Neumonía: preocupa la baja tasa de vacunación en Argentina

La situación de pandemia ha creado una situación de acceso insuficiente a los circuitos de vacunación, combinado con falta de disponibilidad de vacunas y la dedicación casi exclusiva de los sistemas de vacunación a combatir la COVID-19.

La neumonía es la sexta causa de muerte en nuestro país y se ubica entre las ocho principales causas de muerte en adultos. Conocer sus síntomas y las maneras de prevenir las formas graves de esta infección pulmonar es clave para bajar estas cifras y mejorar la salud general de la población.

Vacuna contra la neumonía

La neumonía es la principal causa de mortalidad por infección a nivel mundial y se ubica entre las 8 causas de muerte más comunes en adultos, junto a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el cáncer de pulmón.

Además, según datos del estudio Global Burden of Disease, solo en 2019 fallecieron por neumonía más de 700.000 niños y un millón de personas mayores. Aprender qué debemos saber para reconocer sus síntomas y cómo prevenirla es clave para combatir las formas graves de la enfermedad.

En primer lugar, hay que conocer que la neumonía puede originarse porque la persona aspira desde la boca o nariz gérmenes que llegan hasta el pulmón. Esto puede ocasionarse tanto mientras duerme o bien al inhalar las partículas microscópicas de saliva que todos eliminamos al estornudar, toser e incluso al hablar.

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Síntomas y tratamientos

Los síntomas que esta infección puede ocasionar abarcan: el aumento de producción de moco, fiebre, dolor torácico, dificultad respiratoria o falta de aire y dolor en puntada de costado. En el caso de presentar alguno de estos síntomas, es recomendable acudir a su médico para realizar un diagnóstico certero y así poder acceder precozmente a un tratamiento adecuado.

El tratamiento para la neumonía implica la cura de la infección y la prevención de sus complicaciones. Por lo general, los pacientes que presentan neumonía adquirida en la comunidad (NAC) pueden recibir tratamiento en sus hogares. El especialista decidirá el cuál será el tratamiento más certero y específico en cada situación. Esto último dependerá del nivel de gravedad del cuadro clínico y también de los antecedentes del paciente, su edad y otros datos relacionados a su historial médica.

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Cómo prevenir la neumonía

En nuestro país, la neumonía es la sexta causa de muerte en general y la quinta causa en personas mayores de 60 años. Al mismo tiempo, la presencia de enfermedades cardiovasculares y de otras enfermedades aumenta el riesgo de sufrir formas graves.

La vacunación, el diagnóstico precoz y el tratamiento también precoz con los antibióticos adecuados disminuyen el riesgo de morir por esta infección

El Calendario Nacional de Vacunación de Argentina recomienda la vacunación contra el neumococo y la gripe a lo largo de la vida para proveer inmunidad ante dicha infección. Actualmente hay vacunas comercialmente disponibles para la Influenza y el Coronavirus, además del Streptococcus pneumoniae (o neumococo), y además está en investigación la vacuna para el Virus Sincicial Respiratorio.

A pesar de la amplia difusión sobre su utilidad, las tasas de vacunación en adultos son deficientes. Por desgracia, la pandemia ha creado una situación de acceso insuficiente a los circuitos de vacunación, combinado con falta de disponibilidad de vacunas y la dedicación casi exclusiva de los sistemas de vacunación a combatir la COVID-19.

La población mundial también vive un período de aumento de la expectativa de vida, lo cual hace sospechar que dentro de 40 años pueda existir un récord de pacientes mayores de 65 que tendrán un riesgo muy alto de padecer neumonía y sufrir complicaciones. Por lo tanto, será cada vez más necesario mantenerse inmune ante estos microorganismos a través de la inmunización por medio de estas vacunas.

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Las vacunas antigripal y antineumocóccica son de uso corriente desde hace muchos años. La antigripal se administra anualmente a los mayores de 65 y a personas más jóvenes consideradas de riesgo por padecer enfermedades crónicas de todo tipo.

Mientras que la segunda, en su forma conjugada, es de aplicación rutinaria en lactantes y niños pequeños como vía de prevención de infecciones graves y su uso ha disminuido dramáticamente la incidencia de meningitis por neumococo en este grupo.

Otro detalle sobre esta vacuna antineumocóccica es que, junto con otra vacuna neumocóccica más antigua, son las que se usan en adultos mayores y en personas más jóvenes de riesgo.

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