Palacio de Fontinebleau: antiguo hogar de los reyes de Francia

A escasos 60 km al sudeste de París se encuentra la localidad de Fontainebleau, una de las muchas que se desarrollaron en Francia alrededor de alguna mansión de la nobleza entre los siglos XVI y XVIII.

El palacio o château de Fontainebleau tuvo sus orígenes en el siglo XII como pabellón de caza, y más adelante fue residencia de los monarcas franceses hasta Napoleón III.

Tanto el palacio como el parque de Fontainebleau fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981

El complejo palaciego de Fontainebleau es muy extenso, con varias alas, galerías y patios, grandes jardines y estanques y un larguísimo canal.

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Sus edificios son de un estilo predominantemente clásico y renacentista, y en el interior de estos podemos encontrar capillas, museos y colecciones de arte, camarines, pasajes, cámaras y salones.

Todo está tan magníficamente decorado que nada tiene que envidiarle a Versalles

Galería de 55 metros de largo y7 de ancho. Tiene un zócalo de nogal sobre el que se sucede una serie de paneles pintados que son lo principal de la decoración. El techo de nogal completa el escenario

Napoleón recordaría Fontainebleau durante su exilio en Santa Elena con las palabras que están a la entrada:

“El verdadero hogar de los reyes, la mansión de los siglos”

Escritorio de Napoleón

Recorrerlo completo puede llevar bastante, por lo que es conveniente reservar al menos dos o tres horas (la página web aconseja dedicarle un día entero).

Palacio que era “casa de familia”

De la época de Louis XVI es la decoración de los apartamentos como el de María Antonieta y la creación del suntuoso apartamento del rey.

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La riqueza de los decorados, la preciosidad y el carácter completo del amueblamiento de las dependencias del castillo dan muestra del verdadero carácter de “casa de familia” del castillo y de la permanencia de sus huéspedes.

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Las galerías eran muy importantes en la vida social de la corte: la sala de las columnas, la Galería de Diana, la Galería de los ciervos, la Galería de François I y el Teatro de Napoleón III, son ejemplos esplendorosos de una decoración exquisita. Pinturas, esculturas, cristales, artesonados hacen de estos espacios verdaderas joyas a visitar.

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Se conserva gran cantidad de mobiliario y objetos decorativos de los que habitaron sucesivamente el palacio, como la cama de María Antonieta, el trono de Napoleón, el cabinet conmemorativo de la boda del duque de Orléans.

Patios y jardines

Los diferentes edificios se asientan alrededor de 4 patios y 3 jardines de los que destacan:

  • El Jardín Inglés, recorrido por un pequeño río artificial donde crecen plantas exóticas
  • El Jardín de Diana con una fuente de bronce representando a Diana, la cazadora
  • El Gran parterre, un vasto espacio de 11 Has. creado por André Le Nôtre y Louis le Vau.

Los jardines de 130 Ha con un canal y una red de caminos en forma de estrella fueron creados por Henri IV.

Musée de Napoleón

El Palacio de Fontainebleau alberga el Musée de Napoleón donde se recrean escenas de su vida.

Recomendaciones

Es un hermoso paseo para realizar desde París, el castillo y sus jardines lo merecen así como el bosque que lo rodea y el pueblo que también es bonito.

La entrada cuesta 11€ y la “reducida” 9€, pero el primer domingo de cada mes es gratuita. La visita comienza en uno de los lugares más famosos del palacio: la escalera de herradura, o escalera de Luis XIII, que hace de entrada al edificio principal.

Una vez dentro, y tras recorrer decenas de estancias se llega a los jardines. No dejar de ver el Jardín de Diana que se encuentra separado del resto.

Cómo llegar

Llegar hasta Fontainebleau es relativamente sencillo aunque no tengas de coche. Se puede tomar un tren desde la Gare de Lyon en París que lleve a la estación de Fontainebleau-Avon, y una vez allí elegir la Línea 1 de autobús que deja en la misma puerta del palacio.

El parque de Fontainebleau está abierto todo el día y es de libre acceso, y la zona del Gran Canal es ideal para descansar y pasear y, si hace buen tiempo, comer al aire libre. Más aún, el bosque que rodea a Fontainebleau es una de las Reservas de la Biosfera protegidas por la Unesco, por lo que vale la pena recorrerlo.

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