Cuidado con los tatuajes: demuestran que aumentan el riesgo en deportistas

La relación entre la tinta bajo la piel y el sodio que puede afectar la termogulación, generando problemas de distinta gravedad.

Están de moda, se trepan a todo el cuerpo y hasta hay quienes se vuelven adictos a cubrir cada centímetro de la piel con dibujos e inscripciones de lo más variadas. Pero ¡cuidado! Tatuar tu anatomía si sos deportista puede jugarte una mala pasada: desde sufrir un golpe de calor hasta caer fulminado por déficit de sodio (hiponatremia). La causa está en que toda la tinta que está bajo tu piel altera tu sistema natural de refrigeración: sudarás menos y perderás más sodio, un mineral indispensable para los intercambios celulares.

Es la conclusión de un estudio del departamento de Fisiología de la escuela universitaria Alma College (Michigan, EE UU), dirigido por el profesor Maurie Joe Luetkemeier, que decidió investigar el tema a partir del auge de los tatuajes entre deportistas y marines.

La tinta altera su sistema natural de refrigeración: sudarás menos y perderás más sodio, indispensable para los intercambios celulares

No hace falta buscar mucho para comprobar que la tinta subcutánea cotiza al alza entre los astros del deporte. Ahí están los bíceps animados con iconografía olímpica o los brazos de futbolistas de todo el mundo.

La cuestión que Luetkeimeier y su equipo se plantea es si esos depósitos de pigmentos permanentes, localizados a una profundidad similar a la de las glándulas sudoríparas ecrinas (de 3 a 5 milímetros), interfieren en la capacidad de sudar del atleta.

Para analizarlo contaron con 10 voluntarios, todos ellos varones, sanos y de 21 años. Todos con algún tatuaje en brazos, hombros, espalda o torso de como mínimo 5,2 centímetros cuadrados. La única condición era que en el flanco opuesto la piel estuviera limpia (esto es, un brazo o un costado tatuado y el contrario, no).

Una vez reunidos en una situación controlada —todo fue más aséptico e igualitario—, los científicos les indujeron el sudor mediante iontoforesis —una técnica que consiste en aplicar corriente eléctrica de baja intensidad de forma local para introducir sustancias activas en la piel—, en una agradable sala entre 19ºC y 21ºC, usando discos de agar —unas placas utilizadas habitualmente en pruebas de sensibilidad a agentes microbianos pues permiten hacer cultivos— impregnados con una concentración de nitrato de pilocarpina al 0,5% (esta composición se emplea en concentraciones del 2% para bajar la presión del ojo y tratar glaucomas, ya que su efecto sobre las glándulas sudoríparas y salivales permite que fluya más líquido al interior del ojo).

Los tatuados rinden menos

Los resultados generaron sorpresa. En las zonas tatuadas solo se producían 0,18 miligramos de sudor por centímetro cuadrado y por minuto, mientras que en la piel exenta de tinta se registraban 0,35 miligramos. O sea, la mitad de gotas de sudor.

La concentración de sodio tampoco salía bien parada: nueve de 10 participantes tenían una cantidad de sodio en el sudor de las zonas tatuadas considerablemente más alta que en las limpias. “Es posible que la función sudorípara quede afectada por el trauma producido con la aplicación reiterada de punciones en la dermis para introducir la tinta”, señala el estudio.

“Otra explicación es la posible presencia de alumnio, un metal habitual en la composición de las tintas. Y sabemos, por estudios realizados con desodorantes, que el aluminio reduce la producción de sudor. Cuánto dejará de sudar cada individuo tatuado es ya imposible de valorar, ya que la composición y concentración de las tintas empleadas en cada trabajo varía de un artista a otro”, agregó el experto.

“Los tatuajes de gran tamaño podrían alterar la capacidad de refrigerar el organismo”

“Normalmente el paciente con problemas de regulación de la temperatura no suele ser muy consciente de su problema. Pero, a la vista de que las zonas de piel tatuadas reducen su sudoración en hasta un 50% y dada la cantidad de glándulas sudoríparas localizadas en brazos y espalda, parece lógico pensar que los tatuajes de gran tamaño en esas regiones podrían alterar la capacidad de refrigerar el organismo. Y esto es vital para un deportista”, apunta el doctor Ángel Hernández Yáñez, responsable de la Unidad de Medicina Deportiva del Hospital Universitario HM Torrelodones.

Ya se sabía, por estudios previos, que los tatuajes aumentan de temperatura al realizar una resonancia magnética, pudiendo estar incluso contraindicada [la prueba] en individuos con grandes tatuajes. Así que, en caso de lesión, puede que tenga que renunciar a esta importante herramienta diagnóstica.

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