Los 10 destinos de Europa más económicos para visitar en 2017

Viajar barato no significa tener que pasar frío en albergues lamentables y transitar cientos de kilómetros en buses destartalados. Se pueden conocer maravillosos destinos que se encuentran fuera de los principales recorridos turísticos, donde encontrarás una excelente oferta hotelera y gastronómica por poco precio.

El buscador de hoteles Trivago ha elaborado un ranking de los destinos más recomendados para el próximo 2017, teniendo en cuenta dos variables:

La reputación que tiene la infraestructura hotelera y los precios medios más económicos

Estas son las opciones:

10. Sibiu – Rumanía: con un precio promedio de 49 euros por noche, esta ciudad al sur de Transilvania cuenta con un bonito casco histórico que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. Aunque sea una ciudad rumana, parece un rincón de Alemania por la fuerte influencia que la comunidad sajona ha tenido en su historia.

Imperdibles: la Plaza Grande y su hermana la Plaza Pequeña, así como el Palacio Brukenthal y la Catedral. También por sólo 0,20 euros, se pueden tener hermosas vistas de la ciudad desde la Torre del Consejo.

9. Safranbolu – Turquía

El azafrán ha bautizado a esta ciudad turca, a 90 kilómetros del Mar Negro y casi a la misma distancia de la capital Ankara. Su casco histórico, abundante en antiguas casas con vigas de madera, cuenta con 300 hectáreas donde se encuentra un millar de edificios protegidos; un sitio ideal para transitar con calma y saludar a los pobladores, siempre dispuestos a compartir un vaso de té de azafrán. Allí una noche de hotel en una habitación doble no cuesta más de 60 euros.

Imperdibles: el Museo Histórico (gratuito), el Hïdïrlïk Hill que presenta recomendadas vistas de los alrededores, y las tiendas de artesanías en Yemeniciler Arastasi.

8. Pécs – Hungría

Si ya se conoce Budapest bien se podría poner rumbo a esta ciudad, una de las más importantes de Hungría, y que se caracteriza por su vida universitaria. Por suerte la desagradable arquitectura de estilo soviético pasó de largo en Pécs, y la ciudad cuenta con numerosas muestras de estilo secesionista. Se pueden encontrar excelentes alojamientos por un promedio de 52 euros.

Imperdibles: la mezquita de Pasha Qasim junto a la plaza de Plaza de Széchenyi, probar los vinos de la región de Villány, y la catedral de Pécs con sus cuatro torres, que recuerda a un castillo de arena infantil.

7. Oradea – Rumanía

Su cercanía con Hungría ha moldeado esta ciudad universitaria, llena de grandes edificios y palacios de estilo barroco, sobre todo los diseñados por Franz Hillebrandt, cuya obra cumbre es el inmenso Palacio Episcopal, con 350 habitaciones.

La Ciudadela, tras haber sido destruida por los turcos, ha sido reconstruida en el siglo XVIII, y parece detenida en esa época. Por 43 euros, hay una muy recomendada oferta de hostelería.

Imperdibles: el museo Ţării Crişurilor, la Catedral Católica (la más grande de Rumanía) y la iglesia ortodoxa Biserica ca Luna.

6. Eger – Hungría

Rodeada por los ríos Tisza y Danubio, tiene fama de producir los mejores vinos de Hungría, que se elaboran en el Szépasszony-völgy (Valle de las mujeres hermosas).

El Castillo (Egri Vár), de visita obligada, impera como el principal atractivo turístico, junto con las construcciones clásicas del siglo XVIII del casco antiguo. Los hoteles tienen una tarifa promedio de 53 euros por una habitación para dos personas.


Imperdibles: además del citado Castillo, destacan la Catedral con el vecino Minarete turco, el Lyceum, la iglesia minorita y los baños termales que se pueden tomar en la cercana Egerszalók.

5. Lviv – Ucrania

La ciudad más importante de la Ucrania occidental es más fácil de identificar por su nombre latino Leopolis. Con marcadas influencias austrohúngaras y polacas, su casco histórico está lleno de iglesias diseñada por patrones centroeuropeos, y se puede asistir a conciertos y ballets por precios irrisorios. Allí, por 40 euros, se puede dormir en un hotel de categoría intermedia.


Imperdibles: el Ayuntamiento y las fachadas renacentistas que rodean a la plaza del Mercado. Si hay que decidirse por una de las numerosas iglesias, que sea la de Boyim.

4. Suzdal – Rusia

Por donde se mire, siempre se encontrará una iglesia con sus cúpulas en forma de bulbo en esta ciudad rusa: aquí llegó a haber un templo o monasterio por cada diez habitantes. De todas ellas, la más destacada es la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora, con sus famosas cinco cúpulas azules. En esta ciudad, por 47 euros se pueden encontrar recomendadas opciones de alojamiento.


Imperdibles: La fortaleza de Súzdal y el Monasterio de San Eutimio Redentor –junto con la Catedral, integran los monumentos declarados Patrimonio de la Himanidad-. En el pequeño centro de la ciudad, también se puede visitar el Monasterio de la Deposición del Manto.

3. Veliko Tarnovo – Bulgaria

Una de las ciudades más antiguas de Bulgaria, que tuvo su época de gloria en el siglo XIII. Parte de la ciudad parece colgar de un hilo sobre las márgenes del río Yantra, y hay que estar preparado para subir y bajar cuestas durante el día. Los barrios de Varosha y Asenova concentran la mayor parte de atractivos turísticos, y en sus hoteles, se pueden conseguir buenas alternativas por menos de 36 euros.

Imperdibles: la Catedral con sus cúpulas neobizantinas, la fortaleza de Tsarevets con sus murallas que recorren buena parte del centro, y el Complejo de los Patriarcas, que permiten tener las mejores vistas de la ciudad y sus alrededores.

2. Novi Sad – Serbia

Con fama de ser una de las ciudades más bonitas de Serbia, el Danubio la divide entre la parte vieja y la nueva. La primera se descubre en torno a la Plaza de la Libertad, y desde sus calles adoquinadas –sobre todo desde la céntrica Zmaj Jovin- se pueden descubrir gran cantidad de tiendas de recuerdos y artesanías, bares con terrazas y edificios neorrenacentistas y de influencias góticas tardías. Por 41 euros se pueden hallar muy buenas ofertas hoteleras.


Imperdibles: la fachada del Ayuntamiento y la Catedral neogótica, el Palacio del Obispo, la Casa del León Blanco (que acoge la biblioteca de la ciudad) y el bonito parque Dunavski.

1. Mostar – Bosnia y Herzegovina

El puente otomano de Mostar, salvajemente destruido en la guerra de los Balcanes, ha sido reconstruido como un símbolo de paz. Pero para no olvidar esos años de sangre, en algunas partes periféricas todavía se presentan edificios con las paredes destruidas por la metralla.
Las culturas otomanas, ortodoxas y latina han convivido en paz en esta pequeña ciudad, y de ello son testigos la gran cantidad de templos de una u otra religión, como la mezquita de Koski Mehmed Paša. En esta ciudad, la oferta hotelera gira en torno a los 43 euros por noche en una habitación doble.

Imperdibles: además de pasar por el puente de Mostar y visitar las tiendas de artesanías y de comidas típicas, se puede conocer el gran bazar de Kujundziluk y subir al minarete de la mezquita Koski Mehmed Paša. Cerca se encuentra la ciudad de Blagaj, famoso por su monasterio derviche y sus danzas de éxtasis.

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