Cittaslow: ciudades que proponen andar más despacio para andar mejor

“Buscamos ciudadanos interesados en los viejos tiempos, ciudades con plazas, teatros, tiendas, cafeterías, hosterías, lugares santos, paisajes vírgenes, artesanos fascinantes, donde el hombre reconoce la importancia de la lenta sucesión de las estaciones, con el movimiento del buen producto casero que respeta el gusto y la salud y las tradiciones espontáneas…” Así comienza la declaración de principios, casi un manifiesto fundacional, del movimiento internacional CittáSlow, nombre que mezcla el italiano y el inglés para referirse a un intento cada vez más generalizado de vivir de un modo más humano y menos acelerado en una Ciudad Lenta

“Vivir lento significa ser lentamente apresurado” dicen los precursores de este movimiento quienes tomaron una locución latina que rezaba “festina lente”, la cual podría traducirse como “apresúrate lentamente” y dicidieron vivir buscando cada día la contraparte de nuestros tiempos modernos, en otras palabras, buscando el conocimiento del pasado para poder disfrutar (gracias a las mejores posibilidades) del presente y del futuro.

Este movimiento se inició en Italia en el año 1999 con la finalidad de combatir de un modo personal el ritmo de vida frenético actual. En estos momentos, se ha convertido en una red de ámbito internacional con numerosas poblaciones adheridas a nivel mundial. Para formar parte de dicha red, los municipios aspirantes deben reunir una serie de requisitos entre los cuales se destacan por ejemplo la aplicación de una política medioambiental que tiende a mantener y desarrollar las características del territorio y del tejido urbano, valorizando en primer lugar las técnicas de la recuperación y del reciclado y también la promoción de la producción y uso de productos alimentarios obtenidos mediante técnicas naturales y compatibles con el medioambiente implantando, si se considera pertinente, servicios propios de defensa y desarrollo de producciones autóctonas.

Pero fundamentalmente y he aquí el aspecto que más nos interesa, las ciudades lentas deben desarrollar, desde sus órganos políticos administrativos estatales y desde sus organizaciones comunitarias, una política de infraestructuras encaminada a la valorización del territorio y no a su ocupación.

Las respuestas cuasi inmediatas de soluciones habitacionales, que carecen orgánicamente de un proyecto a largo plazo tanto de implantación como de utilización de recursos, terminan degradando el territorio ocupado, sobrecargándolo de gente e infraestructura de servicios que poco a poco o a veces de un modo bastante inmediato se deterioran y convierten a estos espacios en tierra de nadie.

La búsqueda es, en cambio, pensar la planificación urbanística de un modo estructural, coordinando espacios abiertos de especial protección (suelo no urbanizable) con espacios para el asentamiento de ciudadanos-productores-hacedores. Es decir, considerando a los habitantes de la ciudad no como individuos consumidores sino haciendo especial hincapié en la condición social de estos como productores de bienes y cultura.
Estos planes, orientados a establecer las estrategias de futuro del desarrollo de ciudades y regiones, otorgan especial importancia a la interrelación entre las distintas dinámicas sociales, económicas, ambientales, etc., en lugares concretos.

Cittaslow ya es una creciente red internacional de más de 140 ciudades distribuidos en 20 países, que han adoptado un conjunto de objetivos y principios comunes para mejorar la calidad de vida, tanto para sus residentes como para sus visitantes. Inspirado por el movimiento Slow Food (Comida lenta), cada ciudad de Cittaslow se compromete a trabajar por un conjunto de objetivos, que proporcionan puntos de referencia concretos con los que una comunidad puede medir su desarrollo.

El objetivo es actuar como una estructura que ponga a los ciudadanos a trabajar colectivamente por el bien de su ciudad, con resultados que van desde un mayor apoyo a las empresas locales, una mayor relevancia a las tradiciones locales, una mayor protección del medio ambiente y fundamentalmente una mayor participación en la vida comunitaria.

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