Qué son los miomas uterinos: síntomas y tratamiento

Son tumores benignos (no cancerígenos) que pueden llegar a afectar la vida diaria de una mujer. Generan fuertes dolores, sangrados menstruales copiosos y prolongados, anemia. Hay que detectarlos y tratarlos para mejorar la calidad de vida de la paciente.

Qué es un mioma uterino

Los miomas uterinos son tumores benignos (no cancerígenos) del útero. Se hacen evidentes clínicamente en el 25% de las mujeres aproximadamente. Y con las actuales técnicas de imagen, la prevalencia clínica verdadera podría ser superior (hasta del 77%).

Se desconoce cuál es la causa de los miomas. Sin embargo, investigadores médicos han asociado el problema con factores genéticos y factores hormonales (directamente proporcional al nivel de estrógeno del paciente). Por otra parte, se han determinado factores de riesgo como antecedentes familiares de fibromas, obesidad y pubertad temprana.

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Si bien en algunos casos pueden no presentar síntomas, generalmente éstos se manifiestan a través de abundante sangrado menstrual, períodos menstruales prolongados y dolor pélvico.

En general, los miomas se observan en mujeres desde 30 años que todavía no han tenido hijos.

Se detectan en las exploraciones internas ginecológicas, por eso es tan importante acudir al ginecólogo por lo menos una vez al año

Con una ecografía el profesional podrá determinar si hay miomas, su localización y tamaño precisos. Asimismo, también pueden detectarse con una resonancia magnética o una tomografía computarizada. En casos de miomas submucosos, el ginecólogo puede utilizar un pequeño endoscopio que se coloca de la vagina para examinar la pared interna del útero.

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El tratamiento incluye el uso de medicamentos y, según el caso, la eliminación del mioma (por extracción o embolización –bloqueo del paso de sangre al mioma-).

Diferentes tipos de miomas uterinos

Hay tres tipos de miomas:

  • Miomas intramurales (los más frecuentes – crecen en la pared muscular del útero) que pueden producir aumento del sangrado menstrual, dolor pélvico, dolor de espalda o sensación de presión.
  • Miomas subserosos (los 2º más frecuentes – se desarrollan en la pared externa del útero) que pueden producir dolor pélvico, dolor de espalda o presión.
  • Miomas submucosos (tumores que crecen dentro de la cavidad del útero) que pueden producir grandes menstruaciones y prolongadas, incluso siendo pequeños.

La experiencia dice que típicamente las mujeres con miomas uterinos presentan más de uno, y los tumores pueden variar mucho en tamaño (pequeños como una lenteja, hasta más grandes que un melón).

A partir de que se diagnostica un mioma, la magnitud de la enfermedad se determina comparando el tamaño del útero afectado con el típico de un útero en estado de embarazo (puede ser equivalente a un útero con 6 o 7 meses de gestación).

Síntomas de los miomas uterinos

Si bien los miomas uterinos generalmente surgen a partir de la 3ª década de una mujer, los síntomas pueden aparecer hasta 20 años más tarde.

Según la localización, el tamaño y el número de miomas, una mujer con estos tumores puede llegar a experimentar los siguientes síntomas:

  • Periodos menstruales fuertes, prolongados y sangrados mensuales inusuales (a veces, con coágulos) que pueden producir anemia.
  • Calambres menstruales excesivos.
  • Dolor, presión o molestias en la pelvis.
  • Dolor en la espalda, los lados o las piernas.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Bloqueo del flujo de orina del riñón a la vejiga.
  • Frecuencia urinaria por la presión sobre la vejiga.
  • Estreñimiento y/o gases debido a la presión sobre el intestino.
  • Aumento de tamaño anormal del abdomen.

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Tratamientos de los miomas uterinos

El médico especialista (ginecólogo) determinará qué tipo de tratamiento deberá recibir su paciente en función del tamaño y la localización de los miomas uterinos, así como de la intensidad de los síntomas; hay que mejorar la calidad de vida del paciente.

Las diferentes alternativas son:

  • Tratamiento médico: medicamentos para controlar los síntomas (antinflamatorios no esteroideos, anticonceptivos orales o tratamiento hormonal).
  • Tratamiento quirúrgico:

– Miomectomía (se eliminan los miomas de la pared del útero)

– Histerectomía (se extirpa el útero, en casos extremos)

  • Tratamiento no quirúrgico con embolización de los miomas uterinos: método mínimamente invasivo con el que se conserva el útero. A través de un catéter, el especialista (radiólogo intervencionista) inyecta pequeñas partículas que obturan el paso de sangre de la arteria uterina al mioma. Con el tiempo, los miomas se reducen y se alivian los síntomas.

“El tratamiento no quirúrgico para reducción de miomas uterinos una técnica alternativa mínimamente invasiva” , dice el Dr. Esteban Mendaro, especialista en Diagnóstico por imágenes y Radiología Intervencionista)-. “Una vez que el ginecólogo determina que el tratamiento médico no es suficiente, y que la cirugía puede ser riesgosa para la paciente, la embolización es una alternativa de primera línea. La paciente conserva su útero y se controlan los síntomas en la mayor parte de los casos. Este procedimiento lo realizan profesionales con experiencia en técnicas de embolización, en salas especialmente dotadas con equipos de rayos X. Siempre se trabaja en equipo con el ginecólogo de cabecera de la paciente para concretar el mejor tratamiento para cada caso en particular.”

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