Qué es el Long Covid y cómo repercute en la salud de los recuperados

La persistencia de síntomas durante semanas o meses se repite en muchos recuperados. El rol de la Inmunonutricón en su tratamiento: la importancia de la Vitamina D y de los Omega-3.
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Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un documento que describe un nuevo sindrome llamado “Long Covid”, definido por la persistencia de síntomas en pacientes que ya han sido dados de alta por Covid durante semanas; incluso más allá de las 12 semanas.

Los signos y síntomas del Long Covid, por orden de frecuencia, son: fatiga, cefalea, sensación de falta de aire, dolores musculares o mialgias, persistencia de alteraciones en el gusto y el olfato, dolor de pecho, hipertensión arterial, depresión e incluso arritmias

¿Cuál es la principal causa del Long Covid?

Hay varias teorías al respecto; la que más peso ha adquirido hasta el momento es la de la inflamación indirecta provocada por el coronavirus Sars-Cov2.

Seguramente, todos hemos leído u oído a lo largo de esta pandemia acerca de la “tormenta de citoquinas” asociada a Covid.

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Las citoquinas, son sustancias secretadas por distintas células y que tienen como objetivo enviar señales a otras células. El adipocito, el miocito (célula del tejido muscular), las células del sistema inmune como los linfocitos o macrófagos, son ejemplos de células productoras de citoquinas. Estas sustancias, dependiendo de su origen, se encargan de promover o atenuar la respuesta inflamatoria.

En situaciones particulares como en la obesidad o en la diabetes, es decir, en las enfermedades donde ya existe una inflamación crónica silente, este complejo mecanismo de citoquinas acaba descontrolándose y generando inflamación a nivel sistémico, es decir, a nivel de todos los órganos.

Esta “tormenta de citoquinas” se asocia a los cuadros más severos de Covid, que son aquellos que cursan con neumonía bilateral, falla multiorgánica, y que terminan con el ingreso a salas de cuidados intensivos, con requerimiento de Asistencia Respiratoria Mecánica por insuficiencia respiratoria.

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Se cree que, una vez resuelto el cuadro y con el alta nosocomial, en algunos pacientes, esta inflamación puede persistir durante semanas y es la principal responsable de la aparición de los síntomas vinculados al Long Covid.

Otra teoría para el Long Covid plantea la posible permanencia de partículas virales dentro del organismo que provocan la extensión de la respuesta inflamatoria de manera solapada. También se baraja la teoría de una respuesta autoinmune inducida por el mismo coronavirus, es decir, la aparición de células del sistema inmune que reaccionan contra tejidos propios.

¿Cómo es el tratamiento? La importancia de la Inmunutrición

El tratamiento del Long Covid es un tratamiento de tipo integral, multidisciplinario, dependiendo de los síntomas que presente el paciente y del órgano que se vea comprometido. Si el paciente presenta dificultad respiratoria, se realizarán estudios de imágenes como la radiografía de tórax, la tomografía computada y pruebas respiratorias funcionales. Si el paciente presenta fatiga y dolores musculares, se evaluará su estado metabólico y se dosarán enzimas relacionadas con el daño muscular, como la creatina fosfoquinasa (CPK).

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También se aconseja la medición de Vitamina D plasmática, calcio, magnesio y marcadores inflamatorios como la Eritrosedimentación o la Proteína C Reactiva. La medición de Dímero D, otro marcador importante en Covid, nos pondrá al tanto del estado de coagulación del paciente; muy relevante debido al estado protrombótico que puede generar la Covid.

¿Qué relación tiene la Vitamina D con los cuadros de Long Covid?

La Vitamina D es una vitamina que posee función hormonal y que podemos incorporar con algunos alimentos, pero que principalmente es producida por nuestro propio organismo. La síntesis de Vitamina D comienza en la dermis cutánea, utilizando el colesterol como molécula precursora. Este proceso se desencadena con la exposición de nuestra piel a los rayos solares UVB.

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Como dijimos, la Vitamina D tiene varias funciones dentro de nuestro organismo: aumenta la absorción de calcio a nivel intestinal, favorece la fijación de calcio en los huesos y también cumple un rol fundamental en la inmunidad, modulando la respuesta inflamatoria, es decir, poniéndole una especie de freno para evitar que se convierta en una respuesta exagerada y descontrolada.

Existe bastante evidencia sobre la relación entre la deficiencia de Vitamina D y la susceptibilidad a padecer infecciones respiratorias por Influenza (virus de la gripe) o Tuberculosis

A nivel del músculo, la Vitamina D estimula la secreción de mioquinas antiinflamatorias. También estimula la secreción de péptidos antimicrobianos como las catelicidinas y defensinas, asociados a la respuesta inflamatoria innata. Además, a nivel de los adipocitos y linfocitos, disminuye la secreción de Interleuquina-6, la citoquina protagonista en la tan temida tormenta de citoquinas.

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Si bien aún continúa en investigación, en varios estudios observacionales se pudo evidenciar que muchos de los pacientes que tenían deficiencia de Vitamina D presentaban mayor incidencia de cuadros severos de Covid; un dato fundamental, teniendo en cuenta la alta incidencia de hipovitaminosis D en países sometidos a largos períodos de confinamiento por la pandemia.

Hace muy poco se publicó un estudio que respalda la indicación de Vitamina D y suplementación proteica en pacientes con sarcopenia (deterioro muscular) secundaria a Covid (The Effect Of Vitamin D plus protein supplementation on Sarcopenia).

Es menester mencionar que la Covid genera estados hipercatabólicos en el organismo y que uno de los tejidos más afectados es el tejido muscular. Además, la deficiencia de Vitamina D es la principal causante de caídas y fracturas en adultos mayores debido a la debilidad muscular que provoca.

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¿Qué sucede con la nutrición y el Long Covid?

Como ya dijimos, el Long Covid se presenta por una respuesta inflamatoria persistente, por lo que la alimentación deberá hacer hincapié en mantener una dieta antiinflamatoria, con el objetivo de descender la inflamación presente en nuestro organismo y el de mejorar el perfil de la microbiota intestinal.

Se recomienda no consumir alimentos que contengan grasas trans o azúcares refinados y reemplazarlos por productos con fibra como las harinas integrales. También se deben consumir dos raciones diarias de frutas y hortalizas

Es muy importante el consumo de productos ricos en Omega-3, como pescados de agua fría: salmón, atún, caballa y frutos secos como nueces y almendras y semillas.
En cuanto a las fuentes nutricionales de Vitamina D debemos mencionar los pescados, huevos, hígado y productos alimenticios fortificados como la leche o la menteca. En general, los adultos mayores tienen menos capacidad de síntesis de Vitamina D activa, por lo que muchas veces la única solución es la suplementación indicada por el médico que asiste.

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Se aconseja el consumo de aceite de oliva extravirgen, rico en ácidos grasos monoinsaturados como el ácido oleico y el consumo de carnes magras. En cuanto a la microbiota intestinal, se prefiere el consumo de alimentos ricos en fibras solubles o fermentables, como las pectinas, presentes en la zanahoria, calabaza (se aconsejan cocidas), legumbres, compotas de frutas (manzana, pera, durazno) y cereales como la avena.

El Long Covid abre otro “gran nuevo capítulo” y aún queda un largo camino por recorrer en lo que respecta a evidencia. Es importante que comencemos a considerar recursos complementarios más allá de la vacunación y de las medidas epidemiológicas tomadas por cada país. La inmunutrición jamás debe quedar relegada.

Es fundamental hacer foco en patologías crónicas como la obesidad, la malnutrición y la diabetes, responsables de la peligrosa inflamación crónica y silente, principal aliada del virus de la Covid.

 

  • Por Dr. Martín Carrizo. Médico especialista Nutrición Clínica y Medicina Legal. Obesidad & Diabetología. Instagram: dr.martincarrizo. Twitter: @martincarrizo_

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