Cocaína + alcohol: el uso simultáneo sube el riesgo de muerte súbita

La ingesta crónica de cocaína combinada con alcohol puede producir desde agitación psicomotriz, pérdida de peso, miocardiopatías, insuficiencia renal y aumento del riesgo de muerte súbita
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Conocida popularmente como “merca” o “frula”, el clorhidrato de cocaína es la droga ilícita que provoca mayor demanda por urgencias en centros asistenciales de Argentina, luego del alcohol y los medicamentos. Pertenece, junto con las anfetaminas, al grupo de drogas simpaticomiméticas y estimulantes del Sistema Nervioso Central.

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Cocaína + alcohol sube el riesgo de muerte súbita

Produce euforia y agitación, entre otros efectos, y el consumo agudo puede producir daño en casi todos los órganos como consecuencia del vasoespasmo, hemorragias vasculares y alteraciones en la coagulación. La ingesta crónica puede producir agitación psicomotriz, anorexia, pérdida de peso, miocardiopatías, insuficiencia renal, deterioro mental, alucinaciones y la combinación con el alcohol aumenta el riesgo de muerte súbita.

Efectos “deseados”y efectos negativos

El consumo de cocaína genera aumento de la energía, disminución de la necesidad de dormir, comer, tomar líquidos, con euforia, hiperactividad, lucidez, hipervigilancia, mayor conciencia sensorial y mayor autoconfianza, autoestima, egocentrismo y megalomanía pero sin sensación de alucinaciones o confusión cognitiva.

Pero, cuando pasan las horas y van desapareciendo los efectos estimulantes, comienzan los efectos negativos: se instala un estado de resaca o bajón entre las 12 y las 96 horas post ingesta, caracterizado por inquietud, decaimiento y malestar general.

La cocaína es una sustancia peligrosa aún cuando es utilizada esporádicamente en forma recreativa, pudiendo causar muerte súbita o graves complicaciones a personas aparentemente sanas

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El consumo compulsivo en altas dosis puede desencadenar un cuadro que simula a la manía con desinhibición eufórica, irresponsabilidad, hipersexualidad, impulsividad, agitación psicomotriz extrema e ideación paranoide con comportamientos agresivos y alucinaciones táctiles, crisis de pánico con sensación inminente de muerte, o trastorno depresivo grave con melancolía.

A su vez, a nivel del Sistema Nervioso Central, la cefalea suele ser la complicación más frecuente. Y los accidentes cerebrovasculares por isquemia o sangrado pueden ocurrir en cualquier sitio anatómico del SNC.

 La tolerancia a varios de los efectos deseados, que no se condicen con el mismo efecto para algunos efectos adversos graves, provoca una necesidad de aumentar con el tiempo la dosis

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Consumo agudo

A mayores dosis pueden aparecer tres fases:

  • Primera fase de estimulación (taquicardia, hipertensión arterial, midriasis, ansiedad, agitación).
  • Segunda fase de hiper estimulación con convulsiones tónico clónicas generalizadas, hipertermia, nauseas, vómitos, dolor abdominal, alucinaciones, dolor precordial y arritmias cardíacas, disnea, taquiarritmias.
  • Tercera fase de depresión del SNC con pérdida de funciones vitales, dificultad respiratoria, parálisis, coma y falla cardíaca y muerte.

En aquellos casos que han tenido un desenlace fatal, éste se ha producido por lo general dentro de las primeras 5 horas; con un tercio de los casos incluso dentro de la primera hora.

Los efectos cardiovasculares son dosis dependientes. A bajas dosis hay bradicardia por estimulación vagal. A mayores dosis presenta taquicardia, hipertensión arterial, isquemia miocárdica, palpitaciones, disección aórtica, arritmias auriculares, ventriculares e infarto de miocardio.

El consumo simultaneo de cocaína y alcohol produce cocaetileno (metabolito activo y de mayor toxicidad cardíaca) potenciando el daño arritmogénico y la producción de muerte súbita

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La cocaína también genera un amplio espectro de efectos agudos sobre el pulmón y las vías aéreas superiores, con mayor ocurrencia en el consumo inhalatorio como exacerbación de cuadros asmáticos, neumotórax, hemorragia alveolar difusa, edema pulmonar e hipertensión pulmonar, entre otros.

 

Fuente: Carlos Damin, Doctor en Medicina, Especialista en Toxicología, y Presidente de FundarTox ; Guillermo Grau, Médico Especialista en Pediatría y en Toxicología. Facultad de Medicina – UBA. Div. Toxicología, Hospital Gral. de Agudos Fernández.

 

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