Antigua Guatemala y sus alfombras de aserrín multicolor

Durante el Viernes Santo las calles de Tegucigalpa y Comayaguela se tiñen de color y arte, gracias a la fabricación de alfombras de aserrín por donde pasa el Santo Entierro.

La celebración religiosa es una de las más solemnes que conmemora la comunidad católica horas después del Santo Vía crucis, donde Jesucristo es crucificado.

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Hace unos 20 años comenzó la tradición de hacer una alfombra de aserrín en la Avenida Cervantes de Tegucigalpa con las figuras bíblicas que representan la pasión, muerte y resurrección del Hijo de Dios en la temporada de Semana Santa.

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La obra artística de fe gustó tanto a los capitalinos, turistas nacionales y extranjeros que en los últimos años la obra se ha ido extendiendo, al grado que en Tegucigalpa se hace un tapiz de 600 metros de largo.

Las alfombras de aserrín multicolor constituyen una expresión de agradecimiento o súplica a las imágenes de veneración. En esas alfombras se observan diversas representaciones de acuerdo a la creatividad de sus realizadores.

En sus elaborados diseños, que generalmente conllevan varias horas de dedicación, se aprecian figuras geométricas, ramas, flores y hojas; símbolos religiosos y heráldicos; pasajes bíblicos;  imágenes de Pasión; figuras de aves; así como diversos mensajes, con finalidad didáctica.

En algunos casos también se utiliza viruta, también teñida de colores. Tanto el aserrín como la viruta se obtienen en los aserraderos. El aserrín se origina como consecuencia del corte de la madera, mientras que la viruta tiene su origen por el cepillado de la madera rústica.

Se prefiere la madera de pino porque, durante el proceso de teñido, absorbe fácilmente la anilina, que es un químico a base de agua y de diferentes colores.

Para iniciar la elaboración de una alfombra se define el diseño y se colocan reglas de madera que delimitan el marco o tamaño. Después de humedecer el suelo, se agrega suficiente aserrín para la base, procurando nivelar la superficie, especialmente, si ésta es empedrada, como en el caso de las calles de la ciudad colonial. Luego, se agrega el aserrín con el color deseado que servirá de fondo.

Según la costumbre, se empieza a trabajar la alfombra desde el centro hacia las orillas. También se utilizan tamices para cernir el aserrín y darle un aspecto fino y uniforme. Para tonos de color más suaves, el aserrín se mezcla con polvo de mármol blanco, cal o arena blanca cernida.

Al concluir la elaboración de una alfombra de aserrín, ésta debe mantenerse húmeda. Para ello, es común utilizar bombas rociadoras manuales, ya que de no hacerlo se corre el riesgo que una corriente de aire fuerte afecte el trabajo realizado.

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