Miedo a volar ¿son peligrosas las turbulencias?

Las turbulencias en aviones son sin duda uno de los mayores temores entre quienes tienen miedo a volar. ¿Realmente son peligrosas? Veamos qué son, cómo afectan al avión y cómo pueden afectarnos a nosotros.

¿Qué son las turbulencias?

Observando el cielo podemos tener la impresión de que el aire está quieto. Sin embargo, aunque no lo apreciemos con claridad, está en continuo movimiento. Este movimiento no siempre es uniforme, rectilíneo y ordenado. En algunas zonas aparecen perturbaciones en forma de remolinos e, incluso, lo que podríamos llamar “olas del cielo”.

Las turbulencias no son visibles, pero en determinadas circunstancias las nubes delatan su presencia

Si nos imaginásemos a un avión volando sobre las “olas”, apreciables en la imagen gracias a las nubes, nos resultaría más fácil entender por qué los aviones pueden sentir turbulencias.

Miedo a las turbulencias

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Es como si en el mar, pasásemos sobre las olas a gran velocidad con una moto o lancha acuática. La diferencia es que las olas del cielo no son tan densas como las del mar, se atraviesan fácilmente, pero también llegan a sentirse.

En los aviones las turbulencias se notan de diferentes maneras: en ocasiones, como si estuviésemos circulando por una carretera con muchos baches seguidos; en otras, una repentina sensación de ligereza o pesadez y, también, como un movimiento ondulatorio suave.

Lo que debe quedar claro es que las turbulencias no significan que haya un problema con el avión, que las alas dejen de “funcionar” o que el avión deje de volar.

Categorías de turbulencias

Las turbulencias también pueden clasificarse según cómo se perciben dentro del avión.

  • Turbulencia ligera: El pasaje puede sentir una ligera presión contra los cinturones. El servicio a bordo (comida, venta, etc.) puede llevarse a cabo, y existe poca o ninguna dificultad al andar por el pasillo. El líquido de un vaso vibraría, pero sin llegar a salpicar.
  • Turbulencia moderada: El pasaje siente una mayor presión contra los cinturones. El servicio a bordo y andar por el pasillo se vuelve complicado. El líquido de un vaso salpicaría fuera del mismo.
  • Turbulencia severa: existe riesgo de salir lanzados del asiento si no se lleva el cinturón abrochado. Andar por el pasillo y ofrecer el servicio a bordo se vuelve imposible. Los vasos acabarían en el suelo.

En caso de haber turbulencias durante el vuelo, la categoría que nos podemos encontrar con mayor probabilidad, y con gran diferencia, es la ligera. Sería muy raro llegar a encontrarnos turbulencia severa porque no es lo que más abunda en la atmósfera.

Las turbulencias, cuanto más fuertes, más improbables

¿Por qué no suponen peligro para el avión?

Diseño de los aviones:

Los aviones están diseñados para aguantar las turbulencias más severas de todas.  Estructuras como las alas son capaces de soportar cargas 1.5 veces más altas
que las máximas que pueden llegar a encontrarse en el peor de los vuelos. Además, ya se cuenta con una amplia experiencia sobre las fuerzas que un avión puede hallar ahí arriba.

La naturaleza de volar:

Una de las grandes ventajas que tiene un medio de transporte como el avión es la gran distancia que se mantiene respecto al terreno y otros aviones. Por lo tanto, no se requiere una precisión absoluta a la hora de mantener una determinada altitud.

Que durante unas turbulencias la altitud pueda variar un poco, cuando el avión se encuentra a miles de metros, resulta bastante insignificante.

¿Por qué se encienden las luces de abrocharse los cinturones?

Los aviones aguantan las turbulencias más fuertes, pero las personas que vamos dentro no tanto. Los pilotos no encienden las luces de los cinturones pensando que las turbulencias provocarán un accidente, que el avión dejará de volar o que se romperá.

La señal luminosa se enciende para:

  • Avisar que se entra -o se está- en una zona de turbulencias; no será momento, entonces, de levantarnos e ir al baño.
  • Prevenir cualquier tipo de lesión por parte de un pasajero o miembro de la tripulación.
  • Incluso en turbulencias ligeras, si bien es muy improbable, pueden producirse lesiones como torceduras de tobillo si, por ejemplo, un pequeño meneo desestabiliza a un pasajero andando por el pasillo. Las aerolíneas tratarán de evitar cualquier tipo de lesión a bordo, incluso las más leves.

Las compañías aéreas ofrecen un servicio y quieren que todos sus clientes salgan contentos, no lesionados. Por este motivo, y por si tras una turbulencia ligera
aparece una de mayor intensidad, la señal luminosa también se enciende con turbulencia ligera.

¿Por qué se aconseja llevar los cinturones abrochados durante todo el vuelo?

A pesar de utilizarse informes meteorológico, existe la posibilidad de entrar en una zona de turbulencia en aire claro no pronosticada. Manteniendo el cinturón abrochado durante todo el vuelo, aunque la luz de los cinturones esté apagada, nos proporcionará mayor seguridad.

No debemos confundir esta actitud precavida con una actitud “paranoica”. Es decir, siempre y cuando la señal luminosa esté apagada, no debemos prohibirnos desabrochar el cinturón para levantarnos e ir al baño o estirar las piernas.

son peligrosas las turbulencias?

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Sensaciones durante turbulencias: “caímos cientos/miles de metros”

Las turbulencias se sienten mucho peor de cómo realmente afectan al avión. En la gran mayoría de las veces la altitud apenas varía en 1 o 5 metros; variaciones de 50 metros son excepcionales, y superiores a los 100 metros, muy excepcionales.

superar el miedo a volar

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El cuerpo humano no siente cuánto varía la altitud, sino las aceleraciones que se producen al variar. Si una bajada de 5 metros se produce de manera brusca, se sentirá más fuerte que una bajada de 50 metros de manera suave. De hecho, el descenso hacia el aeropuerto de destino se realiza de manera tan suave que apenas lo sentimos, aunque se desciendan miles de metros.

Tampoco sentimos si el avión sube o baja, eso es algo que deducimos nosotros a partir de lo que hemos sentido, y puede malinterpretarse.

Las sensaciones que sentimos dentro de un avión, sin el apoyo de instrumentos, son muy engañosas y fáciles de malinterpretar.

¿Debemos preocuparnos por las turbulencias?

Las turbulencias suponen un problema de comodidad más que de seguridad. Existe la posibilidad de hacernos daño, pero esa posibilidad es muy pequeña, además que la mayoría de lesiones son de carácter leve. Sin embargo, incluso las turbulencias más ligeras ya son capaces de causar incomodidad y preocupación entre buen número de pasajeros.

Consejos para llevar mejor las turbulencias

  • Evitá reservar asientos situados en la parte trasera del avión: es el lugar donde más se notan.
  • En época de mucho calor evitá reservar vuelos que transcurran por la tarde: es cuando más turbulencias suele haber.
  • Llevá el cinturón abrochado siempre que estés sentado: si te resulta muy molesto llevarlo constantemente, aflojalo un poco durante el crucero.
  • Durante las turbulencias, ajustá en mayor medida el cinturón: de esta manera se reduce la sensación de “despegarnos” del asiento.
  • Tratá de relajarte y aceptá las turbulencias como algo natural.

Resumen:

  • NO creas que las turbulencias significan que hay un problema con el avión.
  • NO pienses que las turbulencias provocarán un accidente o que el avión se romperá.
  • Recordá que los aviones están diseñados para aguantar las turbulencias más fuertes.
  • Mantené el cinturón abrochado siempre que estés sentado.
  • NO te dejes llevar por las sensaciones: las turbulencias se sienten mucho peor de lo que son.

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