Colon irritable: un aliado frecuente de las emociones negativas

Dolor de panza recurrente. Malestares gástricos y digestivos. Puntadas y/o pinchazos en la zona baja del abdomen. Es un mal de muchos en una época signada por el estrés. Si bien el trastorno es conocido como “colon irritable”, el nombre técnico o médico es “síndrome de intestino irritable”. Se enmarca dentro de los llamados “trastornos funcionales del aparato digestivo”, junto a otras enfermedades como la dispepsia o la constipación funcional.

Un factor común de estos trastornos son los síntomas crónicos. Pueden ser muy intensos, sin que se pueda demostrar daño o lesión significativa en el aparato digestivo. Muchas veces en los estudios realizados a los pacientes hay hallazgos que no están realmente relacionados con los síntomas, como divertículos colónicos o pólipos de vesícula, algo que genera confusión o, incluso, la prescripción de tratamientos inadecuados con medicamentos o cirugías innecesarias.

Es un mal que altera mucho la calidad de vida de quienes lo padecen y es más frecuente en mujeres que en hombres

La incidencia del colon irritable es de entre el 10 y el 22% en la población occidental: el número de personas que lo padece es enorme. Es un mal que altera significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen y es más frecuente en mujeres que en hombres, en una relación de 3 a 1.

En general, comienza a expresarse clínicamente en gente joven: en la mayor parte de los casos se inicia antes de los 45 años. Aunque es menos frecuente, puede empezar en la niñez o en personas de mayor edad.

el estado emocional impacta fuertemente en la intensidad del cuadro

Síntomas del colon irritable

* Los síntomas son crónicos, o sea de larga data. El diagnóstico debe realizarse con mucha cautela cuando los síntomas son de reciente comienzo.

* El dolor abdominal es el principal síntoma. En general aparece en la parte baja del abdomen y hacia ambos o un solo lado. También puede darse en las zonas laterales y muchas veces se irradia hacia atrás, hacia la zona lumbar, o incluso hacia las piernas.

* Suele ser un dolor sordo, aunque a veces hay sensaciones de quemazón, ardor o pinchazos.

* Estas molestias suelen mejorar con la evacuación intestinal, aunque a veces se intensifican. El dolor está acompañado de alteraciones en la forma de evacuar el intestino, ya sea estreñimiento o diarrea, muchas veces alternando entre ambos y con días o épocas de normalidad.

Es importante tener en cuenta que el estado emocional impacta fuertemente en la intensidad del cuadro. Mejora mucho en períodos buenos y empeora con el estrés emocional. Las pérdidas, la intolerancia a la incertidumbre, la frustración y el miedo exacerban los síntomas y, cuando no son bien entendidos por el paciente, se crea un círculo vicioso que agrava la situación. No es fácil para nadie entender que puede haber dolor intenso sin daño estructural, orgánico. Es muy importante aceptar que así como solemos tomar con naturalidad que una persona puede tener dolor de cabeza sin tener una enfermedad orgánica, es posible tener dolor abdominal sin daño orgánico.

más allá de las molestias, el colon irritable no induce otras patologías como enfermedades intestinales severas o cáncer

* En la generación del cuadro también influyen aspectos genéticos, la flora intestinal y la dieta.

Buenos hábitos, buen pronóstico

Los alimentos juegan un rol importante y en general los pacientes no toleran bien ciertos vegetales (como los de hoja, crucíferas, legumbres, ciruelas, exceso de cítricos) y deben también poner atención en la tolerancia a los lácteos fluidos.

Las fibras aportadas por otros vegetales y el psyllium suelen ser bien toleradas y son de beneficio tanto en la diarrea como en la constipación asociada al colon irritable.

Lo más importante es que la persona que sufre este problema tenga un diagnóstico correcto y comprenda que, más allá de las molestias, este problema no induce otras patologías como enfermedades intestinales más severas o cáncer. Comprender la verdadera significación que tienen los síntomas suele acarrear alivio y mejoría del cuadro.

También es bueno saber que en los casos más severos hay medicación que ayuda a disminuir la sensibilidad intestinal directamente involucrada en la génesis de los síntomas.

En resumen, un diagnóstico correcto, una comprensión de los mecanismos y un manejo clínico adecuado permiten en la gran mayoría de los pacientes reducir los síntomas y retomar una buena calidad de vida.

 

Fuente: Doctor Juan Andrés De Paula, jefe del servicio de gastroenterología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

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