Qué son y cuál es la diferencia entre el síndrome de dolor miofascial y la fibromialgia

¿Cuál es la diferencia entre el síndrome de dolor miofascial y la fibromialgia, y cómo se diagnostican?

El síndrome de dolor miofascial y la fibromialgia son trastornos de dolor crónico, o sea, que producen un dolor de larga duración y que puede ser difícil de controlar. El síndrome de dolor miofascial implica, sobre todo, dolor muscular; la fibromialgia, en cambio, incluye un dolor más generalizado en el cuerpo, junto con otros síntomas, como dolor de cabeza, problemas intestinales, cansancio y cambios de humor.

El Dr. Arya Mohabbat, especialista en Medicina General Interna, Clínica para Fibromialgia y Cansancio Crónico perteneciente a Mayo Clinic nos ayuda a entender este síndrome: “Las personas con síndrome de dolor miofascial tienen áreas sensibles con fibras musculares tensas dentro de un músculo o del grupo muscular adyacente, generalmente, debido a lesiones musculares o exceso de uso.”

“A consecuencia de esto, se desarrollan unos nudos dolorosos dentro del músculo, y al aplicar presión sobre esas zonas, conocidas como puntos dolorosos o desencadenantes, la persona siente un dolor profundo en el músculo” explica el médico.

Los científicos creen que la fibromialgia produce dolor porque el trastorno afecta la manera en que el cerebro procesa las señales de dolor al amplificar las señales dolorosas

Mohabbat explica que el dolor de la fibromialgia es diferente, porque es difuso, migratorio y abarca tanto a músculos (mialgia) como a articulaciones (artralgia). La fibromialgia afecta a ambas partes del cuerpo, por encima y por debajo de la cintura.

“Más aún, – agrega- a medida que transcurre el tiempo, el dolor pasa de un lado a otro del cuerpo, proceso conocido como fenómeno migratorio. La molestia producida por la fibromialgia normalmente se siente como dolor en los músculos y las articulaciones, pero no hay enrojecimiento ni hinchazón a causa de una inflamación”.

La fibromialgia también produce otros síntomas, aparte del dolor, y uno de los más comunes es de cansancio. Las personas con fibromialgia generalmente se despiertan por la mañana sintiéndose todavía cansadas, incluso después de haber dormido mucho. Además, las personas con fibromialgia pueden estar acosadas por falta de concentración, de atención y de enfoque mental.

No existe ningún examen específico capaz de diagnosticar definitivamente el síndrome de dolor miofascial ni la fibromialgia, sino que ambos se diagnostican clínicamente

“El síndrome de dolor miofascial generalmente se identifica en función de los síntomas y un examen físico. En dicho examen, el médico posiblemente aplique ligera presión sobre el músculo adolorido para sentir las áreas tensas. Cuando se presiona de cierta manera sobre un punto doloroso, se puede provocar una respuesta específica, como un movimiento involuntario del músculo” nos dice el especialisat de Mayo Clinic.

“Debido a que el dolor muscular puede tener muchas causas posibles, se recomienda hacer más exámenes para descartar otras enfermedades y afecciones, antes de establecer el diagnóstico de síndrome de dolor miofascial” aclara.

El diagnóstico de la fibromialgia es un proceso dividido en dos etapas:

  • Primero, es importante descartar muchos otros trastornos que imitan a los síntomas de la fibromialgia. Hay que hacer análisis de sangre y otros exámenes de diagnóstico para confirmar que el dolor no sea producto de otra afección, como la artritis, el lupus, un trastorno del tejido conectivo o un trastorno de la tiroides.
  • El segundo paso en el diagnóstico de la fibromialgia es valorar los síntomas de la persona a través de un recuento de los puntos dolorosos y de mediciones validadas, como el Índice de dolor generalizado y la Escala de gravedad de los síntomas. En la mayoría de los casos, cuando el dolor es generalizado, ha durado más de tres meses, no tiene relación con ninguna enfermedad escondida capaz de producir dolor y recae dentro del criterio de una medición validada, entonces se diagnostica fibromialgia.

Después del diagnóstico, lo mejor suele ser que las personas con estos trastornos se pongan en manos de un médico capacitado y con experiencia en dolor crónico. Si bien no existe cura para el síndrome de dolor miofascial ni la fibromialgia, estas afecciones generalmente pueden controlarse bien con un plan de tratamiento personalizado que reduzca al mínimo el dolor, mejore la salud general y permita al individuo tener una rutina normal y participar en actividades habituales.

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