Resaca: mucho más que un dolor de cabeza

La ingesta de alcohol desmesurada tiene grandes consecuencias para el organismo que van mucho más allá de los malestares generales y dolores de cabeza característicos de una resaca.

Con el fin de año se acercan las despedidas, reuniones y las fiestas, navidad y año nuevo. Éstas suelen ser épocas donde comemos sin preocuparnos ni controlarnos como si no hubiera mañana, tanto en las comidas como en las bebidas. Si bien ningún exceso es bueno para el organismo, se puede observar que los daños provocados por la ingesta desmedida de alcohol afecta más rápido que los producidos por las comidas.

En España, 7 de cada 10 personas aseguran ingerir comida y bebida por demás durante las celebraciones navideñas. Según una encuesta realizada recientemente, el 34% de la población adulta sufre de resaca luego de haber ingerido alcohol durante las fiestas. Cuando hablamos de resaca, nos referimos a los dolores de cabeza y de estómago, la pesadez y la sensación de falta de energía que se pueden notar en el cuerpo.

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Es importante destacar que beber sin medida tiene consecuencias que hay que prestarle mucha atención, ya que van más allá de un simple dolor de cabeza o malestar estomacal. Hay que saber que no todas las personas reaccionan de la misma manera tras la ingesta de alcohol y que hay muchos factores que influyen en la forma de reaccionar de cada organismo, entre los que se encuentran el peso, la proporción de agua y de grasa, la hora y el momento del día, el estado de ánimo.o la bioquímica del organismo.

También es fundamental saber que no es cierto que a mayor ingesta el cuerpo se acostumbra y por lo tanto se emborracha menos. Eso no es verdad, sino que las consecuencias son las mismas aunque muestre menos efectos. De todas formas, a pesar de haber desarrollado cierta tolerancia al alcohol, las personas se emborrachan igual y sufren las mismas consecuencias y malestares que aquellos que no lo hacen tan seguido, como pérdida de la coordinación, y reflejos, o dolores de cabeza y de estómago.

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Los efectos adversos que tiene la ingesta excesiva de alcohol afecta a los principales órganos aunque no lo veamos.

Corazón

Cuando se toma alcohol en grandes cantidades aumenta el flujo de sangre al corazón, y este debe bombear mayor cantidad de sangre para que todos los órganos pueden funcionar correctamente. Una de las consecuencias de la resaca que se pueden percibir es que los latidos son irregulares.

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Cerebro

La química cerebral es afectada por el alcohol. Eso produce modificaciones en el ritmo biológico y puede que se pierda hidratación.

Hígado

El hígado es el encargado de desintoxicar y eliminar el alcohol. Si el alcohol se acumula puede provocar que se destruyan las células, y en consecuencia, a largo plazo, los órganos.

Si sólo estamos hablando de una resaca por haber tomado unas copas de más, los efectos que van a notarse al día siguiente están relacionados con una hipoglucemia, como transpiración excesiva, somnolencia, poca capacidad para estar concentrado, sentir el cuerpo débil y malestar general.

Músculos

Aunque casi no se los tenga en cuenta, los músculos también sufren la ingesta de bebidas alcohólicas, ya que la falta de hidratación hace que se debiliten. Esto provoca cansancio muscular y agotamiento.

Páncreas

En los casos donde el abuso de alcohol es desmedido, existe una mayor probabilidad de desarrollar pancreatitis. Cuando hablamos de resaca, se pueden presentar dolores en el estómago, nauseas y vómitos.

que es pancreatitis aguda

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Riñones

Cuando se ingiere alcohol inmediatamente se siente la necesidad de ir al baño por su gran efecto diurético. El problema es que al ir al baño también se elimina agua, sodio y otros líquidos del organismo, lo que contribuye a la deshidratación.

Intestinos

Tomar demasiado alcohol hace que las bacterias crezcan y se reproduzcan en los intestinos. Una de las mayores consecuencias que puede traer esto es que esas bacterias pueden atravesar la pared intestinal y el hígado, lo que puede provocar un daño hepático.

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