La historia de Maxi: una invitación a pensar el cáncer de otra manera

Tiene 35 años, esa edad donde los problemas serios de salud deberían estar lejos. Pero la vida le jugó otras cartas. Maximiliano Forbice se enteró hace un par de años que tenía un cáncer avanzado. Hizo el tratamiento, el más duro entre un par de opciones, y hoy comparte con Buena Vibra su experiencia para ayudar a quienes tienen un diagnóstico de cáncer y a los que los rodean.

Su testimonio coincide con el pedido que hacen muchos oncólogos desde hace años: hay que sacarle la carga negativa a la palabra cáncer, borrar el estigma, olvidar aquella “condena a muerte” que la ciencia superó. Generar miedo y silencio en torno al cáncer demora la consulta y suma un padecimiento psíquico que no colabora con los tratamientos, que son muy exitosos hoy en día. Basta de decir “larga enfermedad” como si hubiera algo vergonzante que ocultar; basta de eufemismos; basta de apenas murmurar la palabra entre los íntimos. Digamos “cáncer”. Como dice Maxi, es una enfermedad más, claramente seria, pero se trata y la mayoría de los casos se curan.

Vital, familiero y amiguero, deportista, Maxi encontró en lo más profundo de su esencia el valor para atravesar los rigores de su enfermedad con fuerza y optimismo. “Para mí son muy importantes las relaciones humanas, y eso hace que tenga un muy buen grupo de amigos” que lo apoyaron en todo. Ellos fueron su red, su baranda, el mimo cotidiano que la acompañó hasta su cura. Sus amigos, sus padres, su hermano y Hazel, a quien define como su “futura esposa”. Su historia nos ayuda a todos a repensar muchas cosas.

¿Cómo y cuándo llegó el cáncer a tu vida?

Me diagnosticaron cáncer el 16 de diciembre de 2014. Estaba en la oficina y sentí un contractura muy grande en la espalda y pecho, y ese mismo día a la noche levanté fiebre. Al otro día fui a trabajar, pero hice un par de cosas y me fui a ver a mi médico clínico, el doctor Guillermo Mendoza. Le conté los síntomas y me revisó. Al auscultarme escuchó en mis pulmones un ruido anormal y me pidió radiografías. Dijo que podía ser neumonía, pero quería tener un diagnóstico certero. Tras las placas, me pidió una tomografía computada urgente. No me explicó porqué; yo seguía con la idea de neumonía. Me hice el estudio y lo leí antes de llevárselo al doctor. Entre otras cosas, decía que tenía un bulto de 9 por 11 cm en el mediastino. Increíblemente, no me di cuenta que habían detectado un tumor, y fui tranquilo al médico. Por casualidad, mi padre me acompañó. Cuando me tocó pasar, el doctor preguntó si quería que papá me acompañara. Dije que no. El doctor ya imaginaba que tenía un tumor, pero quería confirmarlo con la tomografía. Me dijo que tenía una buena y una mala noticia. Elegí primero la mala: me contó que tenía un tumor (o sea cáncer) y, que la buena noticia era que era un tumor tratable. Entró papá y escuchamos juntos al doctor, que me contactó en el instante con una oncóloga (la doctora Trigo) y un cirujano (el doctor Lyon), ambos claves para mi recuperación.

Cuando salí del consultorio, se me aflojaron las piernas y casi me desmayo. papá me tuvo que sostener. Esa fue la primera y la última reacción negativa que tuve en toda mi enfermedad

¿Qué sentimientos te atravesaron en ese momento? 

El momento inicial es raro, uno no entiende lo que está pasando. ¿Cómo puede ser que tenga cáncer si me siento bien? ¿Qué chances tengo de recuperarme? ¿Mi vida va a cambiar? Lo más duro fue contárselo a mis seres queridos. Recuerdo sentarme en la cama y decirle a mi novia que se sentara a mi lado. Le conté y la reacción de ella fue abrazarme fuerte y llorar, pero esa fue la primera y la última vez que la vi llorar frente a mí durante toda mi enfermedad. También fue muy difícil contárselo a mi madre y a mi hermano, porque sabía que sería muy duro.

Maxi y Hazel, su gran amor, su futura esposa
Maxi y Hazel, su gran amor, su futura esposa

Recién una vez que le conté a todos, me puse a ver qué sentía yo. Me sentía igual que antes de saber que tenía cáncer, por lo que actué de la misma manera que actué siempre. No dejé de ser yo ni dejé que el cáncer tomara un papel principal en mi vida. Sabía que mi vida iba a cambiar mientras estuviera enfermo, pero cuando uno tiene angina también cambia hábitos mientras es tratado. Sentí que era una enfermedad más; grave, obviamente, pero no dejaba de ser una enfermedad y las enfermedades se curan. Gracias a Dios no me tuve que convencer de ésto sino que lo sentía. Siempre fui una persona positiva, paciente y obstinada, y eso fue clave para transitar la enfermedad. También lo fueron mi novia y mis padres, que me ayudaron y acompañaron cada vez que los necesité, entendiendo que a veces necesitaba tiempos para estar solo. Es importante que la familia lo entienda para que no te sientas más disminuido de lo que uno mismo se siente.

Yo me sentía exactamente igual que antes de saber que tenía cáncer, por lo que actué de la misma manera que actué siempre

Además de apoyarme en mi novia, familia y amigos, también me apoyé en la religión. Yo soy católico, creyente aunque no practicante… Pero encontrándome con cáncer sentí la necesidad de pedirle una manito a Dios y también agradecerle todo lo lindo que me ha tocado vivir en el pasado y lo lindo que es sentirse querido.

Maxi y sus amigos. Para ellos, sólo agradecimiento
Maxi y sus amigos. Para ellos, sólo agradecimiento

¿Los pensamientos? La mente a veces golpea con cosas duras…

Entre los pensamientos que uno tiene, la pregunta del millón es si alguna vez pensé si me iba a morir. Sólo pensé en eso una noche y, para mi sorpresa, no me angustié. Lo tomé como algo natural, si me tenía que pasar por algo sería. Solo me angustió pensar que mucha gente iba a sufrir. Uno se puede morir por muchas causas, y el cáncer sólo suma una más. Yo pienso que el cáncer es serio, pero tiene un exceso de mala prensa. Chances de no superar la enfermedad hay, pero hay muchísimas más de superarla. A mi entender, la gente le da un dramatismo que hace que el cáncer sea percibido como algo terminal y que solo algunos casos raros logran “zafar”… ¡A una persona que se cura de cáncer se lo denomina SOBREVIVIENTE de cáncer! Yo, desde mi experiencia, creo que un poco mucho. Yo no soy un sobreviviente de una angina, me curé de una angina, y tampoco soy un sobreviviente de cáncer… Solamente me curé. A la gente hasta le cuesta mencionar la palabra cáncer o la palabra tumor: muchos bajan el tono de voz cuando la mencionan. Pienso que hay que desdramatizar un poco todo lo que está alrededor del cáncer, sin dejar de darle la importancia que merece.

Yo no soy un sobreviviente de una angina, me curé de una angina, y tampoco soy un sobreviviente de cáncer… Solamente me curé

¿Cómo siguió tu vida tras el diagnóstico? ¿Qué decisiones tomaste? 

La vida cambia un poco. Al principio hay mucha incertidumbre, uno no sabe muy bien lo que está pasando, piensa que si todo sale bien podrá volver a la misma vida que llevaba, y, mientras tanto, hace el tratamiento. En mi caso la vida se puso en stand by. Tuve 48 sesiones de quimioterapia, varias semanas de internación (me tenía que internar una semana cada tres, y así me pasaban quimioterapia siete días seguidos), dos operaciones. No pude ir a trabajar por diez meses ni salir de mi casa salvo para ir a la farmacia a darme una inyección todos los días para levantar mis defensas, y así evitar contagiarme de cualquier cosa. Comparto esto porque a pesar de que, para mí, el cáncer es una enfermedad como tantas, tiene un tratamiento que hay que seguir al pie de la letra, y tomárselo con la seriedad que merece.

Maximiliano es Jefe de Negociaciones Comerciales y Logísticas en Dia Argentina, y subraya un agradecimiento especial para la empresa. “Me bancaron a full, haciendo que tenga una preocupación menos. Me podrían haber dejado sin goce de sueldo tras unos meses, pero me siguieron pagando, cuando sólo tenía un año en la compañía. También se ocuparon de llamarme varias veces para ver si necesitaba algo y saber cómo estaba. Es importante no tener que preocuparse por el trabajo ni por lo económico”.

¿Cómo fue el tema del congelamiento de esperma para cuidar tu futura fertilidad?

El congelamiento de esperma es muy necesario y es algo que, en el momento, uno no toma como prioritario, pero lo es. Una persona con cáncer muy probablemente vaya a recibir quimioterapia. Y, antes de empezar, una persona joven debe congelar esperma u óvulos,  porque con la quimio muchas veces la fertilidad se ve afectada. Eso puede durar entre uno y tres años posteriores al alta, o en algunos casos puede durar toda la vida. En mi caso, no tengo hijos aún y planeo tener familia. Hace un año y medio que estoy dado de alta y todavía no me hice exámenes para ver si mis espermatozoides están en condiciones de fecundar un óvulo, pero ante la mala suerte de no recuperarlos, tengo mi esperma sano congelado y de una forma o de otra voy a poder tener hijos. Por si alguno se lo pregunta y para dejarlos tranquilos, lo único que se ve afectado por la quimio son los espermatozoides, el resto de las funciones reproductivas siguen intactas.

Yo no dejé que el cáncer tome un papel principal en mi vida

¿En algún momento sentiste pena por vos o temiste que los demás te miraran diferente? ¿Cómo fue salir al mundo con esta nueva realidad?

Nunca sentí pena por mí, pero la realidad es que la gente siente pena por uno, o al menos es lo que uno puede leer en las caras y en la forma de tratarte. La imagen de uno se ve afectada, uno se queda sin pelos en el cuerpo, con ojeras por la quimio, algo pálido, y, en mi caso, aumenté mucho de peso por los corticoides. Las miradas en la calle las percibís, pero queda en uno cómo se lo toma. Yo no le daba mayor importancia. Esto pasa con la gente desconocida, y no con la gente que uno frecuenta habitualmente. Por ahí al principio es un poco el shock de la imagen deteriorada, pero luego depende de la actitud que uno tenga. Si uno tiene buena actitud, la gente se va a relajar y tener la actitud habitual que tenían; si uno está tirado por el piso y quejándose todo el tiempo, la gente va a tender a ser más condescendiente.

La realidad es que la gente siente pena por uno, o al menos es lo que uno puede leer en las caras y en la forma de tratarte. Pero si uno tiene buena actitud, la gente se va a relajar y va a tener la actitud habitual

¿Cómo transitaste la quimio? La gente suele tenerle mucho miedo… 

La quimio es otro tema del que hay poca información, y genera un miedo exagerado. Yo creo que no es tan terrible. Antes de darme la primera sesión pensé que me iba a partir del dolor, que me la iba a pasar vomitando y que sería difícil aguantarla. Pero después de la primera semana internado dándome quimio salí igual que como entré, sin ningún efecto colateral. Sí es verdad que a medida que pasan las sesiones y se acumula el veneno en el organismo, te empezás a sentir peor. A veces vomitás, me zumbaron los oídos constantemente (hasta hace dos meses), me dolía el cuerpo, me sentía cansado, perdí fuerza… Tuve todos los efectos secundarios típicos del tratamiento, pero puedo asegurar que no es tan terrible. Molesta, pero es totalmente soportable. Sostengo que la quimioterapia tiene un exceso de mala propaganda.

Tu novia cuenta que fuiste un paciente fácil de acompañar. ¿Te surgió solo o te esforzaste para ello?

Gracias a Dios, la forma en que me tomé la enfermedad me surgió, seguí siendo como soy.

Tuve todos los efectos secundarios típicos del tratamiento, pero puedo asegurar que no es tan terrible. Molesta, pero es totalmente soportable. creo que la quimioterapia tiene un exceso de mala propaganda

¿Qué consejos, desde lo personal, desde la experiencia, podés compartir con quienes atraviesan la misma experiencia?

Te puedo enumerar algunos consejos que, para mí, ayudan mucho:

1. NO buscar en Internet diagnósticos, expectativas de vida, casos similares, etc…. La realidad es que yo no lo hice en los diez meses que estuve con tratamiento. Después de que me dieran de alta lo hice para ver qué hubiese visto y vi muchas cosas que no eran ciertas y que me hubiera hecho mal haber leído. Sólo escuchen a sus médicos y apóyense en sus seres queridos.
2. Tener en claro que el cáncer es una enfermedad más y que en la mayoría de los casos se cura.
3. Entender que la gente que nos rodea reacciona como puede. De algunos por ahí esperamos cosas que no llegan, pero es porque cada uno maneja el tema como puede, no hay que enojarse.
4. Hablar con alguien de lo que vas sintiendo, no quedarse con nada adentro.
5. Aprovechar el tiempo libre. Ya que uno está enfermo sacar ventaja de la situación y ver todas esas series que no tenés tiempo de ver, leer libros, hacer cursos online… Tratar de disfrutar la parte “buena” de estar en tratamiento.
6. Dejarse ayudar y dejarse querer.

¿Qué te enseñó esta experiencia? ¿Cómo definirías vos al cáncer desde una visión personal, íntima?

Esta experiencia me enseño mucho de mí. De mi forma de ser. También me ayudó a ver lo querido que soy por la gente que me rodea. Tal como dije antes, el cáncer es una enfermedad como muchas otras. Hay que tomarla con la seriedad que se merece, pero en la mayoría de los casos se CURA.

¿Qué planes tenés para el futuro? ¿Cómo lo mirás y lo encarás?

Planes a futuro tengo un montón, prioritariamente formar una familia. El primer paso lo doy a fin de año casándome con la persona de la que estoy enamorado y que fue un gran sostén durante mi enfermedad. La realidad es que el futuro lo encaro con entusiasmo, pero el cáncer no me cambió la forma de ver la vida. El cáncer para mi fue una experiencia muy interesante que me toco vivir aunque claramente hubiese preferido no vivirla.

¡Gracias Maxi!

 

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