Cuáles son las causas y los síntomas de la presión alta y baja

En ocasiones el tener la tensión por encima o por debajo de lo normal puede ser secundario a enfermedades más graves, por lo que es importante un diagnóstico profesional

Hipotensión o Presión Baja

Pese a que muchas personas sufren pequeños altibajos en su presión arterial, tanto la alta como la baja puede tener consecuencias en la salud. En el caso de la presión arterial baja, si ésta es severa y no es controlada, puede llegar a causar que el oxígeno y los nutrientes que la sangre transporta no lleguen e los órganos vitales, produciendo así daños graves en cerebro y corazón.

La presión baja se puede heredar y es más frecuente que la alta. Puede causar problemas como hipotiroidismo, enfermedad de Addison, insuficiencia en el lóbulo anterior de la hipófisis, insuficiencia cardíaca, pericarditis, trastornos del ritmo cardíaco y otras dolencias cardiovasculares, déficit de líquidos o falta de sal.

Los fármacos pueden ser una de las causas de la hipotensión. Algunos de ellos son los psicotrópicos (para el insomnio, la angustia o la depresión), los que tratan arritmias cardíacas, los antihipertensores (para la presión alta), diuréticos, fármacos coronarios (para la angina de pecho, por ejemplo) y los vasodilatadores.

Estilo de vida y remedios caseros

Dependiendo del motivo por el que tengas la presión arterial baja, podés reducir o prevenir los síntomas.

  • Tomá más agua y menos alcohol. El alcohol es una sustancia deshidratante que reduce la presión arterial, aún si lo bebés con moderación. El agua, en cambio, combate la deshidratación y aumenta el volumen de sangre.
  • Seguí una dieta saludable. Podés obtener todos los nutrientes que necesitás para estar sano si consumís alimentos variados, como cereales integrales, frutas, vegetales, pollo magro y pescado.
  • Si el médico te recomienda que consumas más sal, pero no te gusta la comida muy salada, podés usar salsa de soja natural o agregar mezclas de sopas secas a las salsas y aderezos.
  • Prestá atención a las posiciones corporales. Movete con cuidado cuando te pares después de haber estado acostado o en cuclillas. No te sientes con las piernas cruzadas.
  • Por la mañana, antes de levantarte, respiáa profundamente durante unos minutos y sentate despacio antes de ponerte de pie. Para combatir los efectos de la gravedad, también podés dormir con la cabecera de la cama un poco elevada.
  • Si empezás a tener síntomas mientras estás de pie, cruzá las piernas en forma de tijera y apretá con fuerza los muslos, o colocá un pie sobre una plataforma o silla y llevá el cuerpo tan adelante como te sea posible. Estas maniobras favorecen el flujo sanguíneo de las piernas al corazón.

Hipertensión o presión alta

Las arterias sanas son flexibles, fuertes y elásticas. Su revestimiento interno es suave para que la sangre circule libremente, y les suministre nutrientes y oxígeno a los tejidos y a los órganos vitales. La hipertensión aumenta progresivamente la presión de la sangre que circula por las arterias. Como consecuencia, puedes presentar lo siguiente:

  • Arterias dañadas y estrechadas. La presión arterial alta puede dañar las células del revestimiento interno de las arterias. Cuando las grasas de la alimentación ingresan al torrente sanguíneo, se pueden acumular en las arterias dañadas. A la larga, las paredes de las arterias se vuelven menos elásticas, lo que limita el flujo sanguíneo a todo el cuerpo.
  • Aneurisma. Con el tiempo, la presión constante de la sangre en movimiento en una arteria debilitada puede provocar que una parte de su pared se agrande y forme una protrusión (aneurisma). Los aneurismas pueden romperse y causar un sangrado interno que puede poner en riesgo la vida. Los aneurismas se pueden formar en cualquier arteria del cuerpo, pero se presentan con mayor frecuencia en la arteria más grande (la aorta).
  • Enfermedad de las arterias coronarias. La enfermedad de las arterias coronarias afecta las arterias que suministran sangre a los músculos del corazón. El estrechamiento de las arterias por la enfermedad de las arterias coronarias no permite que la sangre fluya libremente a través de las arterias. Cuando la sangre no puede fluir libremente hacia el corazón, puedes experimentar dolor en el pecho, un ataque cardíaco o ritmos cardíacos irregulares (arritmias).
  • Dilatación del ventrículo izquierdo. La presión arterial alta obliga al corazón a trabajar más de lo necesario para bombear sangre al resto del cuerpo. Esto hace que el ventrículo izquierdo se engrose y endurezca (hipertrofia ventricular izquierda). Estos cambios limitan la capacidad del ventrículo para bombear sangre al cuerpo. Esta afección aumenta el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, una insuficiencia cardíaca y una muerte cardíaca súbita.
  • Insuficiencia cardíaca. Con el tiempo, la tensión en el corazón provocada por la presión arterial alta puede debilitar los músculos del corazón y hacer que funcionen de manera menos eficiente. Finalmente, el corazón agobiado comienza a desgastarse y fallar. El daño provocado por los ataques cardíacos se suma a este problema.

Tomar la presión en casa

Una manera importante de ver si tu tratamiento para la presión funciona, o para diagnosticar si la alta presión está empeorando, es vigilar tu presión arterial en casa. Los tensiómetros para el hogar se consiguen fácilmente y no son costosos, y no necesitas una receta para comprar uno. Consulta con tu médico sobre cómo comenzar. El control de la presión arterial en el hogar no reemplaza las visitas al médico, y los tensiómetros para el hogar pueden tener algunas limitaciones.

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