Alsacia: una encrucijada de culturas

Existe un lugar en el nordeste de Francia lleno de cigüeñas, viñedos y casas de colores. Un lugar con mucha historia y tradición, una encrucijada entre la cultura francesa y la germánica.

Es una de las regiones más bellas e interesantes de Europa que pasó de mano en mano a lo largo de la historia por las disputas entre alemanes y franceses. De hecho, las tradiciones, la gastronomía o la arquitectura, podrían recordar a cualquier pueblo de la vecina Selva Negra, otra zona que no te podés perder.

Pero además de ser una región histórica, Alsacia es un imán para el turismo: pueblos encantadores, paisajes bucólicos, castillos espectaculares, buen vino… Un mundo encantado para no perderse.

Entre el mundo germánico y latino, Alsacia despliega un mosaico de colinas, montañas y llanuras, jalonado de castillos, viñedos y pueblos típicos; un destino repleto de atractivos.

Alsacia es una tierra de tradiciones y gastronomía en el corazón de Europa

La región no solo es muy conocida por el flammekueche, la choucroute, el baeckeoffe, los vinos blancos y los fascinantes mercadillos navideños, sino también por los encantadores pueblos llenos de flores, los castillos medievales y los museos prestigiosos.

En un recorrido por Alsacia no podés dejar de visitar algunos lugares turísticos destacados:

Eguisheim

Si vas a hacer una ruta por Alsacia de norte a sur, Eguisheim es el primer lugar que te sugerimos visitar. De todos los pueblos bonitos de la región Eguisheim es uno de los más espectaculares. Su casco antiguo, pequeño y en forma circular, es coqueto hasta el último detalle.

La Rue du Rempart, camino de ronda en tiempos medievales, es una de las calles más bellas de Alsacia. Y también es magnífica su plaza central, con el Château, la Capilla y la Fontana de Saint-Léon, dedicadas al Papa León IX, nacido allí.

Estrasburgo

Pese a ser una ciudad relativamente grande, preserva zonas donde uno se siente como en un pueblo medieval. Todo su centro histórico, llamado la Grande Île es realmente impresionante. No en vano, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1988.

Los grandes iconos son la catedral gótica de 1439 (una de las más altas del mundo), la Barrage Vauban (puente defensivo del s.XVII), el conjunto de Les Ponts Couverts (puentes y torres del s.XIII) y la zona más fotogénica: el barrio de la Petite France, con sus canales, sus terrazas y todos esos elementos que no pueden faltar en Alsacia.

Además Estrasburgo es una de las capitales de Europa. Allí podrás ver el Parlamento Europeo, el Consejo Europeo o el Palacio de los Derechos Humanos.

Colmar

Colmar también promete una estancia repleta de descubrimientos. Es la capital del vino de Alsacia y es el pueblo más turístico y popular de la región, aunque quizá menos acogedor que el resto por ser mucho más grande, pero lo cierto es que su fama está bien merecida.

Su casco antiguo alberga preciosos edificios de diferentes estilos, desde el barroco hasta el renacentista. Cuenta con museos tan importantes como el Unterlinden, con una amplia colección de arte de diferentes épocas. Pero su lugar más conocido y fotogénico es la Petite Venise, una zona cruzada por varios canales que invita a un relajado paseo en barca.

Castillo de Haut-Koenigsbourg

Es uno de esos lugares que hay que ver en Alsacia sí o sí. No sólo tiene una fachada imponente que impresiona desde la lejanía, sino que su visita resulta muy interesante. Su peculiar forma alargada y estrecha, sumada a su complicado asiento sobre las rocas, hacen que el recorrido sea muy pintoresco, con escaleras, pasadizos, salones llenos de armas, pequeños patios interiores, un puente colgante, un enorme torreón y, sobre todo, unas vistas magníficas sobre el valle.

Mulhouse

Por su parte, Mulhouse ofrece unas estancias emocionantes con sus grandes museos, como el Museo Nacional del Automóvil, la Ciudad del Tren y el Parque Zoológico y Botánico.

Situada entre el Rin y el macizo de los Vosgos, junto a tres fronteras europeas, Mulhouse disfruta de una situación geográfica privilegiada. Ofrece todos los encantos de Alsacia pero también la posibilidad de descubrir los países vecinos: Suiza y Alemania.

Alsacia está integrada en el movimiento de una Europa abierta al mundo. Cuenta con numerosas ciudades con carácter, algunas de las cuales han sido catalogadas entre las más bellas de Francia y han sabido conservar una identidad fuerte basada en el arte de vivir.

En cuanto a la naturaleza, los aficionados al senderismo caerán rendidos ante los innumerables senderos que surcan Hohwald, el Campo de Fuego y los parques naturales regionales de los Balones de los Vosgos y los Vosgos del Norte.

Alsacia está integrada en el movimiento de una Europa abierta al mundo. Cuenta con numerosas ciudades con carácter, algunas de las cuales han sido catalogadas entre las más bellas de Francia y han sabido conservar una identidad fuerte basada en el arte de vivir.

Alsacia está integrada en el movimiento de una Europa abierta al mundo. Cuenta con numerosas ciudades con carácter, algunas de las cuales han sido catalogadas entre las más bellas de Francia y han sabido conservar una identidad fuerte basada en el arte de vivir.

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