La bicicleta del siglo 21: moverse por la ciudad sin pedales

Las bicicletas clásicas han seguido una fórmula desde tiempos remotos, propia de una época y una tecnología del siglo pasado – dos ruedas, una de las cuales está vinculada a los pedales por una cadena – que ha seguido siendo el diseño básico, mientras que los nuevos materiales y tecnologías siguen evolucionando.

El concepto de “Fliz Bicicleta” experimenta con esta idea y emplea un sistema de arnés del cual el ciclista puede colgar, en lugar de sentarse en el típico asiento que sale del cuadro. Esto hace que quien monte la bici corra para acumular impulso antes de colocar sus pies en un conjunto de bandas de rodadura situado cerca de la rueda trasera.

Fliz se refiere a la palabra alemana de azote – flitzen – y se remonta a un tiempo antes de los diseños de bicicletas tradicionales que hemos conocido y amado. Tiene más cosas en común con diseño del hobby-horse, o laufmaschine, inventado por el Baron Karl Drais en 1817.

Los diseñadores comenzaron analizando el laufmaschine, y pensando en cómo su diseño podría ser refinado. Este concepto no tiene pedales y se basa en el sistema del movimiento scooting. Esto le da al ocupante una oportunidad de ritmo, mientras viaja más rápido de lo normal.

El conductor va arqueado hacia delante durante todo el trayecto, con las manos apoyadas en el manillar y la cabeza mirando a través de la parte frontal del cristal y del marco de fibra de carbono. El arnés está hecho a medida para cada usuario y tiene un sistema de liberación rápida con un sujetador de cinco puntos.

Hay que tener en cuenta que los Flizs no han sido diseñados con la intención de reemplazar la bicicleta, sino más bien como otra alternativa para las personas que buscan moverse por los ambientes urbanos.

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