Las celebridades y sus fallidos intentos por detener el paso del tiempo

Cada vez son más los famosos que aparecen con un rostro casi deformado, al punto de que parecen irreconocibles. Cameron Díaz, Demi Moore, Courtney Cox, Meg Ryan, Renée Zellweger, Nicole Kidman y Uma Thurman, entre otras tantas celebridades que sorprenden en fotos que recorren el mundo.

Los culpables de estos cambios suelen ser los tratamientos estéticos y cirugías a los cuales las famosas se someten una y otra vez en un intento de detener el paso del tiempo, que no tiene reparos siquiera en rostros tan bellos como los de estas actrices.

Para entender qué les ocurrió y conocer en profundidad cuáles son los riesgos reales de estos procedimientos y qué debemos tener en cuenta para evitarlos, consultamos a dos profesionales en Medicina Estética, la doctora Claudia Albanese, médica dermatóloga, y el doctor Federico Zapata, cirujano plástico.

“Los drásticos cambios de expresión en las facciones de las celebridades es más probable que se deban a procedimientos quirúrgicos que a no quirúrgicos y, lamentablemente, en esos casos, los resultados no pueden revertirse. Si dichas transformaciones se hubiesen generado a partir de un abuso o mal uso de la toxina botulínica o de rellenos de ácido hialurónico, siempre que los productos usados sean los indicados, los efectos serían transitorios y por lo tanto reversibles”, explica el doctor Zapata.

Demi Moore, irreconocible
Demi Moore, irreconocible

El abuso de las cirugías plásticas por parte de las celebridades no es un tema nuevo: basta recordar los casos de Michael Jackson y Joan Rivers en el plano internacional, o el de Ricardo Fort en nuestro país, por sólo nombrar algunos.

Sin embargo, la doctora Albanese aclara que esta adicción a los tratamientos estéticos no sólo afecta a los famosos, sino que “siempre existió el paciente con trastorno dismórfico corporal, aquel que no se ve bien y a pesar de someterse a distintos tratamientos, nunca está conforme con su apariencia, por lo que sigue buscando la perfección en diferentes profesionales. Los resultados son estos rostros tan alterados, y tan poco naturales… Son muchas las personas que sufren este trastorno y se someten una y otra vez a estos procedimientos. La responsabilidad del profesional en estos casos consiste en saber poner un freno a las demandas de los pacientes y no continuar sugiriendo intervenciones sólo con el fin de ganar dinero”.

“Cuando hablamos de procedimientos estéticos para rejuvenecer el rostro, no estamos tratando con casos ‘de necesidad o de urgencia médica’, por lo tanto el profesional puede y debe decidir -con suma responsabilidad en función de su criterio, conocimiento y experiencia- si realizar la cirugía o el tratamiento no quirúrgico es la mejor solución para dicho problema o, por el contrario, sólo contribuirá a la pérdida de expresión y naturalidad”, agrega Zapata.

Al igual que en otros casos donde aparecen fotos de celebridades con cambios en sus rostros, al aparecer las fotos de Demi Moore inmediatamente se habló de un exceso del famoso Botox. “Esta idea tan generalizada de que los labios hinchados son producto del botox es, en realidad, un profundo desconocimiento… Este producto no tiene como función dar volumen, y es más, NO puede hacerlo. El botox úniMadonnacamente relaja el músculo en forma transitoria, evitando la formación de arrugas. Entonces, decir que esta sustancia habría por ejemplo ‘derretido’ la cara de Demi Moore es una equivocación: los granulomas, esa especie de nódulos que vemos en las mejillas de la actriz, están presente justamente en los pómulos, que es una zona en la cual jamás se aplica Toxina Botulínica Tipo A, por lo que probablemente respondan a una reacción del cuerpo ante sustancias de relleno no degradable, como la silicona líquida, que actualmente están prohibidas pero fueron habituales en los años 80 y principios de los 90”, remarca Albanese.

Recaudos previos a un tratamiento estético

  1. Consultar a un profesional especializado
  2. Aasistir sólo a establecimientos habilitados para estas prácticas, que cuenten con los equipamientos requeridos y profesionales entrenados en dichos procedimientos
  3. Asegurarse de que los productos sean de calidad, elaborados por un laboratorio de prestigio y que cuenten con la aprobación de ANMAT y FDA.

“Si se toman todas estas medidas, los tratamientos mínimamente invasivos tienen muy pocos riesgos. Puede producirse un hematoma en la zona de aplicación, pero desaparece a los 2 o 3 días. En cuanto a los procedimientos quirúrgicos con fines estéticos, teniendo en cuenta que los resultados son irreversibles, es fundamental que se contemplen desde un parámetro de naturalidad. Más allá de los riesgos comunes a toda cirugía, ésta es la principal preocupación en estos casos, por eso es clave que el tratamiento indicado por el profesional siempre busque preservar la frescura del rostro”, dice Zapata.

Los profesionales reconocen que, con frecuencia, llegan pacientes al consultorio que se han realizado tratamientos con anterioridad y no saben qué producto se les inyectó. Si bien el médico que realizó el procedimiento debería haber informado acerca de los productos que utilizó, también hay negligencia por parte del paciente, que debe involucrarse en el tema y no dejarse aplicar cualquier sustancia: un producto defectuoso o que no esté aprobado por los organismos de control, puede causar daños en la salud de los pacientes.

 
Fuentes: Dr. Federico Zapata. Cirujano Plástico, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica (SACPER) y de American Society of Aesthetic Plastic Surgery (ASAPS). Y Dra. Claudia Albanese. Médica Dermatóloga, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).

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