Extravagancias de Abramovich, magnate ruso dueño del Chelsea

Caprichos y excentricidades del hombre que pudo alquilar a Paul McCartney para darle la bienvenida al 2017 en una fiesta privada

Roman Abramovich no pone límite a sus extravagancias. Como puede ordenar la construcción del yate más caro y lujoso del mundo, también compra una porción de la luna. Sí, en el 2008 le regaló a su esposa Dasha Zhukova las escrituras de 40 hectáreas de parcela lunar.

Quién es y cómo amasó su extraordinaria fortuna este empresario ruso, que ganó fama mundial como dueño del Chelsea FC, de la Premier League.

Roman Abramovich nació en tiempos de la Unión Soviética en Saratov, Rusia. A los dos años quedó huérfano de padre y madre, y fue adoptado por un tío en la región de Ukhta.

Estudió en el Instituto de Transporte de Moscú, mientras vendía llantas usadas y repuestos de autos para sobrevivir. Luego adquiere conocimientos de la industria petrolera y gasífera en el Instituto Gubkin.

Su primer emprendimiento, una fábrica de juguetes, marcaría el paso inicial de su meteórica carrera empresarial.

Compró un Boeing 767 que tiene capacidad para 409 personas, un comedor de lujo con 30 asientos, famoso por su sistema antimisiles

Su salto llegó en la década de los 90, cuando Abramovich se abocó a la industria petrolera, haciendo contactos importantísimos que catapultaron su patrimonio. Junto a Boris Berezovski, otro magnate ruso, logró adquirir una participación mayoritaria en la firma Sibneft, aprovechándose de un controvertido programa que ofrecía préstamos a cambio de acciones. Al poco tiempo, la empresa creció a un ritmo trepidante y las ganancias fueron extraordinarias.

Mansión en Antibes Francia

De acuerdo a la revista Forbes, Roman Abramovich terminó 2016 con 8,6 mil millones de dólares

Pero no se hizo conocido por su forma de hacer negocios, sino que se lo conoce por su estilo de vida extravagante y opulento.

Isla privada en San Petersburgo pensada para cobijar su colección de arte

Una de sus grandes excentricidades de este momento, es querer convertir 3 casas del Upper East Side de Nueva York, en una única mansión para que parezca una sola, convirtiéndola de ese modo en un único espacio, que se transformaría en una de las mansiones más grandes de Manhattan.

En Abril de 2016 sus planes fueron frustrados porque la comisión de conservación del patrimonio histórico de la ciudad lo detuvo.

Ahora, tras presentar un nuevo proyecto, le han concedido el permiso para llevar a cabo la macro reforma, con la condición de que mantenga las tres fachadas originales.

El plan inicial era combinar los 3 edificios de 5 plantas —adquiridos por 69 millones de euros—, situados en los números 11, 13 y 15 de la calle 75. Pero permitir que demolieran y que cambiaran el aspecto de esas fachadas, según las autoridades:

 “Sería como borrar una parte de la historia de la ciudad”

Las casas datan de entre 1887 y 1889, pero la fachada de una de ellas fue reconstruida en 1923 y su aspecto es bastante al de las dos primeras.

Para conseguir su mansión, Abramovich ha tenido que adaptarse a los requerimientos de las autoridades. Conservará el aspecto histórico de los edificios en la fachada principal: las tres propiedades deben mantener su “aparente individualidad” y cada una debe tener una puerta de entrada para que parezcan tres edificios separados, aunque la única entrada estará en el número 13.

A cambio, le han permitido mantener el proyecto de hacer una fachada trasera de vidrio y bronce, un atrio central y una piscina en el techo que casi abarcará el ancho de las tres casas.

Además, en esa parte trasera tendrá un jardín vertical similar al que hay en el CaixaForum de Madrid. El futuro hogar del dueño del Chelsea FC, tendrá casi 1.700 metros cuadrados, una peluquería, sauna e incluso una sala de arte.

No fue ésta su primer batalla, ya que tardó 3 años en conseguir la autorización para construir la mansión de 140 millones que tiene en Londres, en una de las calles más caras de la capital británica.

El diseño para la que quiere construir en Nueva York, es casi idéntico al de su casa londinense.

Sus fiesta de fin de año sonun clásico. En la fiesta que recibió el 2017, gastó 2 millones de dólares. La banda estadounidense The Killers estaba en el escenario y, en la cuenta regresiva para llegar a la hora 0, Paul McCartney hizo su aparición estelar.

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