Es médica y le prohibieron entrar a su casa en un barrio privado por atender pacientes con coronavirus

Se ofreció como voluntaria para ayudar a pacientes con Covid-19 en un hospital de campaña en San Miguel, pero al volver de una guardia le negaron el acceso al barrio privado.

Entre la incredulidad y la angustia, todavía no entiende lo que está pasando. Jamás imaginó que su decisión de sumarse como voluntaria para ayudar a personas con Covid-19 en un hospital de San Miguel la asomaría sin escala a la cara más cruel de la sociedad… Tan es así que teme dar su nombre y prefiere contar lo que ocurrió sin exponerse. Pero vamos a lo que importa: tiene 26 años y es médica.

Hace un par de días, con permiso oficial, llegó desde el lugar donde vive actualmente hasta una casa desocupada de su familia en la zona de Tigre para trabajar en un hospital de campaña bonaerense y ayudar en la lucha contra el coronavirus en la Argentina. Pero, al llegar a dormir tras una guardia de 24 horas, el personal de seguridad del barrio no la dejó pasar. La habían denunciado: “Trabajás en un hospital, no podés vivir acá”, le advirtió un guardia.

empatia y compasion

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La escena ocurrió ayer, martes, en el partido bonaerense de Tigre, y ella todavía no lo puede creer. Sólo quería ayudar, poner todo lo que aprendió en la Facultad de Medicina al servicio de quienes pueden necesitarla. Para ello, y debido a su contacto con pacientes con Covid-19, se fue de la casa de sus padres para vivir temporalmente en una propiedad que tiene la familia en ese barrio, la cual estaba deshabitada, sin muebles ni calefacción.

Sabiendo que iba a tener que atender pacientes y que se aconseja no exponer a sus convivientes, hace algunas semanas había dejado allí una cama y algunas cosas básicas para cuando llegara el momento. Pero, cuando llegó el día de dar una mano, al rato de ingresar a la propiedad le tocaron la puerta. Era el personal de seguridad para averiguar por qué alguien se había instalado allí en plena cuarentena.

Ella explicó la situación, mostró su permiso de libre circulación y se puso a disposición por si alguna autoridad del barrio quería comunicarse. Sin embargo, al volver de su primera salida, encontró que no podía ingresar. Le habían suspendido el sticker de ingreso sin previo aviso y tenía prohibida la entrada.

Como no logró que el personal de seguridad del barrio la ayudaran con el tema (se negaron a darle al teléfono de alguna autoridad o alguien con quien hablar), la médica le pidió a sus papás que hablaran con la Asociación de Vecinos de ese barrio de Tigre para buscar una salida al conflicto y les explicara que era su casa y que sólo iría a dormir, sin circular ni afectar a nadie, pero no hubo respuesta. “Me quedo acá hasta que me dejen pasar”, se plantó ella, por lo que decidieron llamar a la policía que, en lugar de solucionar las cosas, sumó confusión. “Vos trabajás en un hospital, no podés vivir acá. Tenés que entender que las autoridades del barrio quieren cuidar a su gente”, le dijo un efectivo de la bonaerense que no le quiso dar su nombre, a lo que el responsable de seguridad del barrio privado agregó: “los vecinos te van a querer sacar a patadas”.

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Ella se angustió y empezó a ofrecer un montón de explicaciones, aún sabiendo que era absolutamente ilegal lo que estaba viviendo: “No hay posibilidad de contagio porque los pacientes están aislados y nosotros tomamos todas las precauciones. Es mi casa, tengo que entrar a dormir”, les rogó. Una y otra vez, volvió a explicar toda la situación, mostró su permiso y aclaró que no exponía a nadie ya que seguía las normas recomendadas por el gobierno nacional y que, al estar todos aislados en sus hogares y ella misma en su casa, no habría contacto con los demás propietarios. Pero nada sirvió.

Finalmente, y tras casi cinco horas de negociaciones, el abogado que contactó la médica permitió que la dejaran pasar, aunque aún no le habilitaron el pase. Y algo peor: lo más grave de la situación fue que, minutos antes de pasar la barrera, uno de los hombres de seguridad la amenazó diciéndole que si divulgaba la imagen que grabó con su celular, donde él aparecía, iba a “conocer las consecuencias”. Se lo advirtió el mismo hombre que, se supone, vela por la seguridad de ella y la de todos los propietarios que, quizá, si se infectan, terminen poniendo su vida en sus manos o la de algún otro colega.

Compartimos esta historia con mucha bronca, un rotundo repudio y el gracias más enorme a esta médica y tantos otros que ponen todo de sí en los peores momentos.

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