St. Barth: uno de los destinos más exclusivos del Caribe

La isla de San Bartolomé, conocida como St. Barth, es el lugar donde ver y dejarse ver en el Caribe. El jet set internacional elige desde hace más de un siglo esta isla para desconectar del mundanal ruido.

Alan Delon, Lady Di o el barón Rothschild, pasaron algunos de sus días más felices en las costas de esta isla

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San Bartolomé era una isla empobrecida y sin interés hasta que en 1956 el más joven de los hijos del magnate Rockefeller decidió comprar allí unos terrenos. Sus amigos millonarios lo siguieron y de la noche a la mañana la remota isla, ex guarida de piratas y corsarios, se convirtió en uno de los destinos más exclusivos y glamorosos del Caribe.

En sus playas, entre lujos y excesos, el nudismo y el topless estás muy extendidos, casi como una excentricidad más

Una geografía casi ‘anónima’, cuyo acceso se hacía casi imposible y condiciones climáticas adversas para la agricultura, eran la pesadilla permanente del administrador francés de turno.

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Pero donde todo parecía un problema, el visionario americano lo vio claro:

  • ¿Era difícil llegar a la isla? Bien, así no llegaría el turismo en masa y el lugar se mantendría mucho mejor preservado
  • ¿La temperatura media era de 27 a 30 grados todo el año? El lugar perfecto para tostarse al sol plácidamente en cualquier estación

la isla no sólo ofrece mullidas y caras hamacas para tomar sol, San Bartolomé ha sabido reinventarse añadiendo a un entorno natural privilegiado, un toque francés de cultura y refinamiento.

Hoy St. Barth es la postal perfecta de playas de arena blanca bañadas por aguas turquesas, cuidada arquitectura colonial y santuario natural, donde abundan iguanas y tortugas

Eventos en St. Barth

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La isla acoge desde hace varios años diversos festivales y competiciones deportivas, como el famoso Festival de la Música que tiene lugar a mediados de enero y que ofrece dos semanas de la mejor música de jazz y danza, el St. Barth Bucket Regatta, una competición de yates que reúne alguna de las embarcaciones más lujosas de mundo a finales de marzo, así como la tercera edición de la prestigiosa regata Les Voiles de Saint Barth, entre el 2 y el 7 de abril.

A lo largo de todo el año los eventos y festivales se suceden convirtiendo la isla en un efervescente centro cultural y artístico. Además, entre baños de sol, buceo y conciertos, merece visitar estas dos poblaciones:

Gustavia

La capital de la isla, con su característica forma en herradura, debe su nombre al Rey Gustavo II de Suecia. Conserva varios edificios de la época de colonización sueca como el ayuntamiento.

Gustavia es un puerto franco, el sitio ideal para ir de compras: el mejor lugar del Caribe para perderse entre bolsos, perfumes y boutiques de moda de las mejores firmas francesas.

Corossol

A 2 kilómetros al Noroeste de la capital, este pueblecito de pescadores conserva sus tradiciones todavía intactas. Al amanecer es posible ver los barquitos naranjas y azules pescando en el horizonte, mientras las mujeres en el pueblo se afanan con las artesanías.

En St. Barth no se permite que ninguna construcción sea más alta que las palmeras, no verás un papel en el suelo y si algún turista viene con ganas de molestar, será inmediatamente ‘llamado al orden’ por alguno de sus ciudadanos.

San Bartolomé es un paraíso a precio de oro y sus poco más de 8.000 habitantes velan con energía y tesón porque siga siendo así.

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