Christiania: una ciudad libre y llena de color dentro de Copenhague

En 1971, un área militar abandonada en el barrio de Christiania en la ciudad de Copenhague, capital de Dinamarca, fue tomada por okupas. Se reclamó la zona como una ciudad libre, libre de impuestos y administrada por sus propias leyes. Nuevos colonos llegaron a esta área alternativa y el experimento social de unos pocos librepensadores se convirtió en una característica permanente de la ciudad.

Recorrer Christiania puede ser una experiencia muy particular si uno lleva su espíritu libre de preconceptos. Este lugar siempre ha sido muy controvertido y sigue siendo objeto de debate, por motivos como los relacionados con la venta de marihuana. La policía ha declarado que no tiene acceso libre a Christiania, lo cual podría ser un problema para los visitantes.

Pero para quien pretenda conocer sin juzgar, el barrio es una alegre mezcla de almacenes, chozas y casas, coloridos murales y esculturas al aire libre. Los visitantes son bienvenidos a pasear por los alrededores de Christiania, y a comer y beber en los cafés de la zona, restaurantes y bares. Hay mucha música en vivo y otros eventos al aire libre.

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En la entrada a esta aldea-estado hay un psicodélico mural multicolor que casi grita “¡Liberá tu mente!”. Esta comunidad que comenzó como un experimento social que sería una “una sociedad autónoma en la cual todos y cada uno se comprometen a ser responsables por el bienestar de toda la comunidad. La sociedad ha de ser económicamente autosuficiente y, como tal, su aspiración es ser firmes en la convicción de que la miseria psicológica y física se puede evitar.”

Hoy Christiania tiene su propia moneda y bandera. Como sociedad autónoma, cada uno debe hacer su parte para mantener la comunidad. Hay por lo menos tres sesiones comunitarias a la semana en las que se puede tomar la palabra cualquier persona que desee crear una nueva ley o discutir un evento actual y en la que cada miembro de la comunidad debe estar presente. Estas reuniones pueden durar horas, por lo que el compromiso puede llegar a ser agobiante.

A pesar de esto, la lista de espera para irse a vivir es muy larga y hay quienes llevan años esperando. El problema es que no está permitido construir nuevos edificos en la ciudad, por lo que hay que esperar que alguien se mude para ocupar su lugar.

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Cuando alguien decide no vende su casa. El que se mueve lo hace de forma gratuita, pero es muy probable que a la casa haya que hacerle reparaciones. Una vez definido que alguien nuevo va a ingresar la comunidad decide quién va se a mudar (hombre, mujer o una pareja, que tipo de profesión ejerce, tienen hijos, etc.) en función del equilibrio de la comunidad.

Algo muy importante para quienes deseen conocer este lugar es que en hay normas que prohíben correr o hablar por el móvil en Christiania. De la misma manera, en Christiania está prohibido hacer fotos o grabar vídeos.

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