Ortorexia: cuando comer sano deja de serlo y se vuelve obsesión

Cuando todo empieza a girar en torno a la comida sana podemos padecer un transtorno alimenticio, que puede afectar tu salud y deteriorar tu calidad de vida.

Comer sano es una decisión muy beneficiosa. No hay duda. Pero cuando la comida saludable se vuelve una obsesión y todo empieza a girar en torno a la comida, llenando la dieta diaria de prohibiciones, arrancan los problemas. Hablamos de un trastorno alimentario que crece en el mundo occidental: la ortorexia.

Suena paradójico: en el siglo XXI y en un mundo donde se sigue luchando contra el hambre, por un lado, y contra la obesidad, por el otro, empiezan a multiplicarse las alertas sobre nuevos trastornos alimentarios.

La ortorexia es la obsesión por comer sano. Las personas que lo padecen son muy estrictas, de percepción vulnerable, controladoras y exigentes consigo mismas y con los demás. Los grupos más vulnerables son las mujeres, sobre todo adolescentes y deportistas.

La ortorexia se instala cuando la persona comienza a comer de forma saludable, ya sea por cuestiones de salud, por tratamiento de alguna enfermedad o para perder peso, pero rápidamente cruza la barrera de la obsesión.

Los ortoréxicos no restringen la cantidad de los alimentos, como sucede en otros trastornos alimentarios, pero sí reducen al mínimo los grupos de alimentos “permitidos” por la calidad

La ortorexia conduce a la persona a grandes restricciones alimentarias y a un empeño por evitar alimentos que contengan colorantes, conservantes, pesticidas, ingredientes genéticamente modificados, grasas poco saludables, contenidos excesivos de sal, azúcar y otros componentes. Las formas de preparación y los materiales utilizados también son parte de esa obsesión.

Signos de alerta:

– Dedicar varias horas al día a pensar en su dieta.

– Preocuparse más por la calidad de los alimentos que por el placer de comerlos.

– Disminución de su calidad de vida, conforme progresa la enfermedad, dejando de lado su vida anterior.

– Sentimiento de culpa cuando no cumplen con sus doctrinas dietéticas, tendiendo a castigarse.

– Planificación excesiva de lo que comerán.

El problema no es comer sano. El problema, como en cualquier adicción, es el exceso. No es malo llevar una dieta ecológica, lo peligroso es nuestra actitud hacia ella

Para tratar la ortorexia, se requiere la participación de un equipo interdisciplinario de médicos, psicoterapeutas y nutricionistas. A diferencia de los pacientes afectados por otros trastornos de la conducta alimentaria, estos suelen responder mejor al tratamiento, justamente por la preocupación por la salud que los caracteriza. El entorno del paciente es fundamental para su pronta recuperación.

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