Psicótico, bipolar, depresivo: por qué es clave revisar las palabras que usamos al hablar de problemas de salud mental

Para evitar la discriminación y estigmatización de quienes sufren problemas de salud mental, un grupo de expertos piden revisar y cuidar las palabras que usamos.
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En tiempos de una mayor conciencia respecto al impacto de las palabras que usamos y al daño que pueden generar algunos términos cargados de connotaciones negativas, un grupo de expertos en psiquiatría elaboró un documento que invita a cuidar el modo en que nos referimos a quienes sufren algún tipo de problema de salud mental, algo por demás de frecuente por estos días.

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El documento, denominado ‘Las palabras importan’, está especialmente dirigido a comunicadores pero es clave amplificar sus recomendaciones para que todos repensemos cómo abordamos algunas cuestiones y el daño que podemos provocar aún de manera inconciente, por falta de información.

“Afortunadamente, hoy disponemos de tratamientos eficaces para los trastornos mentales y medidas que permiten aliviar el sufrimiento que causan, pero para eso los pacientes deben tener acceso a la atención médica y a los servicios sociales que les pueden ofrecer el tratamiento que necesitan. Además, es fundamental que reciban apoyo social”, afirmó el Dr. Ricardo Corral, médico psiquiatra, Presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP).

En la misma línea, el Dr. Rafael Herrera Milano, médico psiquiatra forense, profesor universitario y Perito del Poder Judicial, destaca la importancia de avanzar en esa dirección: “Dada la alta prevalencia e incidencia y pronóstico de aumento de los problemas de salud mental es imprescindible no etiquetar a quienes lo padecen -dice el experto-. En primer lugar, porque es estigmatizante para el paciente. Y, en segundo término, porque en la mayoría de los casos, con un adecuado tratamiento, llevan una vida completamente normal“.

Rafael Herrera Milano perito forense

Trabajar sobre estas cuestiones semánticas es fundamental porque algunas palabras, cargadas de connotaciones negativas, terminan invalidando, estigmatizando o privando de derechos a las personas que padecen estas enfermedades, provocando a la vez un enorme dolor a sus familias.

Los especialistas sugieren la utilización de términos como ‘problema de salud mental’ en lugar de enfermedad mental o psiquiátrica, y hablar de ‘persona con esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno de ansiedad o depresión’ en lugar de definir al individuo por su condición de salud mental, etiquetándolo como ‘esquizofrénico, bipolar o psicótico’

A su vez, los especialistas remarcan la importancia de ‘romper’ con el falso vínculo entre trastornos mentales y violencia: “es habitual la percepción de que las personas con problemas de salud mental son agresivas, peligrosas y que actúan de forma irracional e inesperada, lo que no se ajusta en absoluto a la realidad de estos pacientes”, destacan.

Herrera Milano coincide: “No es cierto que exista un vínculo estrecho entre las enfermedades psiquiátricas y la violencia, ya que si el cuadro se encuentra estabilizado no debería existir el episodio violento. Es importante destacar que un paciente que presenta una patología crónica como una psicosis, entendida como ruptura con la realidad, no es homologable a que no comprenda el mundo circundante, ya que existen lo que se denominan intervalos lúcidos en tanto y en cuanto se encuentre bajo un tratamiento adecuado”.

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Trastorno mental: el tsunami que se viene post pandemia

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 4 personas tendrá un trastorno mental a lo largo de su vida y los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en el mundo en 2030. De hecho, actualmente, el 12,5% de todos los problemas de salud corresponde a los trastornos mentales, una cifra superior a las enfermedades cardiovasculares y al cáncer.

Un dato que llama la atención y que amerita un análisis más profundo, que no ahorre un debate pendiente sobre el exceso de diagnóstico y la patologización de la infancia, es el inicio de estas enfermedades cada vez más temprano: según datos de la OMS, 1 de cada 2 casos que se presentan en personas adultas comienza antes de los 15 años de edad y, 3 de cada 4, antes de los 18.

Para la OMS, la salud mental es una de las áreas más desatendidas de la salud pública. Cerca de 1.000 millones de personas viven con un trastorno mental y se espera un fuerte aumento de casos a partir de la pandemia del Covid-19, que afectó a la mayoría de los países del mundo y que está teniendo repercusiones adicionales en la salud mental de las personas.

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Estigmatización y discriminación

Según los expertos, la estigmatización, la discriminación, el carácter punitivo de la legislación y las violaciones de los derechos humanos siguen estando a la orden del día con aquellos que padecen alguno de estos trastornos, con lo cual muchas veces no terminan siendo ciudadanos de pleno derecho.

Los medios de comunicación adquirimos un rol fundamental en la percepción que la sociedad tiene de la realidad sobre los problemas de salud mental

Por ello, un grupo de especialistas en Psiquiatría elaboró un documento con recomendaciones en el uso de cierta terminología para ayude a evitar que se difundan falsas creencias, mitos y estereotipos que refuercen y perpetúen la discriminación hacia las personas con problemas en su salud mental.

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“Llamativamente, hoy en la sociedad se presenta una situación paradojal: por un lado, se ha avanzado mucho en lo que respecta al aporte de la ciencia en el diagnóstico, tratamiento y tecnologías disponibles al servicio de las enfermedades mentales, pero -por otro- socialmente sigue siendo un tema que presenta un fuerte estigma y mucha discriminación: incluso en la propia comunidad médica uno encuentra los mismos prejuicios. Toda esta situación genera mucha angustia tanto en los pacientes como en sus familiares”, agregó el Dr. Pedro Rafael Gargoloff, médico psiquiatra, colaborador profesional de Asociación de Ayuda de Familiares de Personas que padecen Esquizofrenia, grupo de ayuda mutua de La Plata.

Algunas recomendaciones

  • Apelar a la utilización de términos como ‘problema de salud mental’ en lugar de enfermedad mental o enfermedad psiquiátrica.
  • Hablar de ‘persona con esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno de ansiedad o depresión’ en lugar de definir únicamente al individuo por su condición de salud mental, etiquetándolo como ‘esquizofrénico, bipolar o psicótico’.
  • Romper con el falso vínculo entre trastornos mentales y violencia, ya que es habitual la percepción de que las personas con problemas de salud mental son agresivas, peligrosas y que actúan de forma irracional e inesperada, lo que para nada se ajusta a la realidad de estos pacientes.
  • Es común encontrar sucesos de violencia puestos en relación con trastornos de la salud mental, mientras que no existe evidencia científica sobre la existencia de dicho desorden. De hecho, con frecuencia las personas con trastornos de salud mental son víctimas de hechos de violencia y no agresores. Por esto, la recomendación es nombrar los problemas de salud mental de forma contextualizada y sólo cuando es imprescindible para entender la noticia.

Participaron de la elaboración del trabajo ‘Las palabras importan’ los Dres. Ricardo Corral y Pedro Rafael Gargoloff, y participaron como co-autores las Dras. Martina Sobrero, Ana Clara Venancio, el Dr. Marcos Yovino, la Lic. Catalina Obarrio y la Mg. Marianela Suárez. Se puede consultar el documento completo en la página web de la Asociación Argentina de Psiquiatras.

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