Lo que se perdió en el incendio del Museo de Río y el milagro de la piedra extraterrestre

Desaparecieron “doscientos años de conocimiento” expresó el presidente Temer. Se desconocen las causas del siniestro. Estas son las joyas que albergaba el museo y que se han perdido.

Un incendio de grandes proporciones ha consumido durante la noche del domingo el Museo Nacional de Brasil, en Río de Janeiro, la más antigua institución científica y de historia natural del país, creado por el rey Juan VI en junio de 1818, cuando Brasil aún era una colonia de Portugal.

El siniestro se inició hacia las 19.30, hora local (22.30 GMT), por causas por el momento desconocidas, cuando ya había cerrado las puertas al público. “Por ahora no hay informaciones de víctimas. Se propagó (el fuego) muy rápidamente. Ahí hay mucho material inflamable”, dijo a la AFP un portavoz de los Bomberos de Rio de Janeiro.

El museo no recibía integralmente el dinero que necesitaba para su manutención desde hace cuatro años, según informes de la prensa brasileña

“Son 200 años de memoria, ciencia, cultura y educación, todo perdiéndose en el humo por falta de apoyo y conciencia de los políticos brasileños” lamentó Luiz Fernado Dias Duarte, subdirector del Museo Nacional.  La dirección del museo negociaba con el Banco Público de Fomento (BNDES) fondos para su manutención, incluso con un programa de prevención de incendios. Pero el fuego llegó antes que la ayuda.

Las joyas perdidas

A continuación, una lista de los materiales más importantes que se encontraban en el museo y que casi con total certeza fueron consumidos por las llamas:

  • Fósil de Luzia

Una de las piezas de mayor valor arqueológico del museo. Descubierto en la década del ’70 y bautizado como “Luzia”, ya que se estima que perteneció a una mujer de mediana edad, se consideraba como el fósil más antiguo de Homo sapiens encontrado en América, con más de 12.000 años de antigüedad.

  • Fósiles de dinosaurios y megafauna

Más de 56.000 ejemplares componían la destacada colección paleontológica del museo. Entra las más importantes se encontraban los huesos de enormes mamíferos que habitaron en América hace más de 11.000 años y que llegaron a convivir con los seres humanos, como el perezoso gigante y el tigre dientes de sable.

  • Arqueología Universal

No sólo la cultura brasileña estaba representada en el museo. Allí también había diferentes materiales provenientes de otras regiones del mundo y de diversas épocas históricas, tales como esculturas de la Antigua Grecia, vasijas y cálices de la civilización etrusca e incluso varios frescos recuperados en las excavaciones de las ciudades italianas de Pompeya y Herculano, sepultadas por la erupción del volcán Vesubio en el año 79.

  • Meteóritos

Entre la colección existente en el museo se encuentra el meteorito de Bendegó, el mayor de Brasil y uno de los más grandes del mundo con más de cinco toneladas de peso. Debido a la naturaleza ígnea de estos cuerpos, varios podrían haber sobrevivido al siniestro que consumió el edificio.

La piedra que sobrevivió

 

Entre las ruinas de esas piezas pétreas, la imagen de un pequeño milagro ha dejado atónitos a los especialistas: un meteorito resistió a las llamas en medio del desastre de proporciones incalculables.

Los especialistas explicaron que las piedras que caen del espacio hacia la superficie de nuestro planeta son fragmentos de cuerpos extraterrestres, como asteroides o cometas, que sobreviven a la entrada de la atmósfera terrestre y a las altas temperaturas. Pero su origen es un misterio, más allá de las teorías que disparan el análisis de su composición.

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