Turismo gastronómico: platos típicos de la cocina francesa

La cocina más sofisticada del mundo es la francesa y nadie parecería discutir esa afirmación. Pero a diferencia de otras, para muchos, la cocina francesa es un enigma.

La comida francesa es reconocida por su variedad y refinamiento, y está considerada como una de la más importantes gastronomías del mundo. Sus principales productos son la mantequilla, los quesos, los tomates, las finas hierbas, las carnes de cerdo, las salchichas, etc. y, sobre todo, las hortalizas en general.

Platos típicos de la cocina francesa

Además de la croissant de la mañana, la baguette del mediodía y las variedades de queso, la gastronomía francesa tiene varios hits: el foie gras, el steak tartare, la sopa de cebolla, la creme brûlée y hasta el omelette:

“Existe una prueba conocida cuando un cocinero entra en una nueva cocina es pedirle realizar una sencilla omelette”

Raclette

El raclette es un queso de leche de vaca, de origen suizo, que también se produce en varias regiones francesas. Este queso da origen a una comida con nombre femenino, la raclette, que se ha popularizado entre los franceses para compartir en familias y entre amigos.

El queso es derretido en una parrilla eléctrica también llamada raclette, comiéndose con patatas cocidas, embutidos y pepinillos.

Patatas gratinadas

Las patatas se pelan, se cortan en rodajas y se gratinan con crema, leche o una mezcla de ambos lácteos, añadiéndose queso y setas para comerlas.

Sopa de cebolla

A pesar de que una versión señala que la sopa de cebolla se inventó durante la Revolución Francesa, lo cierto es que ya aparece en un recetario del siglo XIV que se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia.

Esta afortunada mezcla de caldo de carne, cebolla caramelizada y trocitos de pan, se popularizó durante el siglo XIX, cuando la gente que salía de las tabernas parisinas en la madrugada la convirtió en su preferida para calentar el estómago después de una noche de tragos.

Ratatouille

Este platillo de la cocina provenzal es originario de Niza. Es un guiso en aceite de oliva de diferentes hortalizas como berenjena, calabacín, cebolla, tomate, pimiento y ajo, dependiendo de los que se encuentren más frescos según la estación.

La preparación se aromatiza con las hierbas disponibles, como romero, tomillo, laurel, albahaca y orégano. Se come frío o caliente y generalmente se utiliza como guarnición de platos de carne, aves y pescado. Su sabor mejora con algunas horas de reposo y refrigeración.

Moules frites

Los moules frites son mejillones con papas fritas que los franceses del norte del país y los belgas se sientan a comer en abundancia con una salsa de queso con cebolla y mucha cerveza helada.

Los mejillones son cocinados al vapor y es usual que se sirvan en el mismo puchero de la cocción.

Ancas de rana

Los galos son insignes comedores de ancas de rana, una especialidad de la alta cocina que también es muy apreciada en España, China, México, Portugal, Grecia y Estados Unidos, particularmente en el medio oeste.

Esta exquisitez se rebosa y se comen con sal, mantequilla y perejil. Una de las especies de rana más apreciadas es la llamada pollo de las montañas.

Fondue de queso

La fondue de queso es una especie de crema que se puede tomar bien como acompañante de otros ingredientes o bien mojando trozos de pan en él. En realidad, es un plato originario de Suiza, concretamente de la frontera franco-suiza, alrededor de Jura y los Alpes.

Los quesos típicos que se suelen emplear para la preparación de la fondue son dos: por un lado, el queso gruyère y, por otro, el queso emmental. Éstos se aplican a partes iguales, de manera que el sabor resultante es una mezcla de ambos. No obstante, existen varias clases de fondue de queso según la región en la que se prepare.

Crepas

Estos delgados discos de harina de trigo, huevos y leche, fueron inventados en la región de Bretaña y se popularizaron por toda Francia, donde se comen con rellenos tanto salados como dulces, como merienda, postre e incluso como plato principal.

Las crepas destinadas a rellenos salados se hacen con harina de trigo sarraceno, mientras que las dulces se preparan con harina de trigo duro.

Los rellenos de las crepas saladas son muy variados, incluyendo carnes, setas y quesos, mientras que las dulces se comen con frutas, helados y mermeladas.

Coq au vin

La leyenda señala que este célebre platillo fue inventado por un cocinero que acompañaba a Julio César en la conquista de Galia.

El relato dice que César puso bajo asedio a una localidad francesa y el jefe guerrero local le envió un gallo como símbolo de la resistencia y dureza de su pueblo. El cocinero preparó el gallo en vino y a fuego lento, naciendo el mítico plato.

En algunas regiones francesas emplean patos y cortes bovinos, en vez de gallo.

Confit de pato

Es un plato de origen gascón preparado con las patas del pato, que se convirtió en una especialidad culinaria de toda Francia.

La preparación es laboriosa, ya que primero hay que salar la pata y dejarla en reposo por unas 36 horas, actuando la sal como conservante.

Luego la pieza se escalfa en su propia grasa. El confit de pato puede conservarse hasta por 6 meses en el refrigerador, cuidando de que quede cubierto por la grasa del escalfado.

La grasa también es usada para asar las patatas con las que se acostumbra acompañar el confit de pato.

Merluza a la beurre blanc

La beurre blanc o mantequilla blanca es una salsa bretona en la que la emulsión grasosa se mezcla con una reducción de vino blanco con chalotas. Los franceses utilizan con frecuencia el vino Muscadet, elaborado con la uva Melón de Borgoña.

La beurre blanc va muy bien con pescados y mariscos y en esta receta el delicado sabor de los troncos o lomos de merluza es realzado por esta salsa, cuya creación fue un afortunado invento casual.

La historia refiere que Clémence Lefeuvre, una cocinera del pueblo de Saint-Julien-de-Concelles, cerca de Nantes, estaba preparando una salsa bearnesa, pero se olvidó de ponerle huevo, naciendo la novedad.

Quiche lorraine

Es una tarta salada de la región de Lorena, elaborada con masa quebrada o pasta brisa, que se rellena con una mezcla de nata y huevos.

Con el paso del tiempo se han incorporado otros ingredientes, como queso, tocineta, jamón York e incluso verduras.

Esperamos que esta selección de lo más típico de la gastronomía francesa haya sido de tu agrado y que te animes a probar todo.

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