Los wearables se suman a la lucha contra el cáncer

Se llaman “wearables” todos los aparatos y dispositivos electrónicos que se incorporan en alguna parte de nuestro cuerpo interactuando continuamente con el usuario y con otros dispositivos con la finalidad de realizar alguna función específica: relojes inteligentes o smartwatchs, zapatillas de deportes con GPS incorporado, pulseras que monitorizan nuestro estado de salud, “anteojos”, medidores de glucosa y tantos otros son ejemplos de este tipo tecnología que se encuentra cada vez más presente en nuestras vidas. Tanto es así que los médicos del Primer Mundo ya empiezan a considerarlos entre las prescripciones médicas a los pacientes.

Es el caso de los oncólogos y los médicos clínicos, que comienzan a considerar las pulseras que monitorean el nivel de actividad física tanto para prevenir como para acompañar el tratamiento de cáncer.

Los wearables serán capaces de medir, controlar, inducir y gestionar la actividad física de los que quieran disminuir el riesgo de padecer un cáncer

Cáncer y actividad física

Hacer actividad física de moderada a enérgica como parte de un estilo de vida cotidiano reduce el riesgo de cáncer y de otras enfermedades crónicas, como las enfermedades cardíacas y la diabetes.

Se llama “actividad física de moderada a enérgica” a aquella que te hace sudar y/o que hace que tu corazón lata más rápido. Incluye caminar, nadar, andar en bicicleta o correr.

Diversos estudios han demostrado que hacer cualquier tipo de actividad para evitar estar sentado durante mucho tiempo ayuda a reducir el riesgo de cáncer. Las investigaciones muestran que las personas que hacen actividad física de manera regular tienen un riesgo menor de distintos tipos de cáncer:

  • Cáncer de colon. Los estudios que hacen seguimiento a grandes grupos de personas en el tiempo muestran que las personas que hacen actividad física parecen tener un riesgo menor de cáncer de colon. Si bien no sabemos con certeza que la actividad física en sí es la que reduce el riesgo de cáncer, las personas que hacen actividad física regularmente tienen entre un 40 % y un 50 % menos de riesgo de cáncer de colon, en comparación con aquellas personas que no hacen actividad física regularmente. Cierta evidencia sugiere que las personas que son activas durante toda su vida tienen el menor riesgo de cáncer de colon.
  • Cáncer de mama. Los estudios grandes similares a largo plazo demuestran que las mujeres que hacen actividad física de moderada a energética durante más de 3 horas a la semana tienen entre un 30 % y un 40 % menos de riesgo de cáncer de mama. Esto se aplica a todas las mujeres, independientemente de sus antecedentes familiares o de cáncer de mama.

Algunos estudios muestran que mientras más elevado sea el nivel de actividad, menor es el riesgo de cáncer

  • Cáncer de útero. Algunas investigaciones han vinculado la actividad física con la reducción del riesgo de cáncer de útero.
  • Cáncer de pulmón. Los estudios muestran que las personas regularmente activas tienen menos probabilidades de tener cáncer de pulmón.

 

Cáncer y wearables

Los dispositivos que ayudan a monitorear el nivel de actividad y disminuir el sedentarismo comienzan a ser parte de las prescripciones médicas. En este punto, los wearables se suman a las estrategias de prevención y tratamiento por parte de los especialistas y profesionales médicos.

 

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