¿Los sangrados nasales deben ser motivo de preocupación?

La mayoría de las personas tiene un sangrado nasal en uno u otro momento. Suelen ocurrir con frecuencia en los niños pequeños y en los ancianos. El sangrado generalmente deriva de una gripe, de una infección de los senos paranasales, del aire seco, de una costra que se mueve o del consumo de ciertos medicamentos como los esteroides nasales.

Un sangrado ocasional de la nariz no es motivo de preocupación ni tampoco es algo peligroso, pero es conveniente hablar con el médico si los sangrados se vuelven regulares y molestos

La mayoría de los sangrados nasales son fáciles de tratar con unos pasos simples. Ante todo, hay que asegurarse de estar sentado. Eso disminuye la presión en las venas de la nariz, lo que lentifica el flujo de la sangre. Inclinarse apenas hacia adelante permitirá evitar que uno trague sangre. Sonarse la nariz con suavidad una o dos veces para desalojar cualquier coágulo sanguíneo. Luego, aplastá la parte delantera y suave de la nariz con el dedo pulgar y el índice. Hacelo durante 5 minutos aproximadamente. La presión debe detener el flujo de la sangre. Repetilo durante 10 minutos, en caso necesario.

A fin de impedir que el sangrado empiece nuevamente, durante unos días no te metas el dedo en la nariz ni te suenes, ni pujes y ni te agaches por varias horas (muchas veces los chicos vuelven a sangrar por varios días porque se tocan la nariz, aún dormidos).

Es importante buscar atención médica pronto si el sangrado deriva de una lesión en la cabeza o de un accidente, o en caso de que no se detenga después de 30 minutos

Para ayudar a prevenir futuros sangrados nasales, mantené húmedo el revestimiento interior de la nariz. Aplicate regularmente vaselina sólida dentro de la nariz con un hisopo, hasta tres veces diarias.

Un spray nasal de solución salina también puede servir para humedecer las membranas nasales secas. Además, usar un humidificador para humedecer el aire de la casa también puede ser útil.

Si tenés sangrados nasales recurrentes, consultá al médico qué medidas puede tomar para evitarlos. Tu médico tal vez desee mirar más de cerca las fosas nasales o derivarte a un especialista en otorrinolaringología. Si tomás anticoagulantes, el médico puede recomendarte ajustar la dosis.

 

Fuente: Dr. Paul Takahashi, Atención Primaria de Medicina Interna de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

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