Una solución ecológica para sacar agua del aire

Warka Water es una fuente alternativa de agua para abastecer de ese recurso natural a las poblaciones rural que se enfrentan a dificultades para acceder a agua potable. Los diseñadores y creadores de este proyecto aclaran que para ellos: “WW no debe ser considerada como la solución a todos los problemas del agua en los países en desarrollo, sino más bien como una herramienta que puede proporcionar agua potable en las áreas seleccionadas, especialmente en las regiones montañosas donde las tuberías convencionales nunca llegan y donde no hay agua disponible de los pozos. Estas comunidades remotas, a menudo con escasos recursos económicos, tienen dificultades para encontrar un suministro fiable de agua potable para las personas, los animales y para la agricultura.”

WW está diseñado para ser operado por los habitantes del pueblo, un factor clave que debería ayudar a garantizar el éxito del proyecto. WW no sólo proporciona un recurso fundamental para la vida (agua) sino que también crea un lugar social para la comunidad, donde la gente puede reunirse bajo la sombra de su dosel para la educación y las reuniones públicas.
El aire siempre contiene una cierta cantidad de agua, independientemente de las condiciones locales de temperaturas ambiente y condiciones de humedad. Esto hace posible la producción de agua del aire en casi cualquier lugar en el mundo. Los lugares con altos índices de incidencia solar y de humedad son las mejores para instalar WW.
WW es una estructura vertical diseñado para recolectar el agua potable de la atmósfera (que incluye a la lluvia, la niebla y el rocío) y se estima que puede obtener hasta 100 litros de agua potable cada día.
Para la construcción y la técnica de recolección del sistema se inspiran en varias fuentes. Muchas plantas y animales tienen desarrollados, en su superficie, características estructurales únicas en micro y nano-escala. Estas características les permiten recoger el agua del aire y sobrevivir en entornos hostiles. Mediante el estudio del caparazón del escarabajo del Namib, las hojas de la flor de loto, los hilos de tela de araña y el sistema de recolección de agua en los cactus, se fueron identificando materiales y recubrimientos específicos que pueden mejorar la condensación, el flujo de agua y la capacidad de almacenamiento de materiales de malla. Las colmenas de termitas influyeron en el diseño de la cubierta externa de Warka: su flujo de aire, la forma y la geometría. También hubo investigación de culturas locales y su arquitectura típica, así como la incorporación de técnicas de cestería etiope tradicional en el diseño integral de Warka.
La imponente estructura de bastidor triangular, hecha con elementos de bambú locales, es optimizada para lograr ligereza y resistencia así como estabilidad y robustez. Esta estructura tramada es desplegable para facilitar su transporte. Las cuerdas que se utilizan para sostenerla están hechas a medida, de forma local, con fibras naturales de hojas de árbol de plátano y por los habitantes de la comunidad.
Dentro de la estructura de bambú cuelga una malla de plástico que recoge las gotas de agua proveniente de la alta humedad en el aire (niebla), de la condensación del rocío y de lo que se recoge de aguas pluviales. Un toldo que cuelga en todo su alrededor crea una zona de sombra para el desarrollo social y actividades educativas y, al mismo tiempo, mantiene el agua del depósito de agua fría y baja la evaporación del suelo.
El nombre del proyecto ‘Warka “viene del árbol de Warka, que es una higuera silvestre nativa gigante de Etiopía. Constituye una parte muy importante de la cultura y el ecosistema local proporcionando su fruto, y un lugar de reunión para la comunidad.


Los diseñadores también explican que: “La causa de los principales problemas de salud de Etiopía es la propagación de enfermedades perpetuadas por la falta de sistemas de agua potable y saneamiento. Sólo el 44% de la población general tiene acceso a agua potable, y sólo 34% en las zonas rurales (OMS / UNICEF ). La calidad del agua es muy pobre y, a menudo contaminada por desechos humanos y animales. El impacto de la mala calidad del agua en la salud de las comunidades es chocante – aproximadamente 54.000 niños mueren cada año directamente de las enfermedades diarreicas y 217.000 más mueren de enfermedades relacionadas, como la malnutrición, la neumonía y la malaria (UNICEF ).”

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