EPOC: lo que el hábito de fumar puede hacernos y cómo enfrentarlo

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad prevalente que afecta al 10 por ciento de la población mundial y es la cuarta causa de muerte en el mundo, aunque se estima que para 2020 se ubicará en el tercer puesto.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la Epoc “no es una sola enfermedad, sino un concepto general que designa diversas dolencias pulmonares crónicas que limitan el flujo de aire en los pulmones”, y destaca que la “bronquitis crónicas” y el “enfisema” están incluidos en el diagnóstico de esa patología.

Los síntomas más frecuentes de la EPOC son la disnea (falta de aire), la expectoración anormal y la tos crónica. A medida que la enfermedad empeora, pueden hacerse muy difíciles actividades cotidianas como subir unos cuantos escalones o llevar una maleta.

La neumonóloga y especialista en Epoc Gloria Apelbaum, explicó que se trata de “una patología inflamatoria crónica del pulmón” y destacó que “la primera causa de muerte del Epoc es cardiológica, aunque además produce envejecimiento de todo el organismo, arteroesclerosis vasculares y periféricas y tumores en varias partes del cuerpo, entre otros males”.

Remarcó que “el daño es para el fumador y para el que lo rodea” y destacó “el caso de los niños hijos de padres fumadores, en los que las enfermedades respiratorias son más severas y frecuentes”.

Los síntomas más comunes son la disnea o “falta de aliento”, una excesiva producción de esputo y tos crónica, mientras que si bien la principal causa es el tabaquismo, también son factores de riesgo la contaminación del aire en locales cerrados, contaminación del aire exterior y los polvos y productos químicos en el medio laboral.

La presencia de EPOC se confirma con una prueba diagnóstica, llamada espirometría, que mide la cantidad y la velocidad del aire inspirado y espirado. Como tiene una evolución lenta, generalmente se diagnostica en personas de 40 años o más.

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A nivel de tratamiento para la Epoc, la neumonóloga dijo que lo primordial es “suspender el hábito de fumar, determinar el nivel de lesión y luego encarar el tratamiento que corresponda”.

La EPOC no se cura y es esencial dejar de fumar para prevenir la progresión de la enfermedad. Existen varios tratamientos que pueden ayudar a controlar sus síntomas y a mejorar la calidad de vida de los pacientes. Por ejemplo, los medicamentos broncodilatadores pueden mejorar la disnea.

“En la Argentina bajó la cantidad de gente que fuma del 40 al 36 por ciento por las campañas y la difusión que realiza el sistema de salud”, aseguró la neumonóloga y si bien la concientización favorece el abandono del hábito de fumar, la especialista precisó que “actualmente los chicos comienzan a fumar a edades más tempranas, alrededor de los 11 años, cuando antes lo hacían a los 13, 14 o más grandes”.

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