Valle de la Luna: cuando la Historia se vuelve tierra y belleza

Esculturas de la Naturaleza en la antigua tierra de los dinosaurios

En San Juan, provincia argentina, el Parque Provincial Ischigualasco es un sitio donde la naturaleza lleva trabajando algo más de 220 millones de años.

Un paisaje de otro planeta que es Patrimonio de la Humanidad

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Ischigualasto es uno de los más importantes yacimientos paleontológicos del mundo: resguarda restos de vertebrados que habitaron el lugar hace 180 millones de años.

Lo primero que capta la atención es el sorprendente paisaje de rocas y colores; el suelo de aspecto lunar, y las enormes barrancas rojísimas y violetas que invitan a pensar que se trata de otro planeta

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En Ischigualasto, el viento, la lluvia y el sol han dejado su muy particular huella a lo largo de los años. Creado en 1971, el “Valle de la Luna” ocupa unas 62.000 hectáreas entre las que se dibuja un circuito principal que puede recorrerse en auto, o en moto, y siempre en compañía de guías autorizados.

El parque provincial Ischigualasto abre sus puertas para permitir una mirada al pasado del planeta

En el ingreso a Ischigualasto, el Cerro Morado regala la vista de paredes verdaderamente enormes. Para obtener las mejores panorámicas hay caminatas hasta su cumbre. En la cima se avistan cóndores y se observa la particular vegetación del lugar: especies de monte, cactáceas, retamas y jarillas. Entre ellas deambulan guanacos, zorros y vizcachas.

Hacia el interior del Parque, el circuito principal -que se recorre exclusivamente en vehículo y con la compañía de un guía autorizado- alcanza 42 km y lleva 3 horas de duración.

Durante el paseo se realizan paradas para tomar las infaltables fotografías en las estaciones: El Gusano, Valle Pintado, Cancha de Bochas, El Submarino y El Hongo, donde se descubre el trabajo sereno, permanente pero inclaudicable de la naturaleza: las piedras presentan aquí extrañas y misteriosas formas.

El viento derrumbó una de las icónicas torres

En las noches de luna llena, en la oscuridad sanjuanina, la luz del satélite terrestre vuelve a Ischigualasto aún más extraño y deslumbrante.

Recorrer el Valle Pintado, observar las caprichosas geoformas (El Submarino, La Esfinge, Las Bandejas, El Hongo), andar la antigua tierra de los dinosaurios en el silencio de la noche es una experiencia única e inolvidable, para la vista… y para el espíritu.

Para llegar, se puede tomar el camino más corto desde San Juan Capital, comenzando por la ruta 40 hacia el norte, hasta la localidad de Huaco, y desde Huaco por la ruta 150 hasta el Valle de la Luna.

Este tramo de la ruta 150 tiene varios túneles y puentes. Fue inaugurado en Octubre de 2014, y es una de las formas más pintorescas de llegar hasta este hermoso lugar.

Esta extraña formación arcillosa, con gran variedad de tonalidades, formas y desniveles con multifranjas de minerales y sedimentos, permite espiar la evolución de la Tierra en el período Triásico.

Como si guardáramos en un cofre recuerdos de cuando éramos niños, Ischigualasto guardó recuerdos de esos tiempos. Millones de años después, los distintos movimientos y choques de las placas tectónicas expusieron esos valles que habían quedados cubiertos por miles de metros de roca más joven.

Como si ahora abriéramos ese cofre, la cuenca de Ischigualasto nos cuenta la historia de lo que pasó en ese entonces en la Tierra.

 

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