Un centro de meditación que invita a la paz en Misiones

Una tierra rodeada por el arroyo Yerbas del Paraíso y allí, en medio del monte, hallar un sitio donde albergarse, escuchar los sonidos de la selva, sus plantas y animales, encontrar una estrella en la tierra y un lunario donde apreciar el cielo en las noches…. para abrirse a la resonancia del corazón porque…

En la noche de la selva lo que más suena es uno mismo, en nuestros recuerdos, todo aquello que hemos escuchado a lo largo de la vida: bailes, promesas, mentiras, miedos, confesiones, alaridos de guerra y gemidos de amor. Todo eso suena en la noche de la selva y mucho más. Porque, en la selva, hasta el silencio suena. (Tito La Rosa, álbum “Ayahuasca, viaje de curación”).

Por amor a la Tierra, nuestra Casa, la vegetación, los ríos y arroyos, creamos un espacio para el aprendizaje y la relajación, donde la energía incite la creatividad y detenga los pensamientos innecesarios.

La Comuna es ideal para realizar actividades grupales de meditación, capacitación, retiros de yoga, plantas medicinales, arte, las que se llevan a cabo en la maloca comunitaria y dispone de albergue para catorce viajeros con servicio de desayuno.

El Nombre

Sus fundadores cuentan que eligieron “Comuna” en rememoración de la Comuna de París (1871) y su visión de libertad para el autogobierno, en contraposición a la imagen de “colonia” que remite a la conquista de pueblos originarios.

“Yerbas del Paraíso” es el nombre del arroyo que circunda el predio y evoca las plantas, el vivero de nativas, los yuyos sanadores…

Una organización sin fines de ganancia, en proceso de conformación como cooperativa de trabajo, iniciada por Elizabeth Pirker, economista, instructora de yoga, junto a Andrés Damonte (socio fundador), Andrés Rogers (arquitecto), Isabelino e Isidoro Matto (constructores), Rosendo Viana (socio fundador).

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