La diabetes, más allá de la glucosa: por qué es clave cuidar la salud de las arterias

La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en pacientes con Diabetes Tipo 2. Se estima que más de la mitad de los fallecimientos de personas con esta patología obedecen a estas causas. Es clave el abordaje integral de la enfermedad y poner bajo la lupa el riesgo cardiovascular.

La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en personas con Diabetes Tipo 2 (DM2) y puede llegar a representar el 50% o más de los fallecimientos por Diabetes. Sin embargo, muchos pacientes desconocen el riesgo implícito que conlleva la enfermedad a nivel arterial.

La glucosa que se acumula en la sangre daña progresivamente los vasos sanguíneos, acelerando el proceso de arteriosclerosis, provocando un envejecimiento prematuro de las arterias y aumentando así el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular: angina, infarto agudo de miocardio y la muerte sdiabetesúbita.

La Diabetes, que afecta hoy en Argentina a unos 5 millones de personas, es un factor de riesgo para padecer una enfermedad cardiovascular: de hecho, los pacientes diabéticos tienen un riesgo aumentado de padecer eventos cardiovasculares, algo que durante años quedó al margen del abordaje de la enfermedad, no sólo por parte del paciente sino también de la comunidad médica.

“Los diabetólogos estábamos acostumbrados a ver al paciente con los ojos de la hemoglobina glucocilada, sin atender otros problemas que se terminaban convirtiendo, incluso, en la principal causa de muerte del paciente diabético. Los nuevos tratamientos no sólo suponen una mirada más integral del paciente y su patología sino que nos permiten cuidarlo a largo plazo”, explica la doctora María Cecilia de los Santos, especialista en diabetes y Gerente Médico de Argentina, Paraguay y Uruguay de Boehringer Ingelheim.

Es que, durante décadas, el manejo de la Diabetes Tipo 2 se enfocó en disminuir la glucosa y evitar complicaciones. “Con el paso de los años y la nueva evidencia científica disponible, los médicos nos dimos cuenta de que si bien lográbamos bajar el azúcar en la sangre, nuestros pacientes seguían muriendo fundamentalmente por causas cardiovasculares, en un porcentaje del 50%”, precisa la doctora.

La Diabetes Tipo 2 disminuye en un promedio de 6 a 7 años la expectativa de vida. Quienes sufren la enfermedad tienen 3 veces más insuficiencia cardíaca, además de mayor riesgo de lesiones en los pies, ojos y riñones

“Si no adoptamos un enfoque holístico, donde consideremos al paciente en su totalidad y no sólo en su glucemia de laboratorio, seguiremos perdiendo esta batalla. Debemos atender los otros factores de riesgo, enfocar programas que ayuden a adoptar estilos de vida más saludables, usar estrategias para eliminar el tabaco; sumado a nuevas drogas que, además del beneficio sobre la glucemia, ayuden al descenso del peso, de la presión arterial y del ácido úrico, entre otros beneficios”, explica De los Santos.

diabetes

Los expertos explican que la diabetes lastima los vasos pequeños y los vasos grandes del sistema cardiovascular, afectando los ojos, la piel, los riñones y el corazón. “Es fundamental que los médicos empecemos a hacer foco en el cuidado de las arterias y del corazón en el diseño de tratamientos para el paciente diabético, ya que su riesgo cardiovascular está claramente aumentado”, advierte el doctor Gabriel Waisman, médico especialista en Clínica Médica, Jefe de la Sección Hipertensión Arterial del Hospital Italiano.

¿Qué significa “riesgo cardiovascular” desde el punto de vista médico? “Tiene que ver con las probabilidades de padecer una enfermedad cardiovascular en un período de tiempo, generalmente de entre 5 y 10 años“, precisa Waisman, y explica que “el paciente diabético, al tener daños micro y macrovasculares, es un paciente envejecido”.

“La edad arterial del paciente diabético es muchas veces 20 o 30 años más vieja. No son arterias saludables, suelen estar más rígidas, menos flexibles. La eficiencia del sistema está disminuida, falta irrigación y con el tiempo esto puede derivar en insuficiencia cardíaca”, subraya Waisman.

Uno de los grandes hallazgos de los últimos años en el tratamiento de la diabetes fue, justamente, entender que había que cuidar el corazón y las arterias del paciente. “Habíamos controlado la glucosa pero se nos habían escapado otros problemas. El 75% de los pacientes moría con la azúcar controlada pero con el corazón roto“, destaca el especialista.

Otro daño “colateral” de la diabetes tiene que ver con los riñones. “Es importante considerar y tratar el impacto clínico de la Diabetes tipo 2, ya que 4 de cada 10 pacientes tienen algún grado de enfermedad renal crónica. Es fundamental detectarla porque su riesgo de infarto y de mortalidad es muy alto”, explica el doctor Felipe Inserra, médico especialista en nefrología, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial.

Lejos de asustar con malos pronósticos, la insistencia de los médicos tiene que ver con la posibilidad de mejorar y alargar la vida del paciente diabético al tener controlada la enfermedad y al tener atendidas todas las consecuencias clínicas que derivan de esta patología, para disminuir el riesgo de complicaciones a mediano y largo plazo.

 

El tratamiento que cambió los pronósticos

Es en este marco que la comunidad médica celebró el lanzamiento de un nuevo medicamento que permite abordar al paciente diabético de una manera más integral, considerando no sólo los niveles de azúcar en sangre sino, también, el riesgo de enfermedad coronaria.

En 2015, comenzó a venderse en Argentina y en otros países un antidiabético oral del grupo de iSGLT2 (inhibidor del cotransportador de sodio –glucosa tipo 2), cuya droga es la empagliflozina. Esta droga no sólo no produce daño sino que aporta beneficios en varios planos, al reducir significativamente la mortalidad causada por enfermedad cardiovascular (bajó un 38%), la mortalidad total (cayó un 32%) y las hospitalizaciones por falla cardíaca, que se desmoronaron un 35%) en personas con Diabetes Tipo 2 y riesgo elevado de padecer acontecimientos cardiovasculares (CV).

Los datos sobre la eficacia del nuevo medicamento surgen del estudio EMPA-REG OUTCOME, publicado en New England Journal of Medicine. Se trató de un importante ensayo clínico en el que participaron más de 7.000 pacientes de 42 países con diabetes tipo 2 y un alto riesgo de eventos cardiovasculares. Allí se pudo observar que aquellos pacientes que fueron medicados con empagliflozina presentaron un riesgo de muerte significativamente menor por razones cardiovasculares, comparado con aquellos pacientes que eran parte del grupo placebo.

Drogas como la empagliflozina han demostrado disminuir el riesgo de muerte cardiovascular en un 38%. Hasta ahora ningún medicamento oral para la diabetes ha demostrado estos resultados

La empagliflozina actúa bloqueando la reabsorción de glucosa (azúcar en sangre) por el riñón, lo que lleva a la excreción urinaria de glucosa y a bajar los niveles de glucosa en sangre. Está aprobada para su comercialización en Europa, Estados Unidos y en Argentina para el tratamiento de la diabetes tipo 2 en adultos. Se presenta en forma de comprimido oral, en dosis única diaria.

 

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