Mitos y temores que dificultan la lucha contra el cáncer

El cáncer no se cura, los tratamientos hacen caer el pelo y sin antecedentes familiares no hay riesgo, son algunos mitos que persisten en el imaginario social y que pueden convertirse en barreras para los controles médicos que facilitan un diagnóstico temprano y aumentan rotundamente la cura y los buenos pronósticos de los pacientes. “Generar miedo y silencio en torno al cáncer nos quita la posibilidad de salvar vidas”, subraya el doctor Ricardo Kirchuk, prestigioso oncólogo clínico, exdirector del Instituto de Oncología Angel Roffo (UBA).

A pesar de los enormes avances en su tratamiento, el cáncer sigue teniendo una gran carga emocional, cierto estigma. En los medios ni se lo nombra. Se sigue hablando de “larga enfermedad”, como si avergonzara… “Es un tema denso. Pero hay que bajarle la carga negativa y hay que educar a la población. Digamos “cáncer”. Hay que perderle el miedo a la palabra y a la enfermedad porque hoy más de la mitad de los pacientes se curan. Y para seguir avanzando es clave reeducar para que la gente no tema, porque si tiene miedo no viene a la consulta”, dice Kirchuk.

Cuando uno analiza tendencias mundiales en Google descubre que “cáncer” es una de las palabras más buscadas. La mera palabra a mucha gente le da terror y ante cualquier síntoma más de uno va derecho al rubro oncología, asociando cualquier malestar a un eventual temor.

“Se avanza de a poco, pero se avanza. Esos avances no sirven para todo el mundo pero son claves en pacientes con un determinado tumor, porque los curás. Y hay otros tumores en que no podemos curar la enfermedad pero sí controlarla: hacer como ocurrió con el sida, volverla una enfermedad crónica, que no mate”, dice Kirchuk

Todas estas cuestiones hacen que los médicos lleguen tarde a la enfermedad y es una pena, porque se pierden vidas donde podrían salvarse. “El cáncer es una enfermedad importante, pero hay que verla como una enfermedad más. Una enfermedad que, detectada a tiempo, en muchísimos casos se cura. El diagnóstico ya no es una condena a muerte. No podemos curar a todos, pero sí a muchos. Hay que educar para cambiar algunas conductas, cuidarse y prevenir. La gente, los pacientes, los médicos, los Estados, todos podemos hacer algo para bajar la incidencia y la mortalidad por cáncer. Es una picardía que se muera gente que podría curarse”.

Juan Lacava, presidente de la Asociación Argentina de Oncologí­a Clí­nica (AAOC), coincide: “Una mujer de 45 años llegó la semana pasada al consultorio con un diagnóstico de cáncer de mama en un estado tardío. Hacía un año que se tocaba un bulto y, pese a que se trataba de una persona informada, no se había acercado por miedo al diagnóstico y a los efectos del tratamiento. El miedo muchas veces está vinculado a la falta de información”.

Según los médicos, el miedo al diagnóstico se asocia con un primer mito: que el cáncer es sinónimo de muerte. No es así. La ciencia avanza sin pausa y hoy, en los países desarrollados, más de la mitad de los nuevos casos de cáncer se curan

Algo importante que debemos comprender es que el cáncer está muy asociado a la edad. Somos cada vez más longevos y la incidencia de cáncer va en aumento en todo el mundo. La clave para mejorar la mortalidad es el diagnóstico precoz y el acceso al tratamiento adecuado. Para eso hay que derribar mitos, dar información, mejorar el acceso a los sistemas de diagnóstico y destinar recursos para la prevención y el tratamiento.

Además de las barreras sociosanitarias, también hay temores respecto a los tratamientos que alejan a los pacientes de la consulta. Y ésto también debe cambiar. No todos los tratamientos hacen caer el pelo (y si eso ocurre hoy hay pelucas oncológicas y un montón de accesorios que ayudan a sentirse mejor frente al espejo y en la vida cotidiana); la mayoría de la gente sigue sus rutinas entre quimio y quimio; los efectos secundarios están muy lejos de ser lo que eran.

En muchos casos los diagnósticos tardíos tienen que ver también con el propio sistema de salud en el que desde que se hace la primera consulta hasta que se llega al diagnóstico pasaron seis meses.

Otra causa que puede provocar la llegada tarde al diagnóstico es la realización de estudios en lugares donde los equipos son viejos o están realizados por personas que no tienen la suficiente experiencia. Por eso lo ideal es hacer interconsultas en lugares de referencia o centro especializados.

Más allá de los factores externos, existen conductas que pueden ayudar a prevenir varios tipos de cáncer como alimentarse en forma saludable, realizar actividad física, no fumar y un consumo medido de bebidas alcohólicas.

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