Por qué el uso de barbijo reduce el riesgo de contagio de coronavirus

La revista ‘The Lancet’, una de las más prestigiosas publicaciones científicas ha publicado un extenso estudio sobre la eficacia de las medidas de protección frente al COVID-19.

Desde hace ya un buen tiempo (y a pesar de algunas voces escépticas y recurrentes que se alzan de modo similar en contra de las vacunas o inclusive sosteniendo que la tierra es plana), el uso del barbijo es obligatorio por las personas mayores de seis años en todos los espacios públicos cerrados y, si no se puede garantizar la distancia de seguridad de dos metros, también en los espacios abiertos.

La elección de varios mecanismos de protección respiratoria, incluidas máscaras faciales y respiradores, ha sido un problema molesto, desde la pandemia de H1N1 de 2009 hasta la epidemia de ébola de África occidental de 2014,1 hasta la actual pandemia de COVID-19.

En busca de ordenar la información, aclarar los datos existentes y procurar que todos estemos mejor protegidos, la revista científica The Lancet ha publicado un extenso estudio sobre los efectos que la distancia interpersonal, el uso de barbijos y el de pantallas de protección ocular tienen en la transmisión de virus, tanto en entornos de atención médica como no médica. Los resultados son reveladores, esperanzadores y animan a continuar con estas medidas.

Distanciamiento

Los hallazgos mostraron una reducción en el riesgo relativo del 82% con una distancia física de 1 m tanto en la atención médica como en la comunidad. Cada separación adicional de 1 m hace que aumente más del doble la protección relativa, con datos disponibles de hasta 3 m.

Esta evidencia es importante para apoyar las pautas de distanciamiento físico de la comunidad y muestra que la reducción del riesgo es factible mediante el distanciamiento físico. Además, este hallazgo puede informar el levantamiento de las restricciones sociales y formas más seguras de reunirse en la comunidad.

Barbijos y máscaras

El uso de mascarillas es igualmente eficaz. Las probabilidades de contagio pasan de más del 17% cuando no se lleva, al 3,1% si se usa. Usar pantallas de protección ocular bajan estas probabilidades al 5,5%.

El informe también indica que las máscaras multicapa son más protectoras que las máscaras de una capa. Este hallazgo es vital para estar atentos a la proliferación de diseños de máscaras de tela hechas en casa, muchas de las cuales son de una sola capa. Una máscara de tela bien diseñada debe tener tela resistente al agua, múltiples capas y un buen ajuste facial.

La creciente evidencia de la transmisión presintomática y asintomática del SARS-CoV-2 respalda aún más el uso y el distanciamiento de la máscara facial universal. Al combinarlas todas, las posibilidades de contagio siguen reduciéndose aunque nunca se puede perder la perspectiva: el riesgo 0 no existe.

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