Murió Fidel Castro: el líder de la Revolución Cubana tenía 90 años y marcó una época

El expresidente de Cuba y líder de la Revolución Cubana falleció el viernes, según confirmó la televisión cubana. En 2006 Fidel Castro iniciaría la transición de poder a su hermano, Raúl Castro, tras sufrir una dolencia gastrointestinal que le obligó a ceder el cargo.

El expresidente de Cuba y líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, murió este viernes a los 90 años, según confirmó la televisión cubana.

Castro, que cumplió los 90 años el pasado mes de agosto, gobernó en la isla desde 1959 hasta 2008, después de que la revolución triunfara con la expulsión de Fulgencio Batista del poder.

Su hermano Raúl Castro comunicó la noticia al mundo en un mensaje televisivo: “Pueblo de Cuba con profundo dolor comparezco para informar a nuestro pueblo a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy 25 de noviembre del 2016 a las 22:29 horas falleció el comandante el jefe de la revolución cubana Fidel Castro. Cumpliendo la voluntad del compañero Fidel los restos serán cremados en las primeras horas de mañana sábado la comisión organizadora de los funerales brindará a nuestro pueblo información detallada sobre la organización del homenaje póstumo que se le rendirá al fundador de la revolución cubana hasta la victoria siempre”.

Fidel Castro había cumplido 90 años el 13 de agosto. La vejez y las secuelas de la enfermedad lo habían diezmado, pero con su sola presencia ejercía gran influencia en la isla que moldeó con mano de hierro

Su deceso tomó en pijamas a la mayoría de cubanos. Marco Antonio Díaz, de 20 años, contó que estaba en una fiesta en La Habana cuando, de repente, detuvieron la música para dar a conocer la noticia. La celebración terminó abruptamente. “Regresé a casa y desperté a todo mundo: Murió Fidel. Mi mamá quedó pasmada”, contó a la AFP este trabajador de una lavadora de autos.

Desde que dejó el poder, Fidel se dedicó a escribir esporádicos artículos de prensa y a recibir a personalidades en su casa de La Habana.

El miércoles de la semana pasada circuló la que podría ser su última foto en vida. Entonces apareció, en su ya habitual chaqueta deportiva blanca, junto al presidente de Vietnam, Tran Dai Quang.

En sus últimos años Fidel se había obsesionado con el calentamiento global, el riesgo nuclear, la sobrepoblación mundial, la preservación de la paz y Estados Unidos, su eterno enemigo

En el ocaso, Fidel alcanzó a ver lo que parecía imposible: el fin de la enemistad con Estados Unidos, su principal adversario por medio siglo, fruto de un histórico acercamiento iniciado por Raúl y el presidente Barack Obama.

Ambos países restablecieron lazos diplomáticos el 20 de julio de 2015, cerrando el último capítulo de la Guerra Fría en América. Obama justificó el drástico cambio de política hacia Cuba afirmando que los intentos de aislar a Cuba habían terminado por aislar a Estados Unidos en el continente.

Fidel llegó a ser el más antiguo gobernante en ejercicio en el mundo y bajo su régimen nació el 70% de los más de 11 millones de cubanos, que desde 2006 se habituaron paulatinamente a su eclipse del poder

Hombre del eterno desafío a Washington, que instauró un régimen comunista a 150 km de las costas de Estados Unidos, el líder cubano despertó amores y odios: considerado por unos como símbolo de soberanía y dignidad latinoamericanas, de solidaridad y justicia social; y por otros como un dictador megalómano y cruel.

Sus críticos le achacan haber forjado un sistema totalitario de partido único, represor de toda disidencia y con un rotundo fracaso económico.

Sus admiradores, en cambio, destacan que elevó los índices de salud de Cuba al nivel de los del primer mundo, desarrolló la educación, la cultura y el deporte.

Último de los protagonistas de la Guerra Fría y de su momento más tenso -la crisis desatada por la instalación de los cohetes soviéticos con ojivas nucleares en Cuba en 1962-, Fidel Castro lideró un movimiento insurgente de alcance continental en América Latina.

Cientos de miles tomaron las armas inspirados en la Revolución Cubana para enfrentar regímenes de derecha o sangrientas dictaduras respaldadas por Estados Unidos

 

De emblemática barba y uniforme verde olivo, el “Comandante en Jefe”, llamado simplemente Fidel por los cubanos, fue un líder de personalidad aplastante, omnipresente y de discursos maratónicos.

La última vez que apareció en público fue el día de su nonagésimo cumpleaños. En abril, en la clausura del Congreso del Partido Comunista Cubano, había pronunciado un discurso con aires de despedida. “Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno”, dijo.

 

Su biografía

Nacido el 13 de agosto de 1926 en la aldea de Birán (oriente), hijo de un inmigrante gallego devenido terrateniente y una cubana humilde, llegó al poder el 1 de enero de 1959 al derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista, tras 25 meses de lucha guerrillera en la Sierra Maestra.

Enfrentó a 11 presidentes de Estados Unidos, a la invasión de Bahía de Cochinos organizada por la CIA en 1961, a la crisis de los misiles de 1962, al embargo impuesto por Washington casi desde el inicio de la Revolución, a la caída del muro de Berlín y a la desintegración de la Unión Soviética.

Bajo su gobierno, más de un millón y medio de cubanos abandonaron la isla por razones políticas y económicas, y se radicaron principalmente en Miami (Estados Unidos), desde donde los más feroces anticastristas organizaron o apoyaron conspiraciones y planes de asesinato en su contra, a veces en complicidad con la CIA.

A lo largo de 40 años (1958-2000) escapó a 634 complots asesinos, según escribió Fabián Escalante, exjefe de inteligencia cubano, en Cubadebate.

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