Productos imprescindibles en un botiquín de viaje

Los remedios deberán conservarse dentro de sus envases originales con las etiquetas visibles

A la hora de viajar, el botiquín es uno de los imprescindibles. No debe faltar en la valija.  Analgésicos, antinflamatorios, apósitos para primeras curas, cremas para quemaduras solares, parches para ampollas, antihistamínicos…

En un viaje, llevar un buen botiquín encima es tan importante como el pasaporte o los billetes de avión

La Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), comunicó que todos los fármacos, especialmente los de venta con receta, deberán conservarse dentro de sus envases originales con las etiquetas visibles.

“Es recomendable llevar los fármacos en sus envases originales para evitar que en ciertos países se sospeche que son narcóticos o fármacos prohibidos en ese lugar, y llevarlos encima y no guardados en la maleta si el viaje es largo”

Alcohol, agua oxigenada, solución antiséptica para heridas y crema para quemaduras leves, analgésicos y antitérmicos (aspirina, ibuprofeno, paracetamol), antiácidos, antialérgicos, antitusígenos, expectorantes y antisépticos bucofaríngeos, son algunos de los productos que no deben faltar en el botiquín de viaje.

Asimismo, el botiquín debería también contener gasas, algodón, vendas, pinzas y termómetros. En este sentido, la organización ha comentado que al llegar al lugar de destino, hay que conservar el botiquín en un sitio fresco, seco, limpio y reservado de la luz.

SEFAC ha aportado una serie de consejos para lograr tener unas saludables vacaciones:

-Evitar alimentos crudos (mariscos, ensaladas, verduras, frutas sin pelar)

-Evitar alimentos vendidos en puestos callejeros, optando solo por alimentos cocinados y bebidas correctamente embotelladas, para evitar la llamada ‘diarrea del viajero’

-No cepillarse los dientes con agua de grifo si se carece de garantías sobre sus condiciones higiénicas, para evitar problemas gastrointestinales

Dependiendo del tipo de viaje y el lugar de destino, debe informarse sobre las patologías y problemas sanitarios del país que se va a visitar.  Obtener información personalizada sobre la medicación y vacunas adecuadas es la mejor herramienta para viajar con salud.

Es recomendable y en algunos países obligatorio, llevar un seguro de salud para tener garantizada la asistencia sanitaria en el extranjero, y solicitar información sobre posibles convenios recíprocos en materia de asistencia sanitaria entre el país de residencia y el de destino.

Además, si se padece una enfermedad crónica, es recomendable solicitar un informe al médico (preferiblemente en inglés si se viaja fuera del país), en el que se explique el diagnóstico y la medicación actual del paciente, así como la necesidad de utilizar jeringas o agujas.

Si el viajero es una persona de edad avanzada debería pedir consejo a su médico o farmacéutico antes de planificar un viaje de larga distancia.

Protegerse del sol, beber antes de tener sensación de sed e ingerir una cantidad aproximada de 2,5 litros de líquido al día, vestir ropa de algodón que cubra la mayor parte del cuerpo y que no sea de colores estridentes para evitar las picaduras de los mosquitos, además de evitar echarse perfume o cosméticos y usar repelentes, son algunas de las recomendaciones que ha realizado la asociación.

Resumiendo y con independencia del destino, hay una serie de fármacos que pueden ayudar a hacer frente a una situación de emergencia y evitar problemas graves de salud.

Esto es lo que no puede faltar en el botiquín del viajero:

1. Repelentes de insectos
La malaria, el dengue o el chikungunya son patologías graves que pueden prevenirse haciendo uso de estos productos. Deben aplicarse con frecuencia y en función de los hábitos del insecto amenazante (por ejemplo, en el caso de la malaria, al atardecer, al amanecer y durante la noche). Deben tener una concentración elevada, lo que influye en su duración. Las lociones son las más concentradas y no se disuelven en agua fácilmente. No hay evidencia de que funcionen las pulseras y algunos aparatos de ultrasonidos.

2. Analgésicos y antiinflamatorios
Es probable que durante el viaje se produzcan dolores o molestias generales como un dolor de cabeza o dolor muscular. El remedio básico son los analgésicos y antipiréticos, como el ibuprofeno, el paracetamol o el ácido acetilsalicílico. Por lo general se administran por vía oral y surten efecto minutos después de su toma. Se ha de tener especial cuidado si se sufre intolerancia gástrica, ya que pueden generar otro tipo de problemas.

3. Antiácidos
Los cambios en la dieta durante unas vacaciones pueden provocar molestias como acidez de estómago, náuseas o estreñimiento. Para remediar estos problemas, se puede recurrir a antiácidos que lleven una composición de bicarbonato sódico o de sales de calcio, magnesio y aluminio. Es conveniente controlar en qué momento se toman estas soluciones, ya que pueden tener efectos secundarios tales como diarrea, aumento de la sed o espasmos gástricos.

4. Protectores solares
Aunque el destino escogido para las vacaciones no sea de playa, en vacaciones se produce una mayor exposición de la piel al sol y esto hace necesario el uso de fotoprotectores. Es importante escoger un protector solar que bloquee tanto rayos UVA como UVB, y se recomienda escoger aquellos superiores a un factor 30. También es aconsejable que sean resistentes al agua aunque no esté previsto el baño, ya que el protector permanece más tiempo sobre la piel. Los expertos no recomiendan recurrir a lociones que funcionen también como repelentes de insectos. En caso de que por un descuido se haya producido una quemadura solar, es necesario llevar una crema para tratar este tipo de lesiones.

5. Fármacos anti-cinetosis
Los desplazamientos al lugar de destino, ya sea en coche, avión o barco, y los trayectos turísticos pueden producir mareos. Para aliviar sus síntomas se recomiendan aquellos compuestos a base de biodramina, generalmente de administración oral.

6. Gotas oculares
Los ojos suelen sufrir en verano más de lo habitual, debido a la continua exposición al sol o al agua de las piscinas. El botiquín debe incluir algún tipo de colirio para evitar enrojecimiento, aunque también se puede optar por usar un suero fisiológico, si bien su acción hidratante es más limitada.

7. Apósitos para primeras curas
Es importante que el botiquín del viajero cuente con el utilitario necesario para curar posibles heridas y pequeñas lesiones que puedan surgir durante la estancia, sobre todo si el viaje incluye largas caminatas por la ciudad o rutas por la naturaleza. Así, el botiquín debe estar bien equipado de esparadrapos, vendas compresivas, gasas, suero fisiológico, tiritas, antisépticos yodados, etcétera, asegurándose siempre de que no hayan vencido la fecha de caducidad. También son de utilidad los parches para ampollas.

8. Antihistamínicos
Tanto si se produce una reacción alérgica inesperada como una picadura de un insecto, es conveniente tener a mano antihistamínicos. También una crema de cortisona puede ser de ayuda.

“Si al regresar a casa el viajero presenta síntomas como fiebre, diarrea persistente, vómitos, ictericia, trastornos urinarios, enfermedades de la piel o infecciones genitales, debe acudir sin dudarlo a su médico de cabecera. Si advierte que una peca o lunar ha cambiado de forma, tamaño o color recientemente, ha de consultar al dermatólogo”.

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