Una pasión argentina: el Torino cumple 50 años y festeja

Recuerdos de momentos gloriosos vividos con el Toro argentino

Este año el Torino cumple 50 años desde que se presentó por primera vez en el Autódromo Municipal de Buenos Aires. Fabricado por IKA Renault entre 1966 y 1982, tuvo 17 versiones y salieron de la línea de montaje un total de 99.792 unidades.

El Toro está entre los autos más queridos por los argentinos

Desde el viernes 25 al domingo 27 de Noviembre se realizará en las ciudades de Córdoba y Villa Carlos Paz, el 50 aniversario del Torino.

A este encuentro irán con sus Toros representantes de distintas provincias del país, y entre ellos estará presente el pergaminense Carlos Costa, fanático del Torino argentino, quien lo prepara con mucha pasión junto a sus hijos.

Carlos Costa con el Torino de la Misión argentina en Nürburgring
Carlos Costa con el Torino de la Misión argentina en Nürburgring

Hagamos un poco de historia:

En 1969 la Misión Argentina, comandada por el Chueco, compitió en Alemania con tres Torinos fabricados en el país. El cuarto puesto fue un éxito para el automovilismo argentino y para la industria nacional.

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EL TORO SALVAJE DE LAS PAMPAS, ante las marcas europeas en Nürburgring

En el verano de 1969 Juan Manuel Fangio, ya retirado como piloto, se enteró que existía una exigente carrera de resistencia llamada “La Maratón de la Ruta”, exclusiva para autos de turismo, que se realizaría en agosto en el circuito alemán de Nürburgring. Sin pensarlo dos veces, el Chueco se fue corriendo a ver a Oreste Berta, que a pesar de su juventud ya era toda una eminencia en la preparación de motores de competición. La idea era clara: correr en Alemania con un Torino coupé 380w, la última gema de la industria nacional.

La exigencia que propone el trazado –Nürburgring es considerado el circuito más difícil del mundo- y las malas condiciones climáticas provocaron serios inconvenientes en los conductores, que se enfrentaban a equipos que llevaban más de un mes practicando. Definitivamente las condiciones no alimentaban la ilusión, y el público en general consideraba a los Torinos inferiores a los Lancia, a los BMW, a los Porsche y a los Mercedes Benz.

La prueba se largó el 20 de agosto y desde el comienzo los Torinos dominaron la competición y se pusieron al frente.

Al principio generó sorpresa que tres autos venidos del fin del mundo dominasen una carrera plagada de marcas europeas, pero para la segunda noche, justo en la mitad de la competencia, todos los participantes ya habían comprendido el poderío de los autos nacionales

Cumplidas 42 de las 84 horas de la prueba, el Torino número 2, pilotado por Perkins, se salió de pista y le fue imposible volver. No obstante, Copello seguía al frente de la carrera a bordo del auto número 3. El reglamento establecía que cada parada en boxes sería penalizada con una vuelta menos para el equipo en cuestión, por lo que los pilotos se las ingeniaban para reparar sus coches a un costado de la pista. Los conductores cambiaban pastillas de frenos, arreglaban las luces o subsanaban los problemas en el cárter en tiempo récord.

Nürburgring, el Infierno Verde –tal cual lo bautizó Jim Clark, el bicampeón de Fórmula 1-, mostraba toda su bravura

La Misión Argentina sumó otro contratiempo en la hora 50, cuando el Torino número 1 conducido por Luis Di Palma se quedó sin luces y se despistó en una curva. Sólo quedaba uno de los autos argentinos en pista, que seguía peleando el podio con los Mazda, los BWM, los Lancia y los Triumph.

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Sobre la hora 80, y cuando sobrevivían menos de veinte coches en la carrera, el Torino de Copello se acercó al Triumph, que marchaba tercero, pero una falla en el caño de escape le generó una penalización. El comisario deportivo le avisó al equipo argentino que debía reparar el vehículo porque excedía el límite de la sonoridad permitida.

En el cambio de pilotos, tomó el volante Franco, y llevó consigo alambre y amianto para arreglar el auto a la vera del camino. Logró reparar la falla, pero se le tornó imposible alcanzar los primeros lugares.

El 23 de agosto, cumplido el tiempo reglamentario, el Torino número 3 finalizó cuarto, detrás de un Lancia, un BMW y un Triumph

Sólo las sanciones impidieron que el equipo argentino ganase la competencia, porque el Torino fue el auto que más vueltas dio a lo largo de las 84 horas de la bien llamada “Maratón de la Ruta”.

Fueron un total de 334 vueltas, que las penalizaciones redujeron a 315. El Lancia ganó acumulando 322 giros, seguido por las 318 del BWM y las 315 del Triumph

La Misión Argentina redondeó en Nürburgring una heroica actuación, demostrando al mundo que la industria automotriz más fuerte de Latinoamérica de ese momento, era competitiva en cualquier circuito del planeta.

Las palabras de Fangio en el aeropuerto, antes de partir a la competencia fueron:

“Porque somos todos argentinos es que toda nuestra fe, todo nuestro entusiasmo, se concentra en los colores de nuestra bandera, y en estas dos palabras que, como única insignia, lucen estos coches que llevan a Europa nuestra gran esperanza: Industria Argentina”.

El Torino cumple 50 años y hoy la industria Argentina está lejos de ser lo que fue.

Feliz cumpleaños

Fuente: El Gráfico

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