Cigarrillo y pastillas anticonceptivas: una combinación muy riesgosa

El tabaco aumenta el riesgo de trombosis, que es responsable de una de cada cuatro muertes y puede atacar a cualquier edad. Alcohol, tabaco, obesidad y sedentarismo, entre las otras causas.

Una de cada cuatro muertes en el mundo tienen un responsable común: la trombosis. Es que los coágulos sanguíneos en las arterias o venas, también llamados trombos, son la causa de las tres principales causas de muerte cardiovascular: infarto de miocardio, accidente cerebrovascular (AVC) y trombosis venosa (TEV).

Entre los factores de riesgo de trombosis se cuentan los antecedentes familiares, ser fumador, el consumo de alcohol y la obesidad. En las mujeres hay condiciones adicionales que pueden predisponer las trombosis como el uso de medicaciones que contienen hormonas (anticonceptivos orales y las terapias de reemplazo, por ejemplo), o el haber dado a luz recientemente.

Según un estudio, cinco de cada diez mujeres que sufrieron un ACV la causa se origina en la riesgosa mezcla de cigarrillos y pastillas anticonceptivas. Los médicos no suelen concientizar a los pacientes al respecto y cuando se hace referencia a las causas por las que se produce la enfermedad, que es la tercera causa de muerte y primera de discapacidad en el mundo, muchas veces se omite a esta combinación como un factor de riesgo.

Para el médico y cardiólogo de la Sociedad de Hipertensión Arterial Pablo Rodríguez, dicha combinación es uno de los factores que favorece la disminución del flujo sanguíneo cerebral. “Es una asociación ilícita, los anticonceptivos per se tienen varios efectos adversos desde el punto de vista cardiovascular, son drogas que pueden aumentar el colesterol y la presión arterial. Los cigarrillos son potentes vasoconstrictores y si se tiene comprometida la irrigación cerebral por la causa que sea, eso puede ser suficiente para tener un ACV en algún momento”.

Trombosis: un problema que debemos atender

Los infartos y ataques cerebrovasculares se producen cuando el coágulo obstaculiza el flujo normal de sangre en una arteria del corazón o del cerebro, respectivamente, mientras que la trombosis se origina por la oclusión de una vena (generalmente de la pierna), con alto riesgo de desprenderse y de viajar por el torrente sanguíneo hacia el pulmón, generando lo que se denomina embolia pulmonar (EP). En los tres casos, el factor común es la formación del trombo -muchas veces prevenible- y la gravedad de los cuadros que puede desencadenar.

“Si sumamos las muertes por cualquiera de las manifestaciones que tienen origen en la trombosis, veremos que representan 1 de cada 4 defunciones en el mundo”, afirmó Gary Raskob, director del Comité para el Día Mundial de la Trombosis de la Sociedad Internacional de Hemostasia y Trombosis.

“Un coágulo sanguíneo en la pierna o pulmones puede ocurrirle a personas de cualquier edad”, señaló Patricia Casais, especialista del Grupo Cooperativo Argentino de Hemostasia y Trombosis (CAHT), aunque el riesgo se incrementa con el paso de los años (a los 80 es cinco a seis veces mayor que a los 40).

El cuadro se da “sobre todo, en aquellos casos en que por diversas causas deben permanecer quietos o con escasa movilidad durante muchas horas”. De hecho, más de dos tercios de los casos de trombosis venosa se dan en los propios centros asistenciales, como consecuencia de internaciones prolongadas, lo que convierte en la primera causa de muerte hospitalaria prevenible.

Andrea Rosssi, presidenta del CAHT explicó que “los signos que deben disparar una sospecha sobre la posibilidad de padecer un coágulo en una pierna, incluyen dolor o sensibilidad -que comienza generalmente en la pantorrilla-, hinchazón -que abarca el tobillo y el pie-, enrojecimiento y calor”.

También hay que tener en cuenta que “si el coágulo migró y se alojó en los pulmones, los síntomas incluyen falta de aire inexplicada, aumento en la frecuencia respiratoria y en la frecuencia cardíaca, dolor de pecho (puede empeorar al respirar hondo), y mareos o desmayos”. Ante cualquiera de esas señales de alarma hay que concurrir en forma urgente al médico.

Para prevenir la formación de estos coágulos, Raskob enfatizó que “es importante ser proactivo, estar en movimiento. Averiguar si uno está en riesgo y hablar con el médico para saber si necesita algún tipo de terapia preventiva, especialmente en casos de internación hospitalaria o cuando la persona va a someterse a alguna intervención quirúrgica”, El médico, que también es decano de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Oklahoma, añadió: “Cuando uno va a estar quieto cuatro horas o más durante un viaje o incluso por estar sentado trabajando, debe tomarse unos minutos para levantarse, estirar las piernas y caminar un poco”.

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