Crucero por las islas griegas: en la ruta de Ulises (tercera parte)

Final de viaje: Santorini y Atenas

Santorini: Ulises y el volcán

La increíble isla de Santorini está cerca de Creta.
Santorini aereaCuando Ulises llegó con su barco vio una isla grande con una inmensa pared curva que rodeaba a una isla pequeña.

Un marinero le contó que la isla pequeña era un volcán y la grande su cráter. Que 1.500 años antes de Cristo ese volcán había hecho erupción produciendo una explosión y un tsunami cuatro veces mayor que el derivado de la explosión de Krakatoa, otra célebre isla ubicada al este de Java, en el sudeste asiático.

Por suerte para sus pobladores de entonces, un año antes de la erupción del volcán, recibieron un claro aviso: un gran temblor de la tierra hizo que la mayoría lograra huir a tiempo y evitara la catástrofe.

La zona sufrió varios terremotos, el último en 1956.

Cuando descendió del barco consultó a un oráculo y supo que en Santorini había estado la Atlántida, aquel legendario continente que se hundió en el apogeo de su gloria y que el propio Platón lo refería en sus obras Timeo y Critias.

A pesar de las prevenciones Ulises estaba maravillado. La visión desde su barco no podía ser mejor. Un mar azul celeste y transparente cuyo horizonte se fundía con el cielo. La isla y sus altísimos acantilados sobre el mar que parecían montañas. En la cima sobresalía un pueblo de casa blancas con cúpulas azules formando terrazas llenas de sol. Un sol siempre presente que en cada hora del día descubría nuevos contornos. Se sintio feliz.

santorini 1No quiso subir la escarpada cuesta sino a lomo de burro.

En la cima encontró un hospedaje donde lo recibieron con un cálido “kalispera” y le contaron que el blanco de las casas no solo era para reducir el calor sino para evitar que los piratas pudieran medir el poderío de la ciudad. ¡Qué interesante!

Mientras tomaba una copa de vino blanco producido en el lugar y saboreaba un plato de tomates, quesos y aceitunas, miró desde lo alto la inmensidad del paisaje y pensó: “Heráclito tenía razón, el fuego y el cambio están en todas las cosas. El fuego del volcán destruyó un continente pero creó un mundo nuevo de belleza”. ¡Celebremos ese cambio!

Oia-Santorini-Greece

Atenas: la despedida

Luego de su viaje por las islas Ulises debió regresar a Atenas a devolver la nave que había alquilado, el “Olympias”. El amanecer lo sorprendió desembarcando en el puerto.

Atenas puerto amanecerNo era un barco lujoso pero la calidez y profesionalidad de los tripulantes lo conmovieron y quedó muy agradecido.

Estaba contento porque al día siguiente tomaría un transporte directo a Ítaca, donde estaba su hogar, pero al despedirse sintió cierta nostalgia por un viaje que había sido extraordinario.

Dedico su día a recorrer Atenas, una ciudad única en su pasado y en su presente.

Atenas Acropolis 1Recordó que los griegos inventaron la filosofía, la democracia, los juegos olímpicos y el teatro. También que desarrollaron la escultura, la arquitectura, la navegación, el arte de la guerra, las ciencias, las artes, la literatura, y los ejercicios físicos entre otras disciplinas.

Todo eso tuvo su máximo esplendor en una ciudad única en el mundo: Atenas, en los siglos V y IV AC, en época de Pericles. ¡Y allí estaba Ulises!

Atenas AcropolisTambien recordó que estaba en el lugar donde habían nacido Sócrates y Platón, donde Aristóteles había fundado su Liceo y enseñado. Aristóteles fue, además, el mentor de Alejandro Magno, quien conquistó muy joven y en pocos años todo el mundo conocido.

Sabía que Alejandro unía enormes habilidades sociales y militares con un gran espíritu de lucha y de algún modo era la continuidad del temple ateniense. Un griego le recordó una anécdota: El rey Gordion de Frigia había hecho un nudo “gordiano” muy difícil que, según la profecía, quien pudiera desatarlo sería el dueño de Asia. Alejandro Magno fue al lugar, lo estudió y terminó cortándolo con su espada diciendo: “poco importa la forma de resolverlo. Lo cierto es que yo dominaré Asia”.

Ahora Ulises contemplaba a la moderna Grecia y advirtió que, más allá de sus dificultades coyunturales, conservaba el amor por la belleza del cuerpo y del alma y una enorme tradición de diálogo, de debate y de democracia donde toda idea es recibida y valorada.

Además sintió que seguía  siendo un importante puente entre Oriente y Occidente.
Hizo una nueva visita a la Acrópolis para agradecer a los dioses su vuelta sano y salvo y dió una vuelta por el bello barrio de Placa donde compró regalos para Penélope y Telémaco.

Atenas PartenonMientras estaba esperando su transporte en el puerto del Pireo, pensó en las dos grandes emociones que nos dan los viajes: el amanecer del primer día, con su carga de esperanzas y espectativas, y el anochecer del último, cuando sentimos ganas de volver a casa, a la paz y refugio de nuestras cosas cotidianas.

Y terminó con una reflexión: los viajes nos brindan la probable y fácil felicidad de lo nuevo y de lo bello, pero el gran desafío del hombre es lograr la felicidad embelleciendo lo cotidiano, que es donde transcurre la mayoría de su vida.

Subió al barco y dió por terminado su viaje.

Atenas, 29 de julio de 2016.

Grecia mapa antiguo

  • Buena Vibra
  • Movida Sana
  • Por el Mundo