Exhiben en Nueva York los accesorios más lujosos que han vestido los Papas

El Museo Metropolitano de Nueva York (MET) presentó su exposición más controvertida hasta la fecha, dedicada a la constante influencia de la Iglesia católica en la industria de la moda desde los tiempos medievales hasta la actualidad: expone vestimentas y joyas papales

Tiaras incrustadas con miles de diamantes, esmeraldas y rubíes. Mantos y vestimentas papales con bordados en oro tan finos que tomó casi dos décadas producirlos, son algunos de los tesoros llevados desde El Vaticano a Nueva York.

Bajo el nombre de “Heavenly Bodies: Fashion and the Catholic Imagination” – “Cuerpos celestiales: la moda y la imaginación católica”, la muestra estará abierta al público desde el próximo 10 de mayo hasta el 8 de octubre, repartida entre las instalaciones que el MET tiene en la Quinta Avenida de Manhattan y en las galerías medievales en los Cloisters.

La mega exposición del Instituto del Vestuario del MET ofrece una mirada de la influencia del catolicismo sobre la moda

Andrew Bolton, el comisario jefe del Costume Institute del Museo, asegura que:

“La moda y la religión se han ido entrelazando durante mucho tiempo, se inspiran mutuamente y van comunicándose una con la otra. Aunque esta relación ha sido compleja y algunas veces impugnada, ha producido algunas de las creaciones más innovadoras en la historia de la moda“

Bolton recuerda el artículo de Newsweek de noviembre de 2005 que se titulaba “El Papa viste Prada”, sobre el Papa Joseph Ratzinger, quien dos años después aparecería en la lista de la revista Esquirre como el “Rey de los Accesorios del Año” por sus zapatos rojos hechos por Adriano Stefanelli. Su predecesor, Juan Pablo II, tuvo un par similar que ahora se exhibe en el MET.

Algunos de los accesorios expuestos son unos zapatos pertenecientes a Juan Pablo II, similares a los que le dieron a Benedicto XVI el apodo de “El Papa Prada”

El curador Andrew Bolton realizó 12 viajes a Roma para elegir las piezas exhibidas.

El museo expone, entre otros tesoros, una impresionante tiara de 19.000 gemas -18.000 de ellas diamantes, además de rubíes, zafiros y esmeraldas- obsequiada por la reina Isabel II de España al papa Pío IX, quien la usó para la Misa de Navidad en 1854.

También se podrá ver una enorme manta papal blanca con dorado en tafetán, bordada con hilo de oro, oropel y lentejuelas. Originalmente fue hecha para el papa Benedicto XIV en el siglo XVIII, pero también fue usada por el último Benedicto. Un juego de prendas que incluyen la manta le tomó a 15 trabajadores 16 años completar.

Un total de 42 artículos son los que Andrew Bolton llevó desde la sacristía de la Capilla Sixtina en el Vaticano hasta Nueva York. Bolton realizó 12 viajes a lo largo de dos años para que las prendas viajaran seguras.

En una entrevista reciente en las galerías, contó cómo se agachaba para pasar por “una puertita diminuta” al costado de la capilla, donde adentro le aguardaban tesoros inconmensurables. Cada vez que acudía a la sacristía, conseguía artículos más tentadores. “Pedí seis y terminé con 42“, dijo.

La única condición del Vaticano era que las piezas se exhibieran solas, separadas de la sección de moda de la muestra

Bolton lo logró dedicando dos galerías del Instituto del Vestuario a la colección del Vaticano, y mostrando las ropas contemporáneas -unas 150 prendas- en las galerías medievales del Met así como en su sucursal The Cloisters en Manhattan.

La colección del Vaticano incluso tiene un volumen separado en el enorme catálogo de la exposición.

Bolton dice que entiende que algunos puedan pensar que sea indecoroso conectar el tema comercial de la moda con el tema espiritual de la religión. Sin embargo, como escribe en el catálogo, “el vestido es central para cualquier discusión sobre religión: afirma las alianzas religiosas y, por extensión, reivindica las diferencias religiosas”. Además, señala, siempre ha querido confrontar asuntos culturales oportunos en sus exhibiciones.

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Casi todos los diseñadores en la muestra tienen algún tipo de relación con el catolicismo romano, así sea solo que nacieron en el seno de una familia católica, dijo Bolton. Entre ellos se incluyen Gianni Versace, Dolce & Gabbana, Christian Lacroix, Valentino, Jean-Paul Gaultier y Cristóbal Balenciaga, el emblemático creador español que era profundamente religioso, dijo Bolton.

Algunos diseñadores inicialmente le dijeron que su trabajo no estaba influenciado por la religión, pero luego le escribieron al darse cuenta de que, de hecho, la religión sí desempeñaba un papel en su imaginación.

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