Vivir a tiempo: la región del mundo que acomodó el reloj y mejoró la salud

Los 160.000 habitantes de la región de Magallanes, en Chile, tenían falta de vitamina D, sufrían de insomnio, eran depresivos y muchos se suicidaban. Hasta que llegó un cambio inesperado.

Hay una región en Chile que en invierno solo tiene tres horas de luz por día. Es “el extremo más extremo” del país andino, la provincia de Magallanes, el que domina el estrecho que lleva el nombre del famoso navegante. Para compensar esta falta de luz, es el único territorio donde la hora nunca cambia.

Hay una razón básica, que involucra a la salud. Los 160 mil habitantes de la región sufrían de deficiencia de vitamina D por insomnio, y estaban deprimidos. Hubo una oleada de suicidios. La entonces presidenta Michelle Bachelet exoneró a Magallanes de la obligación del cronograma estacional y la población, durante todo el año, disfruta del verano que aquí, en el hemisferio sur, va de diciembre a marzo.

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Más horas de luz

“Fue un éxito”, explicó Clauido Radonich, alcalde de Punta Arenas, la principal ciudad de la región que se encuentra a 2.500 kilómetros de Santiago y 700 de la Antártida. “Tanto desde el punto de vista de la salud como desde el punto de vista económico y de seguridad”.

En invierno, muchos recuerdan, los niños ingresaban a la escuela en la oscuridad de la noche. Ahora, tener esa hora extra de luz en la tarde levanta los espíritus de adultos y niños. Además, la mayor luminosidad ha dado un nuevo impulso a la economía local: después del trabajo la gente no se refugia en casa sino que se queda afuera y consume. “Los accidentes automovilísticos también han disminuido”, agrega el alcalde. “Suceden especialmente en la noche. El horario único fue positivo para la seguridad vial y pública”.

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A todos les gusta la solución. Para la senadora de Magallanes Carolina Goic, “Ahora, la luz natural dura más todos los días. Hay que considerar que a las 4 de la tarde ya era noche cerrada y las ciudades se vaciaban de gente. Cerraban negocios y bares, la gente se recluía en su casa. Nuestra vida se reduce a pocas horas al día”.

La Universidad de Magallanes estudió el impacto de la medida. Analizó los efectos en el turismo, en los servicios financieros, en las aerolíneas. Todos tuvieron efectos positivos. La gente quiere más luz especialmente en la tarde. Y con una hora más de ella al día, sus vidas han cambiado.

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Fuente: La Repubblica

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