El espejo brutal de la vejez: volvernos una persona mayor en tiempos de COVID-19

El encierro nos confronta con nuestras emociones más intimas y personales. Una oportunidad para asomarnos al adulto mayor que, con suerte, seremos.

El paso del tiempo y sus efectos en las personas siempre fue uno de los misterios de la vida, en especial en los tiempos actuales, donde la juventud está sobrevaluada. La búsqueda de teorías que pudieran explicarlo se remonta a tiempos ancestrales. Lo que hoy es claro que ser una persona mayor es ser parte de un grupo que se exime de cualquier posibilidad de caracterización porque la norma es la diversidad.

Delinear y definir cuándo se es mayor, sea a título personal o colectivo, y atendiendo todos los estados funcionales (fisiológicos, cognitivos, sociales, de identidad sexual), se vuelve en una tarea que carece de una respuesta única

Envejecer y transitar el devenir del tiempo es algo que desafía toda lógica. Un estudio del Pew Research Center de USA sobre 3.000 personas mostró que el 65% de los que llegan a los 60 años se sienten jóvenes a esa edad. Esto significa que las percepciones propias juegan un rol fundamental. Ese mismo estudio mostró que, quienes tienen por debajo de 30 años, piensan que la vejez comienza a los 60, pero aquellos que estaban en la mediana edad, señalaban el comienzo a los 70. Y, los que andaban en los 65 o algo más, consideraban el inicio de la vejez en los 74 años.

adultos mayores

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En estas percepciones, el género es algo que también influye. Las mujeres señalaron que una comienza a ponerse “vieja” a los 70, mientras ese número mágico en los hombres se ubicó en los 66 años.

En España, un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas preguntó “a qué edad piensa usted que alguien es una persona mayor”. Aquellos que tenían entre 20 y 29 respondieron a los 67 años. El comienzo más tardío lo expresaron aquellos que habían pasado los 80 años, que respondieron que la vejez comenzaba a los 70.

Es curioso también existen diferencias según el país en que hagamos esta pregunta. El estudio “Predicciones sobre la edad a lo largo de Europa”, del año 2011, mostró que en Turquía el comienzo de la vejez acontece a los 55 años, en España y Suecia a los 62 y, para los griegos, a los 68 años.

Se me ocurrió hacerles esta misma pregunta a mis estudiantes de segundo año de la carrera de medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Suelen ser mas de 300 alumnos por año y, en 2018, su respuesta fue a los 67 años.

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La situación de la pandemia puso foco y corrió un velo sobre algo que ya existía, y es la falta de atención sobre estos temas y sobre los estereotipos que rondan y afectan la vida de las personas mayores.

Es una buena oportunidad para poner foco en estos temas: la longevidad no solo es un triunfo personal sino una medida de desarrollo social para los países

El confinamiento que llevamos desde hace semanas nos obligó a un reencuentro con nosotros mismos. El encierro nos confronta con nuestras emociones más intimas y
personales. Debería permitirnos pensar en el “viejo o vieja” que todos llevamos dentro y en lo que sentimos ante un futuro incierto, ante una situación que no solo escapa a nuestro control y que la mayoría de las personas mayores jamás imaginaron.

Es un buen ejercicio… Y en esto no va solo un coronavirus sino la incertidumbre sobre nuestros años finales, un “futuro” que hoy el espejo de la vida nos muestra de frente y brutalmente, aunque algunos no seamos personas mayores. Al menos por ahora.

 

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