Drogas sintéticas: signos de alerta y situaciones a tener en cuenta

El alerta ya tiene algunos años y no hubo reacción ni en las autoridades ni en las familias. Según el último estudio de la ONU sobre consumo de sustancias psicoactivas, los estudiantes secundarios de Argentina lideran el ranking de la región en drogas sintéticas. Y tanto la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) como los organismos sanitarios de la provincia de Buenos Aires reconocieron -sin hacer nada al respecto desde hace años- que cada vez son más los jóvenes internados con graves cuadros de intoxicación por mezclas y por drogas, ingresados en muchos casos con arritmias, infartos y aneurismas.

En Provincia de Buenos Aires el consumo de éxtasis creció 1200%, el de cocaína un 300%, el de pasta base un 120% y, el de marihuana, 100%

Otro dato que debiera generar un alerta de proporciones es que se ha dado un notable cambio en las edades de consumo: no sólo hay mayor penetración entre los jóvenes sino que la sobredosis también se adelantó unos cuantos años: en los 90, ocurría entre los 31 y los 35 años; en los últimos años descendió a la franja entre 16 y 20 años.

Factores de riesgo

  • Presión cultural: hay una población vulnerable entre los adolescentes y jóvenes que se ven inmersos en una cultura que no tolera la tristeza, el vacío, el aburrimiento. Hay que estar “arriba”, ser “felices” a cualquier precio.
  • Hay incapacidad de generar y movilizar recursos propios para generar diversión, socialización y experiencias agradables. Se trata de no dormir, de aturdirse, de erotizarse con estímulos varios, y todo cada vez más temprano, cuando la responsabilidad sobre el cuerpo y la salud no se instaló.
  • Los especialistas en adicciones señalan que el perfil de consumidores de éxtasis “son chicos insertados socialmente, que tienen familia, acceso a dinero, bien nutridos, que en general estudian y/o trabajan, y muchos de ellos hacen algún deporte o entrenan”.
  • Hay una tolerancia absoluta y una naturalización por parte de los padres del consumo de alcohol y de ciertas sustancias psicoactivas: “todos lo hacen”. Saben que el consumo empieza en la previa y termina en el boliche. La ruta de la droga, amparada en una gran hipocresía, comienza con el alcohol y la marihuana y sigue con pastillas, líquidos y aerosoles.
  • Las drogas sintéticas son drogas recreacionales. En general, no generan adicción. Se consumen durante los fines de semana y están relacionadas con una noche de descontrol, con el ocio. Hay una clara búsqueda de emoción, de estímulo, de desconexión.
  • Los especialistas también advierten que las dificultades de socialización que tienen hoy muchos adolescentes, escondidos detrás de vínculos virtuales, alientan el fenómeno. Los chicos se sienten solos, sienten pudores y limitaciones, e, inmersos en una cultura del déficit que siempre azota con la falta, cubren la angustia con sonsumos diversos. Salen a la noche, a la vida pública, y las sustancias psicoactivas les “regalan” la empatía que, creen, les falta. El éxtasis y otras drogas, legales e ilegales, les dan la sensación de conectar con el otro.
  • ¿Qué buscan los chicos? Lo que escriben en las redes: está a la vista de todos. Hasta las marcas que esponsorean plantean objetivos en la misma dirección: “volar la cabeza”, “poner el cerebro en Saturno”, “alterar el tiempo”. ¿Qué generan las pastillas? Algunos de los compuestos liberan serotonina, una sustancia que genera una sensación de felicidad, de ausencia de límites, desinhibición, empatía, plenitud física prolongada, buen humor, “aguante”. En paralelo, las drogas sintéticas generan alteraciones graves en la temperatura corporal, falla renal, deshidratación, arritmias y problemas cardíacos, entre otros. A medida que sube la presión sanguínea y el ritmo cardíaco y los bronquiolos y pupilas se dilatan.

Las pastillas generan en los jóvenes apertura social, ausencia de miedo y pudor, empatía, anulación de la ira y sensualidad aumentada (no sexualidad). En paralelo, el cuerpo se daña irremediablemente

Uno de los puntos más graves de las drogas sintéticas es que nadie sabe exactamente lo que está consumiendo. La composición de las sustancias ilegales va cambiando constantemente y las bandas de narcos, perversas como pocos, usan a los chicos para probar nuevas mezclas e ir testeando en ellos nuevos productos para vender. “Cada 15 días hay una nueva droga en el país. Se venden bajo el nombre de éxtasis, pero tienen diferentes compuestos, que generan diferentes síntomas y efectos. Algunas son veneno puro”, repiten los especialistas en toxicología.

A través de foros y grupos de WhatsApp, los adolescentes y jóvenes arreglan entregas de drogas y cuentan experiencias sensoriales o efectos secundarios. Hablan de “viajes”, de “flash”, de noches mágicas. Poco se habla de lo malo y se repiten consejos sobre hacer caso omiso a la “mala fama” de las drogas. “No creas a los que tiran fruta”, dicen. “No pasa nada”, aseguran. La realidad los desmiente. Alberto Crescenti, titular del SAME, acostumbrado a recoger adolescentes y jóvenes intoxicados todos los fines de semana, lloró en la televisión: “Que no haya más padres mirando las camas de sus hijos vacíos”.

 

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