Overbooking o sobreventa en el transporte aéreo

Viajar es un placer, pero algunas veces ocurren pequeños imprevistos que tienden a arruinarlo y generarnos un nivel de estrés no esperado. El transporte aéreo, ese gran aliado de la actividad turística, es el que posibilita y garantiza el turismo a gran escala. Es importante entonces informarse para saber qué hacer en caso de sobreventa de pasajes, más conocido como overbooking.

¿Qué es el overbooking?

Es cuando una empresa aérea vende más plazas (asientos) de los que tiene el avión, motivo por el cual, no pueden embarcar todos los pasajeros. Entonces, a la hora de llegar y hacer el pre-embarque nos encontramos con la sorpresa e ingrata novedad, de que no hay lugar en el avión por el cual pagamos el correspondiente boleto.

Se considera que el overbooking es un fenómeno propio de la contratación en masa, que en la actualidad se da con mayor habitualidad e impunidad en el transporte aéreo, respondiendo esto a un acto consciente y deliberado por parte de las empresas de transporte.

¿Por qué ocurre?

Las personas compran los vuelos, pero luego, puede ocurrir que por diversos motivos no concurran al embarque, entonces de esta forma, mediante la sobreventa, las empresas de transporte aéreo se garantizan que el avión viaje lleno.

La ecuación es simple: las aerolíneas tienen que ocupar la mayor cantidad de asientos para que el tramo sea rentable. Pero sucede que siempre hay pasajeros que no se presentan al vuelo – no show -. Para evitar aquellas butacas vacías, entonces, la aerolínea sobrevende el vuelo según los historiales de cada ruta en particular.

El overbooking constituye una práctica habitual y voluntaria de las compañías aéreas destinada específicamente a satisfacer sus intereses comerciales

¿Cómo puede ser que esta práctica no sea ilegal?

Las compañías aéreas advirtieron que las cancelaciones, los cambios de reserva y la ausencia de presentación a la hora convocada por parte de los pasajeros, conllevan a que la aeronave viaje con asientos desocupados.

Por tal motivo, los empresarios comenzaron a analizar la posibilidad de aplicar una “técnica operativa” que llamaron overbooking, teniendo en cuenta la correlación, desde un plano estadístico, entre el número de reservas y el número de titulares de las mismas que se presentan efectivamente al vuelo.

De modo que, si en un avión con capacidad para cien pasajeros el veinte por ciento de los titulares de reservas en general no se presentan a realizar el vuelo, la empresa venderá ciento veinte plazas.

Estas estimaciones estadísticas no siempre se cumplen. Puede ocurrir que se presenten a embarcar todos los pasajeros que compraron sus pasajes, y ahí es donde se produce el famoso y odioso overbooking

Pese al perjuicio ocasionado a los pasajeros, resulta conveniente para las aerolíneas vender más asientos, a los efectos de que el avión no viaje vacío y en el caso de que llegasen a presentarse todos los pasajeros, la aerolínea ofrece beneficios tales como  volar en primera clase en ese mismo vuelo, o bien negociar para que el pasajero se quede en tierra a cambio de dinero, pero sea incorporado en el vuelo siguiente, o algún otro tipo de beneficio tales como millas o descuentos.

De esta forma, el transportador se ve favorecido económicamente, ya que se asegura la venta y ocupación de varios asientos, toda vez que le resulta mucho más rentable sobrevender y otorgar compensaciones producto del perjuicio causado, antes de que el avión salga vacío.

El gran problema del overbooking es que pese a ser altamente abusivo y ocasionarles perjuicios a los pasajeros, es una práctica que no se encuentra prohibida

Como según el prestigioso Dr. Hans Kelsen “todo lo que no está prohibido está permitido”, el overbooking constituye una práctica legal.

 

Conclusión

Según lo expuesto podemos ver que el overbooking es una práctica abusiva, pero, aun así, legal

Por lo tanto, si te sucede, enfriá la cabeza y pensá qué te conviene más. Si no tenés urgencia de regreso, por ahi te conviene que te paguen el hotel, que te den un boucher de comida y algún dinero y prolongar las vacaciones. Si tenés fecha límite, negociá que te den el próximo vuelo. pensá con la cabeza fría y negociá la mejor opción.

Resumen de un escrito de la doctora Belén Peña Cabrera, comentarista sobre “Derecho y Turismo” en Revista Viajeros.

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