Arte: ¿cuáles son las pinturas más famosas del mundo?

Las pinturas más famosas del mundo no tienen por qué ser las mejores pinturas de la historia del arte, sino aquellas pinturas que se han convertido, con el paso del tiempo, en íconos culturales.

El arte es uno de los intereses del turista y muchos lo tienen en cuenta en su elección de lugares y recorridos. Museos de todas las épocas o galerías de arte especializadas conforman la amplia oferta que, especialmente las grandes capitales, ofrecen a los inquietos viajeros. ¿Cuáles son las pinturas más famosas y dónde están?

Dónde están las pinturas más famosas del mundo

Las principales pinturas del mundo, tras un largo recorrido por numerosas galerías y mecenas, suelen residir en sus países de origen. Exponerlos es una forma de rendir tributo a artistas de todos los estilos y épocas.

Las pinturas más famosas del mundo no tienen por qué ser las mejores pinturas de la historia del arte, sino aquellas pinturas que se han convertido, con el paso del tiempo, en íconos culturales

Son imágenes populares, fácilmente reconocibles, reproducidas, homenajeadas e, incluso, parodiadas. Hagamos un recorrido por algunas de las maravillosas obras que hay por el mundo.

La Mona Lisa, de Leonardo Da Vinci

El cuadro más famoso del mundo reside en el Louvre de París, museo que visitan más de 6 millones de turistas cada año. No es solo su belleza o la técnica empleada por el pintor italiano lo que atrapa, también los misterios que la rodean.

dónde está la mona lisa

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También conocido como La Gioconda, este cuadro ha suscitado numerosas teorías acerca de su trasfondo, del tesoro escondido tras esa sonrisa apacible, e incluso de su sexo e identidad. Y si bien sus dimensiones decepcionan en persona, nadie puede negarle su condición de obra icónica indiscutible.

La Noche Estrellada, de Vincent Van Gogh

Van Gogh no fue reconocido hasta después de su muerte y prueba de ello es que éste es su único cuadro vendido en vida. Pobre, excéntrico y enfermo, el pintor holandés concibió esta pintura desde la ventana de un sanatorio de Saint Remy en 1889, si bien una versión más realista del mismo fue concebido un año antes en Arles.

la noche estrellada de Van Gogh

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Aunque el Museo Van Gogh reside en Amsterdam, su mayor obra forma parte del MoMA neoyorquino. Un deleite para los sentidos en el que el cielo fusiona la noche y el día, emanando formas utópicas y una impresionante energía.

El Beso, de Gustave Klimt

El palacio Belvedere de Viena no es solo un esplendoroso palacio, también cuenta con la mayor colección de cuadros de Gustave Klimt del mundo, pero ninguna obra de este gran artista austriaco, el más significativo de su época, acapara tantas miradas como su famoso Beso.

El beso, de Klimt

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La pintura, de 180 cm, fue realizada entre los años 1908 y 1909, y muestra a Klimt y a su enamorada, Emilie Flöge, como pareja.

El Grito, de Edvard Munch

La obra más famosa del pintor noruego Edvard Munch fue concebida en 1893, y aunque mantiene numerosas cualidades como la obra de Van Gogh, ésta fue reconocida en vida del autor.

La creación del lienzo coincidió con la hospitalización de la hermana de Munch aunque la sensación de ansiedad que inspira el cuadro obedece a un extraño fenómeno que convierte el cielo noruego de un color rojo que, tal como describía el diario de Munch, le provocaba pánico y ansiedad.

el grito de Munch

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La ambientación pertenece a la calle Valhallveien de Oslo, y la obra puede encontrarse en la National Gallery de la capital noruega.

El Juicio Final

Nunca te alcanzará el tiempo para poder conocer todo lo que guardan los Museos Vaticanos, porque solo el tiempo que se necesitaría para admirar cada pincelada de la capilla Sixtina, la obra maestra del pintor italiano Miguel Ángel, es realmente importante.

Sixtina y juicio final

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El mural realizado al fresco que decora su ábside es El Juicio Final, un enorme conjunto pictórico cuyo tema está inspirado en el pasaje del Apocalipsis de San Juan. Y en el techo, La Creación, también te dejará sin palabras.

Las Meninas

Todo el mundo la conoce como Las Meninas, pero el verdadero título de la obra maestra del pintor del Siglo de Oro español Diego Velázquez, es “La familia de Felipe IV”.

Las Meninas de Velazquez

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Se encuentra en uno de los museos más importantes del mundo, con la pinacoteca con más valor de pintura europea: el Museo del Prado de Madrid. Una institución casi bicentenaria que guarda las colecciones más extensas de Velázquez, pero también de otros pintores tan relevantes como Goya, El Bosco, El Greco, Rubens o Tiziano.

Junto con el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía forma el llamado Triángulo del Arte.

La última cena, de Leonardo da Vinci

La Última Cena de Leonardo da Vinci (Cenacolo Vinciano), obra creada entre 1495 e 1497, aún se puede contemplar en su primera ubicación, la pared del comedor del antiguo convento de los dominicos de Santa Maria delle Grazie en Milán.

La última cena

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La Última Cena de Leonardo es una enorme pintura de 460 centímetros de altura y 880 de anchura, realizada con témpera y óleo sobre una preparación de yeso, en lugar de la técnica común del fresco.

Las Dos Fridas, de Frida Kahlo

Una de las mejores representaciones de la pintura latinoamericana recae en la mexicana Frida Kahlo, mujer pasional y carismática, que concibió en sus obras un sufrimiento en primera persona combinada con el surrealismo y los motivos nativos.

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Su divorcio del también famoso pintor Diego Rivera concibió este autorretrato que simboliza dos versiones de sí misma: un perfil derecho que inspira tradición y amor (corazón entero), y el perfil izquierdo simboliza el cambio hacia nuevas culturas, mientras el corazón agoniza.

Concebido en 1939, la obra se expone en el Museo de Arte Moderno de Ciudad de Mexico.

Guernica, de Pablo Picasso

Siguiendo con sufrimientos, esta obra atrapa los suspiros de la Guerra Civil Española, concretamente del pueblo vasco de Guernica, plasmados por el malagueño Pablo Picasso en 1937. La obra es un puzzle de infinitas interpretaciones en la que tienen cabida iconos españoles como el toro o la agonía reflejada en esa mujer que implora al cielo o a los guerreros caídos.

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Tras permanecer en el MOMA neoyorquino durante la dictadura franquista, el cuadro pasó a formar parte del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en las inmediaciones de Atocha, en Madrid, desde 1992.

La Persistencia de la Memoria, de Salvador Dalí

La Persistencia de la Memoria es la obra más icónica del autor y posiblemente la pintura surrealista más famosa del mundo. El fondo recuerda al natal Port Lligat del autor mientras sus míticos relojes fundidos reflejan la pérdida del tiempo durante el sueño y la exclusiva continuidad de los recuerdos.

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La obra se expone actualmente en el MoMa de New York, si bien el principal museo en el que podemos encontrarlo es en el Teatro-Museo Dalí en Figueres, Cataluña.

La Ronda de la Noche, de Rembrandt

Para conocer la que es una de las obras maestras del pintor neerlandés Rembrandt hay que viajar a Ámsterdam y visitar el Rijksmuseum, especializada en arte neerlandés. Pintada entre 1640 y 1642, esta pintura que muestra a unos soldados preparados para embarcarse en una misión es una de las joyas de su exposición permanente.

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El estanque de Ninfeas o nenúfares, de Claude Monet

El estanque de Ninfeas o nenúfares representa un antes y un después en su obra. Monet pintó este estanque un gran número de veces; de hecho, se convirtió en el tema más recurrente de esta última etapa de su carrera pictórica.

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Su casa con jardín en Giverny es el escenario, donde instaló un estanque con plantas exóticas que se convertiría en el modelo de sus famosos nenúfares.

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El estanque de Ninfeas se encuentra desde 1929 en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, Estados Unidos.

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