En primera persona: “Por qué elegí la ginecología oncológica”

Adriana Bermúdez, médica especialista en ginecología oncológica, jefa de la Sección Ginecología Oncológica del Hospital de Clínicas (UBA), cuenta por qué eligió una rama de la medicina que, cada día, la desafía a abordar la inquietud y el dolor de pacientes que son, sobre todo, cuerpo y alma.

“Terminé mi escuela secundaria cuando tenía 17 años. Era la mejor alumna de la clase así que todas las materias me resultaban interesantes. Tenía que decidir lo que sería por el resto de mi vida, no era fácil. Finalmente me decidí: sería odontóloga. Cuando le comuniqué a mi padre mi decisión, él dijo: ´De ninguna manera, vas a ser médica como tu hermana mayor, no vas a cuidar solamente la boca de tus pacientes, vas a cuidarles todo el cuerpo´.

Adriana-Bermudez

Puedo recordarme llorando todo un día. Finalmente, pensé: ´hagámoslo y una vez que termine haré lo que yo quiera´. ¡Y lo hice! Conseguí mi título de médica a los 23 años. Había estado en contacto con pacientes durante los últimos tres años de mi carrera y me había dado cuenta que cuidar todo el cuerpo de mis pacientes era grandioso. Por esos días todavía no había pensado en sus almas. Otra vez, era tiempo de decisiones. Había estado enseñando Anatomía por 5 años en la Facultad de Medicina, disecando cadáveres, así que yo sabía que, sin duda, quería ser una cirujana general. Pero, una vez más, alguien me hizo cambiar de idea. Uno de mis maestros me dijo: ´la cirugía es un mundo de hombres, si te conviertes en cirujana vas a ser solamente otra en el montón, eres demasiado buena para eso. Debes ser una obstetra y ginecóloga, entonces serás única!´

Como especialista en ginecología oncológico aprendí que el objeto de mi cuidado es un ser humano (cuerpo y alma), con diferentes roles: esposa, mamá, hermana, trabajadora, proveedora familiar y tanto más

Otra vez cambié de idea y completé mi residencia de cuatro años, y luego fui jefe de residentes por otro año. Para ese momento, tenía 28 años, realmente debía decidir lo que sería por el resto de mi vida. Fue la primera vez que pensé en cuerpos y almas. La Ginecología Oncológica era una de las secciones más importantes en mi Departamento. Durante mi residencia había tenido la oportunidad de estar en contacto con pacientes oncológicas y sus familias a diario. Había entendido que cuando sos un Ginecólogo Oncólogo debes cuidar el cuerpo de la paciente pero también su alma y a su familia. Esta fue la primera vez que tomé mi decisión completamente sola.

Cuando eres un Ginecólogo Oncólogo necesitas usar todos los conocimientos adquiridos durante la carrera, necesitas entender que el objeto de tu cuidado es un ser humano (cuerpo y alma) con diferentes roles: esposa, madre, trabajadora, hermana, proveedora familiar, etc.

Hoy me atrevo a decir que aquel día en que mi padre me dijo que no debía cuidarles solamente la boca a mis pacientes, dio por comenzado un largo camino que me condujo al punto en el que me encuentro ahora, feliz de ser lo que soy”.

 

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