La desigualdad en salud, una cara de la pobreza que la mayoría desconoce

Hay “determinantes sociales” que condicionan la vida de una persona. Cuando las carencias son múltiples y estructurales, el sistema de salud no es garantía de una sociedad saludable.

La salud ha estado tradicionalmente relacionada con la presencia o ausencia de una enfermedad o la inminencia de la muerte, pero hoy contempla otras cosas que van más allá de la atención médica y que tienen que ver con lo que llamamos “determinantes sociales de la salud”: tener una vivienda digna, cloacas y acceso al agua corriente; acceder a la educación y una adecuada nutrición; entre otras variables, son también indicadores de buena salud. A su vez, está estudiado que las sociedades más cohesivas son más saludables que aquellas fragmentadas, con lo cual podemos hablar de salud sabiendo que estamos hablando también de calidad de vida y bienestar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los determinantes sociales como las condiciones sociales en las cuales las personas viven y trabajan. Estas condiciones reflejan las diferencias existentes entre su posición social, de poder, prestigio, recursos y la estratificación social existente. Entre los determinantes sociales, podemos mencionar a la educación, el nivel de ingresos, el trabajo, la vivienda, el acceso a la atención sanitaria, la alimentación, el saneamiento, la pobreza, el desarrollo temprano, y el género, entre otros.

La contribución de los servicios de salud y el sector sanitario representan sólo una cuota parte de los aspectos necesarios para alcanzar la salud y el bienestar: los recursos humanos en salud, los centros de salud, los hospitales, las estructuras ministeriales y los organismos internacionales no pueden asegurar por sí solos la salud de la población

La Argentina muestra una situación paradojal en la que la alta inversión sanitaria no se correlaciona con niveles deseables de salud poblacional. Algo está pasando y hay que pensar qué cosas estamos haciendo bien y/o mal

Solo puedo afirmar que la salud está relacionada con la pobreza, ya que aquellas personas que no tengan salud como determinante para poder realizar un trabajo, están sentenciadas a la pobreza que conduce a que generaciones concatenadas sean esclavos de esta situación.

 

Salud y Pobreza

La salud en la Argentina y su relación con la pobreza tiene como partida la niñez, y hasta el embarazo de la madre. La OMS clasifica a la extrema pobreza dentro de su Clasificación Internacional de Enfermedades como la más cruel de las dolencias. Sostiene que la pobreza es el motivo de que no se vacune a los lactantes, de que las poblaciones no dispongan de agua potable apta para el consumo humano ni de estrategias de saneamiento ambiental adecuado; de que los medicamentos curativos y otros tratamientos adecuados resulten inaccesibles y de que las madres mueran durante el embarazo, el parto o el puerperio.

En la Argentina, la brecha de mortalidad materna entre provincias ricas y pobres constituye un claro ejemplo de inequidad sanitaria, y expresión del impacto de la pobreza sobre la posibilidad de ejercer el derecho a la salud y la supervivencia. Esto se traduce en la inequidad sanitaria que tiene gran impacto de la pobreza sobre la posibilidad de ejercer el derecho a la salud y a la supervivencia.

Según datos disponibles en la provincia de Buenos Aires sobre mortalidad Materna, que incluirían un subregistro de hasta el 30% en una estimación conservadora, muestran que el año 2015 murieron 123 mujeres, dato que alumbre un crecimiento del 23% respecto al 2014, y 43% respecto a 2013.

En el período 2006-2015, la mortalidad materna en la provincia creció 23%. El número más alto fue en 2010: murieron 128 mujeres, y más del 90% de las causas eran evitables. Datos preocupantes ya que representa un tercio de la mortalidad materna en Argentina. ¿Las causas? Falta de controles durante la gestación, que impide detectar enfermedades o potenciales complicaciones, y deficiencias del sistema de atención, incluida la necesidad de sumar al menos 300 neonatólogos, obstetras, obstétricas y enfermeros especializados más a la red de atención perinatal provincial, según la ministra Dra. Zulma Ortiz.

La pobreza es una expresión multidimensional, según UNICEF, y afirma que “los niños y niñas” que viven en la pobreza sufren una privación de los recursos materiales necesarios para sobrevivir, desarrollarse y prosperar, lo que les impide disfrutar de sus derechos, alcanzar su pleno potencial o participar como miembros plenos y en pie de igualdad en la sociedad.

La falta de salud, que tiene como consecuencia crecer y desarrollarse en entornos desfavorables, aumenta las probabilidades de desenlaces adversos a edades tempranas y en el transcurso de la vida.

Muchos problemas de la edad adulta en términos de enfermedades crónicas no transmisibles tales como la obesidad, baja talla, problemas cardíacos, comportamientos antisociales y violencia tienen sus raíces en etapas tempranas de la vida.

Para poder hablar de logros en salud debemos primero hablar sobre logros en condiciones socioeconómicas en las que viven los habitantes de la Argentina. Con un 32% de argentinos en la pobreza y un 6.3% en la indigencia, según el propio INDEC , el pensar en fortalecer todos los programas basados en preservar la SALUD, en el sentido más amplio de la palabra, debería ser una política de gobierno para poder pensar en trabajo, educación y crecimiento de la sociedad con mayor equidad.

El concepto de “gradiente de salud” que se puede leer en la literatura expresa la correlación sistemática entre el nivel de salud alcanzado y el status social, que se encuentra íntimamente relacionado en nuestra sociedad.

Los primeros años de vida constituyen un período decisivo en la vida de las personas: es donde se da el mayor desarrollo a nivel cerebral y donde ésto está relacionado fundamentalmente a la nutrición. Por ello en este punto hay que destacar que todas las medidas que se lleven a cabo contra la desnutrición infantil deben iniciarse con la madre, ya que durante la gestación se determina el futuro del niño y su desarrollo.

Una de las medidas que tendría un efecto beneficioso sobre la salud en el binomio madre/hijo es declarar con estos índices de pobreza la “Inseguridad Alimentaria” como una política social: se necesitan décadas para poder asistir a esta población vulnerable.

Es tan importante asegurar una buena calidad de vida a la mayoría de niños y niñas que sobreviven como al hecho de prevenir la muerte.

En Argentina, lamentablemente, la salud y la pobreza están relacionadas y requieren estrategias integrales de gobierno, mediante políticas y programas coherentes que atiendan las desigualdades de la sociedad. Las mejoras en la calidad de cuidados tempranos en salud condiciona la calidad de vida de la población. Por ello el concepto de “Salud en todas las políticas” contempla un abordaje integral que es responsabilidad del Estado según nuestra constitución.

Argentina es tal vez el país de América Latina con mejor y mayor acceso al sistema de salud, pero hacia adentro hay grandes desigualdades por cuestiones geográficas, de recursos y también de atención.

Con la implementación que quiere llevar a cabo el gobierno con la Cobertura Universal de Salud (CUS), la Argentina saldará las inequidades de atención entre los que menos tienen y aquellos que acceden a salud a través de otros sistemas diferentes al público. Solamente cuando el CUS pueda ser evaluado sabremos si mejorando el acceso de la salud de los más pobres lograremos que tengan iguales oportunidades en una sociedad donde la inequidad está en ascenso.

 

Por Dr. Alejandro Risso Vázquez. Especialista en Medicina Interna y Terapia Intensiva.
Maestrando en Economía y Gestión de la Salud.

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