#InocenciaCero: la marihuana afecta al cerebro, al corazón y a los pulmones

Satanizada por algunos, santificada por otros, la verdad sobre las consecuencias de fumar un porro quedan en un segundo plano, cuando la evidencia científica debería ser lo único a respetar. Compartimos las conclusiones de los estudios más prestigiosos.

Tiene verdaderos fanáticos, casi militantes. La marihuana es fuertemente defendida por quienes la consumen, en un marco de tolerancia y aprobación social que la ha instalado como droga inocua, recreativa, supuestamente “ajena” a la esclavitud que genera la adicción a otras sustancias.

Pero nada más lejos. Los daños permanentes que causa la marihuana están siendo alumbrados con insistencia. Cada vez hay más estudios que demuestran que sus consecuencia merecen preocupación. Las investigaciones realizadas en los últimos años revelan que los efectos de la marihuana en las funciones mentales, incluidos el aprendizaje, la memoria y la inteligencia, pueden durar mucho más allá de la primera sensación tras el consumo.

La marihuana deteriora la capacidad intelectual de manera irreversible

Las funciones cognitivas pueden ser afectadas por más de un día porque al cuerpo le toma muchas horas eliminar los efectos de la cannabis. Es más: los consumidores crónicos sufren una disminución sin remedio de diversas capacidades.

Los efectos de la marihuana en las funciones cognitivas permanecen por más de 48 horas

Los efectos residuales de la marihuana permanecen en el cuerpo y en el cerebro más de 48 horas. Por lo tanto, quienes fuman con cierta regularidad viven en un estado de “compromiso cognitivo” casi permanente, porque casi no tienen momentos libres de los efectos de la sustancia. Eso produce poca flexibilidad mental, afectación permanente de algunas funciones y deterioro de la inteligencia.

En la última década, investigaciones en neurología alumbraron que los propios receptores cannabinoides naturales del cerebro se ven afectados, comprometiendo funciones como el aprendizaje, el control de la ansiedad y la memoria, algo que se evidencia con mayor intensidad en los adolescentes.

“El porro no hace nada (y yo me la creí)”: la carta que millones comparten en las redes

También hubo diversos estudios sobre los efectos nocivos y riesgosos de la mezcla de marihuana y alcohol. La evidencia científica demuestra que el uso de cannabis afecta el rendimiento motor y la concentración, además de los reflejos. Conducir un auto habiendo fumado es peligroso: la atención está claramente disminuida, y por lo tanto también lo está la capacidad de reacción.

El uso de cannabis afecta el rendimiento motor y la concentración, además de los reflejos

Corazón y pulmones, en riesgo

Un estudio publicado en la revista de la American Heart Association, avalado por la American Stroke Association, vinculó el consumo adictivo de cannabis con complicaciones vasculares, sobre todo entre los consumidores más jóvenes. Los científicos encontraron 35 complicaciones cardiovasculares luego del consumo de cannabis en adultos jóvenes, entre los 18 y los 40 años. Una alerta similar se encendió en Francia tras investigaciones que arrojaron resultados parecidos.

 

Varios estudios demuestran, a la vez, que la marihuana incrementa el ritmo cardíaco y baja la eficiencia del bombeo cardíaco al hacer ejercicio, exigiendo más al corazón.

La marihuana incrementa el ritmo cardíaco y baja la eficiencia del bombeo cardíaco al hacer ejercicio, exigiendo más al corazón

A nivel pulmonar, también está probado que la marihuana afecta la salud del sistema respiratorio y puede aumenta el riesgo de cáncer pulmón. “El humo de marihuana contiene numerosas sustancias carcinógenas y cocarcinógenas. Además, daña los mecanismos de defensa del pulmón y podría aumentar el riesgo de infecciones. Se han reportado casos de neumotorax causados por fumar marihuana”, señala el neumonólogo Alejandro Videla.

La marihuana es la droga ilegal más utilizada y las consecuencias de su consumo no son tan “inocentes” como se creía. Es la droga más consumida del mundo, con casi 182 millones de consumidores, seguida por los estupefacientes sintéticos, incluidas las anfetaminas y el éxtasis.

El humo de marihuana contiene numerosas sustancias carcinógenas y cocarcinógenas

Según los últimos datos disponibles de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) de la Argentina, más del 15% de los estudiantes secundarios había probado alguna vez marihuana, y cerca del 12% consumió esta sustancia durante el último año.

Fumar marihuana de manera regular deteriora la inteligencia

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