Inseguridad vial: discapacidad y muerte, entre los “costos” que podemos prevenir y evitar

Según estadísticas oficiales, en Argentina mueren por día 21 personas en accidentes de tránsito, mientras que más de 120.000 quedan con lesiones o discapacidades de distinto grado. Por qué debemos hablar de “incidentes”, repensar el problema y revertir esta tendencia.
“La prevención es para todos, todo el tiempo”.

El término accidente, cuando se trata de vialidad, debería redefinirse, ya que el accidente es algo que sucede sin que uno lo espere. La definición de accidente (del latín accĭdens, entis) define a cualquier suceso que es provocado por una acción violenta y repentina ocasionada por un agente externo involuntario, y que da lugar a una lesión corporal. El incidente es aquello que se interpone en el transcurso normal de una situación o de un evento, donde puede haber responsabilidad.

Siempre se dice si se puede evitar, no es un accidente. A partir de esta premisa, podemos repensar el problema de los incidentes de tránsito, que se cobran muchas vidas y, además, generan un alto porcentaje de discapacidad en la población joven.

Se estima que el 60% de las personas con discapacidad adquirida llegó a esa condición por un incidente vial

Según estadísticas oficiales, en la Argentina (2014/2015) mueren por día 21 personas en accidentes de tránsito, es decir unas 7.500 al año, mientras que más de 120.000 quedan con lesiones o discapacidades de distinto grado.

El Dr. Jorge Neira, un precursor del estudio de los incidentes de tránsito y su implicancia en la salud, desde la Fundación Trauma viene desde hace años hablando sobre la Enfermedad trauma. La Enfermedad Trauma se define como el daño físico que sufre una persona cuando se expone a una cantidad de energía mayor a la que puede tolerar. Este daño puede ser de origen intencional (homicidios, suicidios o grandes actos de violencia) o no intencional (caídas, choques vehiculares, atropellamientos).

También se habla de trauma cuando una persona sufre la ausencia de elementos esenciales para la vida como el calor (hipotermia o congelamiento) y el oxígeno (casos de asfixia). Por ello, su reconocimiento como tal nos hace hablar de la enfermedad que se produce posterior a un incidente vial.

El traumatismo de cráneo (TEC) producto de un incidente de tránsito también tiene una alta prevalencia. Según los últimos datos recabados señala la Argentina, mueren más de 9.000 personas cada año por ese tipo de traumatismo; y, de unos 100.000 lesionados, el 3% quedará con secuelas graves.

Las lesiones que suelen ocasionar los Incidentes de tránsito pueden en muchos casos ser mortales y en otros dejar secuelas permanentes. Una de esas lesiones son los traumatismos cráneo-cerebrales, que lamentablemente están en aumento en el mundo, principalmente en los países de ingresos medios y bajos. Los sufren los usuarios más vulnerables de la vía pública (motociclistas, ciclistas y peatones) al estar más indefensos o poco protegidos en caso de caídas o fuertes golpes. La violencia del impacto a una colisión a 60 km/h es similar a caer de un quinto piso de un edificio.

Los incidentes viales son la primera causa de muerte en la población menor a 45 años. Y provocan el fallecimiento de tres de cada cuatro jóvenes de entre 15 y 24 años

Según los datos manejados por la asociación civil Luchemos por la Vida, la Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad en incidentes de tránsito. Y cifras de otras ONGs revelan que el número de discapacitados es difícil de precisar ante la falta de seguimiento de los heridos en un incidente de tránsito, cuya evolución ninguna estadística registra.

 

La importancia de la enfermedad Trauma

Las lesiones por incidentes traumáticos son un problema de salud pública porque afectan de manera grave el desarrollo social y económico de amplios sectores de la población. Se estima que, cada año, millones de personas quedan con secuelas transitorias o permanentes de discapacidad, que determinan restricciones en las funciones físicas y psicosociales y disminuyen su calidad de vida.

El 80% de los lesionados se encuentran en un rango de edad entre 1 y 45 años. Los peatones son los que mayor mortalidad tienen cuando se produce un incidente de tránsito, aunque en frecuencia están en el séptimo lugar. La relación por género muestra una relación mujer/hombre de 1 cada 3 respectivamente.

Los Incidentes de tránsito son la primera causa de muerte en la población de 1 a 45 años y la causa de fallecimiento de 3 de cada 4 chicos entre los 15 y los 24 años

Las colisiones vehiculares se llevan el 34% de todos los traumas, con una mortalidad del 46% en este tipo de incidente.

Hay una responsabilidad del Estado en los incidentes de tránsito, que tiene que ver con las malas condiciones del entorno (rutas, caminos, señalamiento), pero también la conducta humana engrosa estos graves datos: cuando no actuamos acorde a las normas de seguridad vial (usar el cinturón de seguridad, no conducir bajo el influjo de alcohol u otras sustancias tóxicas, etc) hacemos que la incidencia a nivel país siga en ascenso... Y hé aquí la importancia de la Enfermedad trauma en la Argentina.

Es importante recordar que cuando los niños y niñas viajan en automóvil deben ir siempre en el asiento trasero y usar una sujeción adecuada para su edad, y cuando viajan en moto deben llevar un casco que se ajuste por debajo del mentón, para que esté fírmemente asegurado a la cabeza y cumpla su función de protegerla.

Aunque el número de muerte por incidentes de transito aún sigue siendo alta para la región y el mundo, debemos destacar que el progreso en la medicina prehospitalaria y en la recepción del traumatizado generó una menor tasa de complicaciones mediatas al incidente de tránsito. Es decir: una atención inicial más adecuada logra menor número de secuelas y de discapacitados permanentes. Vale mencionarlo aunque, repitamos, no es éste punto el más importante: la prevención es el mejor tratamiento que puede tener una persona.

El número de víctimas fatales del tránsito es una incógnita permanente que siempre encuentra muchas y variadas respuestas, pero nunca certezas. Las cifras oficiales varían según la fuente y son cuestionadas por las entidades dedicadas a la seguridad vial. Pero, aún en ese marco de incertidumbre, los números disponibles deberían alcanzar para una debida toma de conciencia de la gravedad de esta situación: 6 de cada 10 heridos graves tienen menos de 30 años, lo que significa costos inmensos de todo tipo.

 

Los costos médicos: quién paga

En términos económicos se calcula que las lesiones ocasionadas por el tránsito insumen entre el 1% y 2% del PBI de un país. Los costos anuales pueden llegar a U$S 517,8 mil millones globalmente y de U$S 64,5 mil millones en los países de ingreso medio y bajo, una cifra que excede el monto que estos países reciben en concepto de asistencia para el desarrollo. Esos costos son comparados con las referencias comunes que hacemos con el iceberg, según define el Dr. Jorge Neira: lo que se ve son los costos en atención médica, los administrativos y los materiales.

En una primera etapa (la que mayor recurso económico demanda), es decir los primeros 7 días post incidente, el Estado es generalmente quien paga, ya que son pacientes gravemente enfermos que ingresan a las unidades de terapia intensiva. Luego, en aquellos pacientes hospitalizados que tienen obra social, prepaga o algún seguro de salud, son ellos los que hacen frente a los costos de la enfermedad trauma.

Pero hay algo más, y es uno de los puntos que no está, en general, claramente explicado: son las décadas de ingresos perdidos por discapacidad y los costos de atención. Además, hay que agregarle la pérdida de ingresos de las personas que cuidan a la víctima y la valoración económica de la calidad de vida perdida a causa de las lesiones. Y algo más: podemos ampliar la complejidad del tema en el país mencionando que hay pocos centros especializados en la rehabilitación de discapacitados.

Por ello “La prevención es para todos, todo el tiempo”. Es clave tomar conciencia y comprometerse en evitar estos “incidentes” en que todos tenemos responsabilidad.

 

Por María Gabriela Vidal. Médico especialista en Terapia Intensiva. Hospital Interzonal General de Agudo Gral.San Martin de La Plata. Presidente del Comité de Trauma de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.

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